Cicatrices de un Sicario Leal

Cicatrices de un Sicario Leal

Kirk Akcay

5.0
calificaciones
126
Vistas
9
Capítulo

Fui la sombra de Isabella, su sicario más leal. Por ella derramé mi sangre, cada cicatriz un tributo a mi devoción inquebrantable. Mi lugar a su lado era indiscutible. Hasta que regresó con él: Rafa. Un muchacho de cara angelical y torpeza impostada. Lo presentó como su "protegido", su "consorte". Mi mundo se deshizo. Me despojaron de mi hogar, de mi dignidad. Rafa ocupó mi lugar. Yo, el que la protegía de las balas, fui públicamente humillado y castigado. Luego, lo impensable: mataron a Sombra, mi único compañero. Sentí que me moría. Me arrojaron al mar, alimento para los peces. ¿Cómo pudo Isabella, por quien sacrifiqué todo, ser tan ciega? ¿Tan cruel? ¿Creer las mentiras de ese farsante y desecharme sin piedad? Mi corazón se desgarraba con ira y una confusión insoportable. Pero el mar me salvó. Escapé de la muerte para buscar una vida nueva, lejos de la sangre. Sin saber que, al hacerlo, me acercaba a una verdad más amarga, y que el pasado, en un último acto sangriento, no me dejaría ir tan fácilmente.

Introducción

Fui la sombra de Isabella, su sicario más leal. Por ella derramé mi sangre, cada cicatriz un tributo a mi devoción inquebrantable. Mi lugar a su lado era indiscutible.

Hasta que regresó con él: Rafa. Un muchacho de cara angelical y torpeza impostada. Lo presentó como su "protegido", su "consorte". Mi mundo se deshizo.

Me despojaron de mi hogar, de mi dignidad. Rafa ocupó mi lugar. Yo, el que la protegía de las balas, fui públicamente humillado y castigado. Luego, lo impensable: mataron a Sombra, mi único compañero. Sentí que me moría. Me arrojaron al mar, alimento para los peces.

¿Cómo pudo Isabella, por quien sacrifiqué todo, ser tan ciega? ¿Tan cruel? ¿Creer las mentiras de ese farsante y desecharme sin piedad? Mi corazón se desgarraba con ira y una confusión insoportable.

Pero el mar me salvó. Escapé de la muerte para buscar una vida nueva, lejos de la sangre. Sin saber que, al hacerlo, me acercaba a una verdad más amarga, y que el pasado, en un último acto sangriento, no me dejaría ir tan fácilmente.

Seguir leyendo

Otros libros de Kirk Akcay

Ver más
Vendida por Amor Falso

Vendida por Amor Falso

Adulto Joven

5.0

Isabella me sonrió, una sonrisa que solía confundir con amistad, ofreciéndome agua y un dulce. Bebí, sin saber que cada trago me arrastraba a una pesadilla, y lo último que recordé fue su extraña sonrisa de triunfo. Desperté golpeada, mi cuerpo magullado y mi mente en un caos, en un cuarto ajeno que olía a tierra y leña. Una mujer robusta me reveló la cruel verdad: Isabella, mi mejor amiga, me había vendido para casarme forzosamente con su hijo, Mateo. Intenté escapar, pero mi cuerpo cedió y fui arrastrada de nuevo, golpeada sin piedad y humillada. "Pagamos por ti, ahora nos perteneces", me siseó Ramona, la supuesta suegra, mientras las lágrimas de impotencia corrían por mis mejillas. Mi grito de "¡AYUDA! ¡SOY SOFÍA REYES! ¡LA NIETA DE ELADIO! ¡ME TIENEN SECUESTRADA!" fue sofocado con brutalidad. Incluso mi primo, Carlos, dudó de mí, y me abandonaron en un oscuro almacén junto a un machete oxidado. La humillación se redobló cuando un hombre gordo y lascivo intentó llevarme, rasgando mi ropa y mi dignidad ante la mirada de todos. Pero justo cuando la desesperación me consumía, una voz clara y resonante rompió el aire: "¿¡Ramona!? ¿¡Qué significa este escándalo en tu casa!?" Era mi abuelo, Don Eladio Reyes. La pesadilla no había terminado, pero para ellos, apenas comenzaba. Pronto descubrirían lo que les costaría meterse con la nieta de Don Eladio, y la verdadera Sofía Reyes estaba a punto de desatar su propia justicia.

Atrapada en el Veneno Familiar

Atrapada en el Veneno Familiar

Fantasía

5.0

Faltaban solo dos semanas para el examen de admisión a la universidad de 1977, el que decidiría mi futuro, mientras la voz de las cigarras era el único alivio en la pesadez del verano. Sentada a mi mesa, con la espalda adolorida y los ojos irritados, cada línea de mis libros era una promesa de escapar. Entonces, mamá entró con un tazón de sopa de fideos, y su sonrisa cansada no llegó a sus ojos. "Quizás no deberías esforzarte tanto con esto de la universidad", soltó con una voz dulcísima que en mi cabeza sonó: Ojalá deje de soñar de una vez. Esta niña terca va a arruinarlo todo. Tiene que casarse con Carlos, es la única manera de que no le haga daño a Elena. Era la maldición de mi don: escuchar la podredumbre detrás de la falsa amabilidad de mi propia familia. No era la primera vez que intentaban sabotearme; recordé el concurso de ciencias y cómo mi hermano "accidentalmente" rompió mi trofeo, mientras mi padre "accidentalmente" derramaba agua en mi proyecto. Todo para "proteger" a Elena, mi mejor amiga, a quien consideraban la verdadera hija, y a quien yo, su propia hija, solo lastimaba. "No me voy a casar con Carlos" , desafié, la voz apenas un temblor. "Y voy a hacer ese examen." La sonrisa de mi madre desapareció. "¡Cállate! ¡No entiendes nada! Lo hacemos para proteger a Elena. El libro lo dijo. Tú eres la villana en su historia", escuché en su mente. Fui encerrada en mi habitación, medicada para mantenerme débil y somnolienta. "Así no tendrás escapatoria", pensaban. "Cuando pase la fecha del examen, te dejaremos salir." ¿Pero qué clase de locura era aquella donde el amor de una familia se convertía en veneno, todo por una estúpida novela? ¿Y qué harías si tu única esperanza de escapar de tu propia familia dependiera de la única persona que ellos quieren salvar de ti?

Quizás también le guste

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

Lyn.
5.0

-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.

La Novia Abandonada Se Casa Con El Capo Despiadado

La Novia Abandonada Se Casa Con El Capo Despiadado

Mead Ogawa
5.0

Faltaban tres días para mi boda con el subjefe de la familia Garza cuando desbloqueé su celular secreto. La pantalla brillaba con una luz tóxica en la oscuridad, junto a mi prometido dormido. Un mensaje de un contacto guardado como 'Mi Diablita' decía: "Ella es solo una estatua, Dante. Vuelve a la cama". Adjunta venía una foto de una mujer acostada en las sábanas de su oficina privada, usando una de sus camisas. Mi corazón no se rompió; simplemente se detuvo. Durante ocho años, creí que Dante era el héroe que me sacó de un teatro en llamas. Jugué a ser la perfecta y leal Princesa de la mafia para él. Pero los héroes no le regalan a sus amantes diamantes rosas únicos mientras le dan a sus prometidas réplicas de zirconia. No solo me engañó. Me arrastró por el lodo. Defendió a su amante por encima de sus propios soldados en público. Incluso me abandonó en la orilla de la carretera el día de mi cumpleaños porque ella fingió una emergencia de embarazo. Él pensaba que yo era débil. Pensaba que aceptaría el anillo falso y las humillaciones porque solo era una moneda de cambio. Se equivocaba. No lloré. Las lágrimas son para las mujeres que tienen opciones. Yo tenía una estrategia. Entré al baño y marqué un número que no me había atrevido a llamar en una década. —Habla —gruñó una voz de grava al otro lado. Lorenzo Montoya. El Jefe de la familia rival. El hombre al que mi padre llamaba el Diablo. —Se cancela la boda —susurré, mirando mi reflejo. —Quiero una alianza contigo, Enzo. Y quiero ver a la familia Garza arder hasta los cimientos.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro