La Dignidad no se Vende

La Dignidad no se Vende

Hua Luo Luo

5.0
calificaciones
49.2K
Vistas
23
Capítulo

Mi casa en Triana, que olía a jazmín y a melancolía, estaba a punto de perderse. Con solo dieciocho años y un título de diseño recién empezado, sentí el peso de las deudas de mi padre muerto. La oferta llegó como un salvavidas: acompañar a Ricardo Vargas, un constructor poderoso y enigmático. El "acuerdo" era claro: él salvaría mi hogar, yo sería su compañera discreta. Casi creí que el dinero me había traído un amor inesperado, confundiendo su opulencia con cariño, su posesividad con protección. Pero entonces, apareció Carmen Sandoval, su exnovia. Me citó en un hotel de lujo y, con desprecio, me ofreció tres millones de euros para desaparecer. Ella era su "costumbre favorita", y yo, solo un insecto. Para probarlo, hicimos una cruel prueba con mensajes a Ricardo. El suyo fue respondido con preocupación, el mío, con un frío "Espero no sea grave. Estoy ocupado". Ella sonrió. "¿Ves? No eres nada para él". Me reveló que todos los gestos grandiosos de Ricardo -los jazmines, Noruega- eran réplicas de lo que había hecho por ella. Solo era una sustituta, un eco. La indignidad se volvió insoportable. Un día, Carmen rompió el broche de mi abuela y me acusó de agredirla. Ricardo, sin dudarlo, me encerró en el sótano frío y húmedo, donde casi muero de frío. La humillación final llegó cuando, en una fiesta, él volvió a negarme públicamente. Me trató como un objeto, un insignificante estorbo para el juego de sus celos. ¿Cómo pude ser tan ciega, tan ingenua? El dolor era insoportable, la traición palpable. Me había vendido por una falsa seguridad, por un puñado de billetes. ¿Era mi dignidad el precio? ¿O algo más valioso aún? Pero al despertar del delirio, solo quedó una determinación fría. ¡No más! Era hora de despertar. Con los tres millones de euros de Carmen y una beca para Roma, cortaría todas las ataduras. Mi propio cuento de hadas no necesitaba un príncipe tóxico. Estaba lista para mi verdadera vida.

Protagonista

: Ricardo Vargas y Isabella Moreno

Introducción

Mi casa en Triana, que olía a jazmín y a melancolía, estaba a punto de perderse.

Con solo dieciocho años y un título de diseño recién empezado, sentí el peso de las deudas de mi padre muerto.

La oferta llegó como un salvavidas: acompañar a Ricardo Vargas, un constructor poderoso y enigmático.

El "acuerdo" era claro: él salvaría mi hogar, yo sería su compañera discreta.

Casi creí que el dinero me había traído un amor inesperado, confundiendo su opulencia con cariño, su posesividad con protección.

Pero entonces, apareció Carmen Sandoval, su exnovia.

Me citó en un hotel de lujo y, con desprecio, me ofreció tres millones de euros para desaparecer.

Ella era su "costumbre favorita", y yo, solo un insecto.

Para probarlo, hicimos una cruel prueba con mensajes a Ricardo.

El suyo fue respondido con preocupación, el mío, con un frío "Espero no sea grave. Estoy ocupado".

Ella sonrió. "¿Ves? No eres nada para él".

Me reveló que todos los gestos grandiosos de Ricardo -los jazmines, Noruega- eran réplicas de lo que había hecho por ella.

Solo era una sustituta, un eco.

La indignidad se volvió insoportable.

Un día, Carmen rompió el broche de mi abuela y me acusó de agredirla.

Ricardo, sin dudarlo, me encerró en el sótano frío y húmedo, donde casi muero de frío.

La humillación final llegó cuando, en una fiesta, él volvió a negarme públicamente.

Me trató como un objeto, un insignificante estorbo para el juego de sus celos.

¿Cómo pude ser tan ciega, tan ingenua?

El dolor era insoportable, la traición palpable.

Me había vendido por una falsa seguridad, por un puñado de billetes.

¿Era mi dignidad el precio? ¿O algo más valioso aún?

Pero al despertar del delirio, solo quedó una determinación fría.

¡No más! Era hora de despertar.

Con los tres millones de euros de Carmen y una beca para Roma, cortaría todas las ataduras.

Mi propio cuento de hadas no necesitaba un príncipe tóxico.

Estaba lista para mi verdadera vida.

Seguir leyendo

Otros libros de Hua Luo Luo

Ver más
La Prometida Humillada: Renace Poderosa

La Prometida Humillada: Renace Poderosa

Urban romance

5.0

La noche de mi compromiso era un sueño hecho realidad. Ahí estaba yo, Sofía Morales, la perfecta prometida, radiante bajo los candelabros, lista para unir dos de las familias más poderosas de México con Ricardo Vargas. Pero justo cuando Ricardo subió a la tarima, su sonrisa vaciló, su voz tembló, y mi futuro brillante se hizo pedazos. "No puedo casarme con Sofía Morales" , anunció, con su mirada extraña y culpable. El salón, antes lleno de risas, enmudeció. Todas las miradas se clavaron en mí, esperando ver mi derrumbe. Pero Ricardo no había terminado su humillación. "Porque mi corazón, mi verdadera alma gemela, pertenece a otra persona" . Y de las sombras emergió Camila Flores, la hija de nuestra ama de llaves, con un vestido prestado y la mirada en el suelo. Mi prometido, el heredero de los Vargas, tomó de la mano a aquella Cenicienta de la nada, y la presentó como su "amor verdadero" , como su futuro. Fui humillada, rechazada y reemplazada frente a toda la élite social de la Ciudad de México. De repente, era el hazmerreír de todos, la mercancía dañada. Ricardo ofrecía migajas, caridad. Creyó que esta farsa me destruiría. Pero lo que él no sabía es que esa humillación no me había destruido; me había liberado. Conocía sus secretos más oscuros, la "contabilidad creativa" de su familia, la verdad detrás del imperio Vargas. Y una Sofía Morales liberada, créanme, es mucho más peligrosa que una prometida dócil. Este juego no lo terminaría Ricardo; lo terminaría yo.

Cicatrices de Vino y Sangre

Cicatrices de Vino y Sangre

Romance

5.0

Durante siete años, intenté ser la prometida perfecta para Iván en Buenos Aires, una vida que parecía destinada a la felicidad. Pero un día, mi mundo se desmoronó: Iván, mi prometido, manipuló fotos íntimas y las esparció por toda la ciudad para deshacerse de mí, provocando la muerte de mi padre viticultor de un infarto. En medio de esa humillación y pérdida, Máximo, mi amigo de la infancia supuestamente enamorado de mí, se convirtió en mi único pilar, asumiendo los arreglos del funeral y proponiéndome matrimonio. Tres años después, embarazada de ocho meses, me vi obligada a escuchar la verdad en el aparcamiento de un hospital, una revelación que detuvo mi respiración. Máximo, a quien consideraba mi salvador y el padre de mi hijo, admitió haber orquestado la muerte de mi padre para que su riñón salvara a mi hermanastra Sofía, y se casó conmigo solo para apartarme del camino de su amada. Mi padre no murió de un infarto, fue asesinado. El hombre que decían ser mi salvador era el arquitecto de mi ruina. Con el corazón destrozado, regresé a la consulta del ginecólogo. "Doctora, quiero interrumpir el embarazo", pedí, una decisión inquebrantable para que ese hombre no fuera el padre de mi hijo. Salí del hospital, pálida y sangrando, con un plan macabro fraguándose en mi interior. Compré una caja de madera y coloqué en ella el pequeño cuerpo ensangrentado de mi hijo. Me puse una barriga falsa, una prótesis de silicona que parecía real. Esa noche, cuando Máximo volvió a casa, borracho de malbec y sintiéndose culpable, yo ya estaba lista para entregarle su "regalo", la primera pieza de mi devastadora venganza.

Quizás también le guste

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro