De Pobre A Heredero Recuperado

De Pobre A Heredero Recuperado

Adolf Dunne

5.0
calificaciones
73
Vistas
11
Capítulo

El día de mi boda. Creí que sería el más feliz de mi vida, el culmen de años de sacrificio como repartidor para casarme con Sofía, mi amor de la infancia. Pero justo en el altar, ella apareció del brazo de otro hombre, Ricardo, un tipo rico que siempre me despreció. No solo reveló que no se casaría conmigo, sino que lo anunciaron frente a todos, burlándose de mis ahorros al decir: "Gracias, Miguel Ángel, por pagar la fiesta de nuestra boda". La humillación pública fue indescriptible. Mi corazón se hizo pedazos al darme cuenta de que todo, cada promesa, cada beso, era una cruel farsa mientras Ricardo exhibía el anillo que él le había dado, mucho más caro que mi humilde argolla de plata. Fui un títere, un "muerto de hambre" al que solo usaron. No entendía cómo la mujer que amaba pudo ser tan cruel, cómo mis abuelos, mi único apoyo, se quedaron sin palabras ante la escena, y cómo mi familia sería testigo de esta desgracia. Cuando Sofía, sin remordimiento, tiró el anillo que le di, algo se encendió en mí. No era parálisis, ¡era fuego! Me alejé de ese circo de humillación, dejando atrás todo lo que creí que era mi vida. Pero la historia apenas comenzaba, pues afuera, dos lujosos autos negros se detuvieron, y una voz temblorosa me llamó: "¿Miguel Ángel? Hijo... te hemos buscado por tanto tiempo."

Introducción

El día de mi boda.

Creí que sería el más feliz de mi vida, el culmen de años de sacrificio como repartidor para casarme con Sofía, mi amor de la infancia.

Pero justo en el altar, ella apareció del brazo de otro hombre, Ricardo, un tipo rico que siempre me despreció. No solo reveló que no se casaría conmigo, sino que lo anunciaron frente a todos, burlándose de mis ahorros al decir: "Gracias, Miguel Ángel, por pagar la fiesta de nuestra boda".

La humillación pública fue indescriptible. Mi corazón se hizo pedazos al darme cuenta de que todo, cada promesa, cada beso, era una cruel farsa mientras Ricardo exhibía el anillo que él le había dado, mucho más caro que mi humilde argolla de plata. Fui un títere, un "muerto de hambre" al que solo usaron. No entendía cómo la mujer que amaba pudo ser tan cruel, cómo mis abuelos, mi único apoyo, se quedaron sin palabras ante la escena, y cómo mi familia sería testigo de esta desgracia.

Cuando Sofía, sin remordimiento, tiró el anillo que le di, algo se encendió en mí. No era parálisis, ¡era fuego! Me alejé de ese circo de humillación, dejando atrás todo lo que creí que era mi vida.

Pero la historia apenas comenzaba, pues afuera, dos lujosos autos negros se detuvieron, y una voz temblorosa me llamó: "¿Miguel Ángel? Hijo... te hemos buscado por tanto tiempo."

Seguir leyendo

Otros libros de Adolf Dunne

Ver más
Un Riñón, Dos Destinos Enlazados

Un Riñón, Dos Destinos Enlazados

Moderno

5.0

"Necesito un riñón." Mi madre, Sofía Del Valle, lo dijo con escalofriante calma. Veinte años después de abandonarme en una central de autobuses, aparecía en mi miserable vida para pedirme un órgano. La miré, mis manos ásperas escondidas bajo la mesa, el contraste entre su mundo de lujos y mi realidad de precariedad me quemaba por dentro. "¿Y por qué me dices esto a mí?" , respondí, mi voz más dura de lo que pretendía. La palabra "hermana" para referirse a Isabella, su otra hija, sonaba amarga en mi boca. Ella, la que me dejó con un billete arrugado y nunca volvió. La que me condenó a orfanatos y una vida de lucha. Ahora regresaba, no para disculparse, sino para exigirme una parte de mi cuerpo. Pero el juego había cambiado. "Te costará" , advertí, mi voz fría. No se trataba de dinero, sino de justicia. Cada noche de abandono, cada humillación, cada carencia… tendría un precio. Un precio que ella, por primera vez, tendría que pagar. Decidí que mi riñón valdría cincuenta millones de pesos. Una cifra absurda, una venganza justa. Cuando su abogado intentó intimidarme con amenazas, no cedí. No más. "Demandame, licenciado," los desafié, revelando su peor secreto. "Y en el juzgado, hablaremos de abandono. De cómo su famosa clienta dejó a su propia hija por veinte años." De repente, ellos, los poderosos, tuvieron miedo. Pero la verdadera revelación llegó de una fuente inesperada. Un mensaje anónimo: "No le des tu riñón. No son hermanas." Una historia mucho más oscura que la que Sofía me había contado. Una verdad que desmoronaría su mundo perfecto y me daría la victoria definitiva. Ahora, el poder era mío. Y no dudaría en usarlo.

Quizás también le guste

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro