Justicia en El Infierno

Justicia en El Infierno

Gavin

5.0
calificaciones
817
Vistas
11
Capítulo

Mi nombre es Sofía Romero, y esta es la historia de mi muerte. El día que San Miguel cayó, el cielo no lloró, se rompió en un aullido silencioso. Mi pueblo no buscó respuestas en los cielos, me buscaron a mí. Me culparon de todo: la plaga, la sequía, la invasión bárbara que nos destruyó. En la plaza pública, ante los ojos de todos, mi propio hermano, el Príncipe Carlos, y mi prometido, Diego Mendoza, me sentenciaron. No bastó con matarme. Para apaciguar a la multitud, me desollaron viva. Sentí el frío del acero separando la piel de mis músculos, escuché los gritos, una mezcla de horror y alivio. Con mis huesos, construyeron la Lámpara de las Almas; con mi piel, faroles. Ahora estoy aquí, en el inframundo, un lugar gris y sin fin. Mi alma, un retazo, es arrastrada ante el Juez. Las almas de mi pueblo susurran y me señalan. "¡Castigo eterno para la traidora!" "¡Que arda para siempre!" Los gritos más fuertes vienen de Carlos y Diego. "Hermana, si es que alguna vez puedo llamarte así, nos traicionaste a todos," me dice Carlos, su rostro lleno de odio. "Cada vida perdida pesa sobre tu conciencia, Sofía," añade Diego, "tu castigo apenas comienza." Pero el Juez del Inframundo golpea su mazo. "El Espejo del Pasado revelará la verdad," su voz retumba. Un espejo de plata líquida aparece. Muestra el palacio de San Miguel, hace muchos años. Una niña flaca, yo, volviendo a casa con mi hermano. "Sofía, mi pequeña hermana, te encontré," dice Carlos, abrazándome, "Nunca más dejaré que nada te pase, te protegeré siempre." ¿Protección? ¡Qué fácil es hablar de protección cuando eres el verdugo! En la siguiente imagen, una trampa de la supuesta "dulce" Aurora Vargas, a quien Diego defendió, me obliga a humillarme ante el Príncipe Bárbaro. ¿Valió la paz lograda con tanta humillación? La verdad es un veneno que todos temen. Pero yo no, yo la mostraré.

Introducción

Mi nombre es Sofía Romero, y esta es la historia de mi muerte.

El día que San Miguel cayó, el cielo no lloró, se rompió en un aullido silencioso.

Mi pueblo no buscó respuestas en los cielos, me buscaron a mí.

Me culparon de todo: la plaga, la sequía, la invasión bárbara que nos destruyó.

En la plaza pública, ante los ojos de todos, mi propio hermano, el Príncipe Carlos, y mi prometido, Diego Mendoza, me sentenciaron.

No bastó con matarme.

Para apaciguar a la multitud, me desollaron viva. Sentí el frío del acero separando la piel de mis músculos, escuché los gritos, una mezcla de horror y alivio.

Con mis huesos, construyeron la Lámpara de las Almas; con mi piel, faroles.

Ahora estoy aquí, en el inframundo, un lugar gris y sin fin.

Mi alma, un retazo, es arrastrada ante el Juez. Las almas de mi pueblo susurran y me señalan.

"¡Castigo eterno para la traidora!"

"¡Que arda para siempre!"

Los gritos más fuertes vienen de Carlos y Diego.

"Hermana, si es que alguna vez puedo llamarte así, nos traicionaste a todos," me dice Carlos, su rostro lleno de odio.

"Cada vida perdida pesa sobre tu conciencia, Sofía," añade Diego, "tu castigo apenas comienza."

Pero el Juez del Inframundo golpea su mazo.

"El Espejo del Pasado revelará la verdad," su voz retumba.

Un espejo de plata líquida aparece. Muestra el palacio de San Miguel, hace muchos años. Una niña flaca, yo, volviendo a casa con mi hermano.

"Sofía, mi pequeña hermana, te encontré," dice Carlos, abrazándome, "Nunca más dejaré que nada te pase, te protegeré siempre."

¿Protección? ¡Qué fácil es hablar de protección cuando eres el verdugo!

En la siguiente imagen, una trampa de la supuesta "dulce" Aurora Vargas, a quien Diego defendió, me obliga a humillarme ante el Príncipe Bárbaro. ¿Valió la paz lograda con tanta humillación?

La verdad es un veneno que todos temen. Pero yo no, yo la mostraré.

Seguir leyendo

Otros libros de Gavin

Ver más
La Principessa Que Destruyó Su Propio Imperio

La Principessa Que Destruyó Su Propio Imperio

Mafia

5.0

Solía creer que era la intocable "Principessa" de la mafia, la única debilidad del despiadado Ivan Hughes. Hasta que vi su camioneta blindada estacionada frente a la galería de mi enemiga en lugar de estar en la reunión que juró tener. A través del vidrio, lo vi levantar en brazos a un niño que tenía sus mismos ojos oscuros, mientras la mujer que casi arruinó los negocios de mi padre le sonreía con posesión. Mi mundo se detuvo cuando leí sus labios mientras el niño gritaba: "Papi". Esa noche, mientras Ivan dormía a mi lado apestando a traición y perfume barato, forcé la entrada a su estudio prohibido. Lo que encontré fue peor que una simple infidelidad: fotos de una boda secreta en la playa y registros financieros que mostraban a mi propio padre pagando por la vida de la amante. Pero el golpe final estaba en los registros médicos. El "té especial" que mi madre me preparaba amorosamente cada mañana no era para mis nervios. Eran sedantes y alucinógenos potentes, administrados sistemáticamente para mantenerme dócil, confundida y "enferma" mientras ellos planeaban legitimar al bastardo y deshacerse de mí. Se burlaban de la "tonta ingenua" que no veía más allá de su nariz, creyendo que tenían el control total. Pero Aliana Donovan murió esa noche en ese estudio frío. En mi trigésimo cumpleaños, fingí beber su veneno, escapé por la ventana del segundo piso y les envié un último regalo a su gran fiesta en Starlight Park. No eran joyas. Era una caja negra con todas las pruebas de sus crímenes, fraudes y traiciones. Cuando Ivan abra ese paquete frente a toda la Comisión, descubrirá que la esposa dócil acaba de incendiar su imperio antes de desaparecer para siempre.

La Heredera Oculta: Venganza De La Camarera

La Heredera Oculta: Venganza De La Camarera

Mafia

5.0

Llevaba un año disfrazada de camarera en el club de mi prometido, Connor. Él creía que yo era una chica humilde que necesitaba el trabajo, pero en realidad soy la única hija de David Shaw, el *Capo dei Capi* de la Costa Este. Mi misión era simple: comprobar si Connor merecía gobernar la ciudad a mi lado. La respuesta llegó de la forma más brutal cuando su amante, Jaden, me arrojó una taza de café hirviendo sobre la mano solo por capricho. El líquido abrasador me quemó la piel al instante, levantando ampollas dolorosas. Connor vio todo a través de una videollamada. Vio mi carne quemada y el dolor en mis ojos. Pero sus inversores estaban mirando, y él tuvo miedo de parecer débil si no defendía a su amante. "Blake, no tengo tiempo para esto", me gritó por el altavoz, con la voz llena de pánico. "Ponte de rodillas y discúlpate con Jaden ahora mismo. Haz lo que te digo". En ese momento, el amor murió y la sangre del Viejo Mundo despertó en mis venas. Connor acababa de ordenar a la realeza de la mafia que se arrodillara ante una civil cualquiera. No solo me había traicionado; había firmado su propia sentencia de muerte sin saberlo. Me sequé la mano sana en el delantal y le arrebaté el teléfono a su amante. Miré a Connor a los ojos a través de la pantalla una última vez antes de colgarle. Me giré hacia el jefe de cocina, un antiguo sicario leal a mi padre que observaba en silencio. "Austin", dije con voz letal, dejando caer mi máscara de camarera sumisa. "Cierra las puertas. Hoy vamos a quemar su imperio".

Quizás también le guste

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

SoulCharger
5.0

Lucero creía vivir el sueño de una heredera protegida por su marido, Julián Real, hasta que el silencio de la mansión se convirtió en el eco de una traición despiadada. Ella pensaba que su matrimonio era un refugio para salvar el legado de su padre, sin imaginar que dormía con el hombre que planeaba su ruina. De la noche a la mañana, el velo se rasgó: descubrió que Julián no solo esperaba un hijo con su amante, la estrella Serena Filo, sino que su unión fue una maniobra calculada para saquear la empresa familiar y dejarla en la calle. Su vida perfecta se desmoronó cuando se dio cuenta de que cada beso y cada promesa habían sido parte de una estafa corporativa. La caída fue brutal; Lucero pasó de ser la respetada esposa a una paria humillada, despojada de su hogar y acusada públicamente de extorsión. Mientras sufría el dolor de una quemadura física y el abandono de Julián ante las cámaras, la sociedad le dio la espalda, convirtiéndola en el blanco de una turba que pedía su cabeza. En medio de su desesperación, una pregunta comenzó a torturarla: ¿realmente sus padres murieron en un accidente o fue un asesinato orquestado por la familia Real? La aparición de un documento con una firma comprometedora sembró la duda sobre quién era el verdadero monstruo detrás de su tragedia. ¿Fue Damián, el gélido y poderoso hermano mayor de Julián, quien autorizó la caída de su familia, o es él la única pieza que no encaja en este rompecabezas de mentiras? La confusión se mezcló con una atracción peligrosa hacia el hombre que parece ser su único aliado y, al mismo tiempo, su mayor sospecha. Bajo la identidad secreta de "Iris", la compositora fantasma que mueve los hilos de la industria, Lucero decide dejar de huir para empezar a cazar. Una firma húmeda en un papel prohibido, un pacto oscuro con el enemigo de su enemigo y una melodía cargada de venganza marcarán el inicio de su contraataque. Esta vez, Lucero no será la víctima, sino el incendio que consumirá el imperio de los Real hasta que no queden ni las cenizas.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro