/0/21395/coverorgin.jpg?v=1aa436198e94e0b55ae2c0505414b571&imageMogr2/format/webp)
25 de noviembre
Chicago, Illinois.
Killiam Draven
Entro al acogedor local que me brinda el calor que necesito y mis músculos se relajan. Solo he caminado una cuadra para llegar aquí, pero el frío que hace en las calles me tiene helado hasta los huesos. El olor a chocolate y galletas llena todo el lugar y me siento complacido al ver en la vitrina que aún queda lo que vengo a buscar.
Hoy fue un largo día. Sé que Mack ha de estar ocupada por el pedido que tenía que entregar hoy y tal vez por eso no me ha respondido aún los mensajes, pero no hay nada que unas galletas de chocolate con avellana de este lugar, que es su favorito, no mejoren.
Llego hasta la vitrina y la dueña, Doña Ofelia, me atiende con la misma sonrisa de siempre.
-¡Killiam! Qué bueno verte, ¿lo mismo de siempre? -Me da una cálida sonrisa.
Asiento, devolviendo el gesto.
-Una caja grande, por favor.
Ofelia me da una mirada larga que advierte problemas.
-¿Metiste la pata o fue un mal día? -Enarca una ceja, regañándome, y yo levanto mis manos con un gesto de inocencia.
-Día largo de trabajo y creo que las necesita -explico, para que no piense mal.
Ella me prepara la caja con una sonrisa y me las entrega.
-Son de la última horneada, aún siguen calientes. Le das saludos a Mack de mi parte, dile que espero verla pronto, que no solo te mande a ti por ellas -me dice mientras yo pago y le agradezco.
Vuelvo al auto con rapidez, tratando de cubrir del frío la caja de galletas, y me dispongo a ir rumbo a casa. Trato de llamar a mi esposa para saber si sigue en la floristería que me queda de camino, para esperarla, pero sigue sin responder. Paso por el lugar sin prisa y todo está cerrado. Una sonrisa de orgullo se me instala en el rostro. Ha terminado todo con tiempo de sobra e imagino que ahora está descansando.
«De seguro se quedó dormida. Es lo más probable».
Al llegar a casa, también encuentro todo a oscuras y eso sí que despierta la preocupación en mí. Mackenzie odia tener la casa a oscuras y más en esta época, donde las luces navideñas y el árbol brillan en su máximo esplendor.
Paso por la sala y, en efecto, las luces están apagadas en todos lados, menos en la cocina, porque allí es donde debe estar.
Llego y la encuentro apoyada en la isla de la cocina, ese lugar que ha sido testigo de muchas de las mejores noches que hemos vivido. Mi primer instinto es tomarla por sorpresa y convertir de esta, una de esas noches memorables que nos encanta tener, pero veo la postura encorvada en su espalda, sus hombros caídos y sé de inmediato que algo pasa, o que tal vez está muy cansada.
Llego hasta ella y la abrazo por la espalda, dejando un beso sobre su cabeza mientras que coloco frente a ella, en la encimera, la caja de galletas.
-Ya estoy en casa, amor.
Me impregno de su aroma. Ese que me recuerda que estoy justo en mi hogar, y no me refiero a esta casa, sino a ella.
Su cuerpo se tensa, pero no me responde. Solo se queda allí, mirando a la mesa.
-Traje tus favoritas, Mack. Doña Ofelia te manda saludos y dice que están recién horneadas, extraña verte por la pastelería.
Siento como su caja torácica se expande cuando toma aire y llena sus pulmones. Su cuerpo sigue tenso y voy a dejarle unos cuantos besos en el cuello para relajarla cuando ella se aleja todo lo que puede de mí, dejándome sorprendido.
No puede ir muy lejos porque mantengo mi brazo firme a su alrededor y está atrapada entre la encimera y yo.
-¿Pasa algo, amor?
-Tenemos que hablar, Killiam. -Su voz suena fría, distante.
Nunca usa mi nombre completo a menos que esté molesta y trato de pensar en qué carajos hice hoy, sin darme cuenta, cómo para recibir esa actitud de su parte. Me alejo un poco, para brindarle el espacio que necesita, y ella se voltea para darme la cara.
«Ahí están... los ojos que siempre me han enloquecido, pero no tienen el mismo brillo de siempre».
-¿Qué pasa Mack? ¿Sucedió algo en el trabajo? ¿Por qué estás así?
Ella suelta el aire con fuerza y me coloca una carpeta sobre el pecho que no había visto hasta ahora.
-Quiero el divorcio.
Sus palabras caen como un puñetazo directo al estómago y retrocedo aún más, sintiendo esto cómo un dolor físico, real. Abro mis ojos sin entender nada. Estoy confundido y no puedo dejar de mover mi vista desde ese sobre, hasta sus ojos.
Esos que siempre han mostrado calidez, pero que hoy se muestran fríos.
-No... -titubeo y tengo que agarrar aire cuando las manos empiezan a temblarme-. No entiendo, Mack.
-No hay nada que entender, Killiam. Aquí están los documentos que debes firmar, ya coordiné todo con mis abogados.
«Mis abogados... ¿De cuándo acá ella tiene abogados?».
Niego rotundamente y me acerco a ella, sosteniéndola por los hombros.
-Estos no son juegos, Mackenzie. Bromea con otra cosa, pero con esto no. Nunca -hablo con firmeza y seriedad-. Te amo demasiado y sabes que no puedo lidiar con algo como esto.
Ella resopla y mis palabras mueren, mientras sigo sin entender lo que está pasando.
-No es una broma, Killiam. No hagas esto más difícil -me pide mientras se gira y me da la espalda.
Sus manos siguen apoyadas en la encimera, mientras sus hombros suben y bajan con cada respiración y allí... allí junto a su mano, esos putos documentos.
-Pero... ¿Por qué? -Doy un paso hacia ella para tocarla, pero me contengo al último segundo, no sabiendo si justo ahora sea lo más apropiado.
-Porque es lo correcto -dice sin más y exploto.
Cierro la distancia que hay entre nosotros y la tomo de la cintura, dándole la vuelta para que me dé la cara.
-No me vengas con mierdas, Mackenzie. ¿Es lo correcto? ¿Eso es lo que vas a decirme? ¿Hay alguien más, acaso?
Su ceja casi llega al cabello cuando hago esa pregunta y sus ojos se vuelven más duros, llenos de rabia. Pero esas emociones solo duran un segundo, porque vuelve a la máscara fría y bien ensayada.
-No tiene que existir alguien para dar por terminada una relación. A veces, simplemente nos damos cuenta de que no somos compatibles.
Con cada palabra que sale de su boca la rabia bulle en mis venas.
-¡¿Me vas a venir con esa mierda?! ¿De verdad voy a creer que no somos compatibles cuando hace unas noches, en este mismo maldito lugar, estabas gimiendo mi nombre y diciendo que me amabas?
Me mira directamente, sin mostrar ninguna expresión.
-Las mujeres sabemos fingir bien. -Se encoge de hombros.
-Tú no estabas fingiendo esa noche -hablo con los dientes apretados y me acerco a ella, tomándola del rostro con delicadeza-. Ni esa noche ni ninguna. Conozco bien tu cuerpo, Mack. Así que no me vengas con patrañas. ¿Por qué mierdas haces esto?
-Porque no soy feliz -su voz, es apenas un susurro, pero lo dice-. No nací para esto -niega, mientras mira a algún punto cualquiera ubicado en mi espalda, pero sin mirarme-. No soy lo suficientemente buena para ser una esposa.
-Eso no lo decides tú -la interrumpo-. Eres la mujer que amo y claro que eres suficiente.
-No quiero seguir con esto, Killiam. No me siento feliz aquí, a tu lado. No puedo seguir fingiendo que sí. No soy tan buena actriz cómo para soportar más tiempo.
-¿Acaso no me amas? -la pregunta sale de lo más profundo de mi corazón, es apenas un susurro lleno de miedo, por la respuesta que pueda darme.
-Te amé con locura -admite, y que use el tiempo pasado me destroza el corazón.
/0/21229/coverorgin.jpg?v=b9ec8d3dd0cee6ff6398b423a778c896&imageMogr2/format/webp)
/0/17231/coverorgin.jpg?v=20250624161136&imageMogr2/format/webp)
/0/13407/coverorgin.jpg?v=b8e9f1ccbe996f8e29608e37aed6c90f&imageMogr2/format/webp)
/0/308/coverorgin.jpg?v=a882ed3ed17bfe763b3fc8cdd4a1bf12&imageMogr2/format/webp)
/0/7468/coverorgin.jpg?v=20250120175656&imageMogr2/format/webp)
/0/10843/coverorgin.jpg?v=20250115153558&imageMogr2/format/webp)
/0/14807/coverorgin.jpg?v=a0bbe990086c0f20bdccd3a431f017fd&imageMogr2/format/webp)
/0/20042/coverorgin.jpg?v=f0e85f73c4cff9c2ef163c508fd51475&imageMogr2/format/webp)
/0/14573/coverorgin.jpg?v=cc32f46914b02c1eb7aa109add4498a3&imageMogr2/format/webp)
/0/10870/coverorgin.jpg?v=2ac1c38ebbde7dcc0494178fa1a476d6&imageMogr2/format/webp)
/0/11296/coverorgin.jpg?v=f6252530a7106304482d5d3ee890be95&imageMogr2/format/webp)
/0/9386/coverorgin.jpg?v=20250114105513&imageMogr2/format/webp)
/0/11917/coverorgin.jpg?v=20250115171138&imageMogr2/format/webp)
/0/11782/coverorgin.jpg?v=20250115170948&imageMogr2/format/webp)
/0/13221/coverorgin.jpg?v=105c26a33cfa324abeb0ca747454f262&imageMogr2/format/webp)
/0/17395/coverorgin.jpg?v=2b377ac6bc1c5ec9bdd5fe7fabc8277f&imageMogr2/format/webp)
/0/2313/coverorgin.jpg?v=4179538a8d34ae6bd109f6122a5096f9&imageMogr2/format/webp)
/0/9217/coverorgin.jpg?v=713e31c07f119b989def944d5117d269&imageMogr2/format/webp)