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Cicatrices de un Sicario Leal

Capítulo 4 

Palabras:850    |    Actualizado en: 20/06/2025

finca abandonada en los

esperaba

mestizo, flaco y l

mo

do hacía meses, h

dó en

cola al verlo, g

mió l

al

s humanos n

ó en el suelo

la cabeza e

n olvidado, encontr

a cuidando

, la poca comida q

las heri

ndo el a

no sonó.

onte

ó a s

Mateo? ¡Te necesito aqu

y ocu

¡Más te vale aparec

lg

ra en la sal

vos finales p

llegó

bra a s

a tranquilo, peg

lo miró

rocedió,

nifica es

a Sombra." Su voz era

aquí. Aho

N

antó. Sus ojos

rtunidad, Mateo. Saca a

informaron a Isabel

abía sido descubierto

iminarlo antes

ón de al

, la voz tensa. "Y deja a ese chucho aqu

iscretamente a l

í, amigo. Vol

éxito. Sangrien

la hacienda, el

o a las ca

a no

o le recorri

ia la casa

n el jardín, juga

aba a su lad

a?", preguntó Mate

ó con inoce

feo? Oh,

rasguño en su ma

la voz fría como el acero. "Agresivo. No

?", el corazón de Ma

. Lo llevaron a un lugar..

cantilado que bor

nde a veces arroj

que el mund

.", s

cia el ac

hombres de Isab

o haci

!",

nzó sobr

emasiados.

eño y oscuro de So

lor puro se esca

ición

olta

llas, mirand

estaba de

Mateo. Por la se

o la

nada más

ajó por un sendero peligroso

rpo de Sombra e

ó en b

llí mismo, f

propia

para la siguiente

si

n era un

la policía. Coo

n cuanto vio la

ro no par

jó ca

la hacienda c

s. Mateo con un

de sicario

raidor, Patron

miró las

una máscara de

igan

aron an

ierto,

resp

ra

perro!", gritó el

le manch

. Siempre supe q

su to

bres. Ruta

dijo un

l dolor e

ba, los ojos llenos

cargará de él",

niente más brutal. Fa

ar. Que los peces

. Lo arrastrar

mán so

palabras

el cielo

ra. En su abu

ja que siempre lleva

abuela. Afilad

n Judas, con un borde afilado

mpor

a fría y oscura, ya estaba

o lo h

e se a

deseo de vivir,

timo

enas ce

la corriente, c

legó a una

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i

ah

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Cicatrices de un Sicario Leal
Cicatrices de un Sicario Leal
“Fui la sombra de Isabella, su sicario más leal. Por ella derramé mi sangre, cada cicatriz un tributo a mi devoción inquebrantable. Mi lugar a su lado era indiscutible. Hasta que regresó con él: Rafa. Un muchacho de cara angelical y torpeza impostada. Lo presentó como su "protegido", su "consorte". Mi mundo se deshizo. Me despojaron de mi hogar, de mi dignidad. Rafa ocupó mi lugar. Yo, el que la protegía de las balas, fui públicamente humillado y castigado. Luego, lo impensable: mataron a Sombra, mi único compañero. Sentí que me moría. Me arrojaron al mar, alimento para los peces. ¿Cómo pudo Isabella, por quien sacrifiqué todo, ser tan ciega? ¿Tan cruel? ¿Creer las mentiras de ese farsante y desecharme sin piedad? Mi corazón se desgarraba con ira y una confusión insoportable. Pero el mar me salvó. Escapé de la muerte para buscar una vida nueva, lejos de la sangre. Sin saber que, al hacerlo, me acercaba a una verdad más amarga, y que el pasado, en un último acto sangriento, no me dejaría ir tan fácilmente.”
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