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Libros de Romance para Mujeres

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Tarde para el Arrepentimiento

Tarde para el Arrepentimiento

Un torero carismático. Una bailaora talentosa. Su amor, un sueño español. Pero tras una noche de caos en una verbena, mi esposo, el famoso Mateo Vargas, declaró públicamente: "El hijo de Valeria es mío". Con esas palabras, no solo negó a nuestro propio hijo por nacer, sino que me acusó, insinuando que mi embarazo era fruto de una infidelidad. La humillación fue insoportable. Fui obligada a abortar a nuestro bebé mientras Mateo mimaba a su supuesta amante, Valeria Soler. Ambos se confabularon, tendiéndome trampas una tras otra, haciéndome pasar por mentirosa, manipuladora y loca. Me empujaron al abismo, dejándome al borde de la muerte física y emocional. Mi propio hogar se convirtió en una prisión donde yo era un fantasma. ¿Cómo pudo un hombre al que entregué mi alma transformarse en tal monstruo? ¿Cómo pude ser tan ciega, tan ingenua? Sentí que no había límite para su crueldad y la de ella. Pero la desesperación me dio un nuevo propósito. Ya no era la víctima, sino la estratega. Para el cumpleaños de Valeria, preparé un "regalo" inolvidable. Delante de todos, expuse la verdad: la conspiración de Valeria con su verdadero amante y la cruel realidad de mi aborto forzado. Mateo, cegado por la furia, se desató contra Valeria, quien perdió al bebé y terminó encarcelada. Mi familia, los Montenegro, trajo justicia, despojando a Mateo de todo. Yo renací, abandoné el pasado y bailo mi propia vida, más fuerte y libre.
Amor Traicionado, Vida Reconstruida

Amor Traicionado, Vida Reconstruida

Las fotos de Mateo y la mujer que él llamaba su "amiga de la infancia" inundaron cada pantalla de la oficina. Esa misma noche lo esperé hasta la medianoche, solo para recibir un mensaje frío: "Tengo trabajo extra". Su "trabajo extra" era consolar a su querida Isabella, con una ternura que a mí, su esposa, ya no me mostraba. No era la primera vez: durante el año de nuestro matrimonio, cada vez que ella se sentía mal, él corría a su lado, sin importar la hora o ignorando mi existencia. Se decía que este infierno comenzó con una mentira mía, para salvar su vida, y yo pagaría el precio. En medio de los susurros de lástima y burla de mis colegas: "¿Pobre Sofía, siempre esperando a un hombre que prefiere a otra?", ella irrumpió en mi oficina. Con los ojos rojos e hinchados, Isabella me abofeteó. "¡Porque eres una desvergonzada! ¡Sabías que Mateo y yo estábamos juntos anoche y aun así lo llamaste sin parar!", gritó, y en ese instante, él apareció. Mateo me miró, vio mi mejilla roja, y por un microsegundo, creí ver preocupación. Pero se desvaneció, reemplazada por la fría acusación: "¿Por qué no aprendes la lección? ¿Por qué siempre provocas a Isabella?". Luego, ante la mirada de todos, me humilló aún más: "Todos saben cómo me obligaste a casarme contigo con un embarazo falso. Por tu culpa, Isabella sufrió. Te debo mi vida, sí, pero a ella le debo toda una vida de felicidad y protección". Mi corazón, que latía solo para él, se sentía como una piedra muerta en mi pecho. Esa noche, preparé la cena, encendí velas, me puse el camisón que le gustaba, con una tonta esperanza de que todo se arreglara. Llegó pasada la medianoche, su rostro una máscara de indiferencia: "¿Cena romántica? Después de lo que hiciste hoy, no quiero verte. Vete a la habitación de invitados". Al día siguiente, me llegó la noticia: "Ha sido suspendida de sus funciones". Era orden de él, claro, "para que pensara en lo que hice". Y luego, lo peor: "Tu proyecto, el que te costó meses de tu vida, se lo hemos dado a Isabella". "¿Por qué, Mateo? ¿Por qué haces esto?", pregunté, con lágrimas descontroladas. Me acarició el pelo con una dulzura cruel: "Te debo mucho a Isabella. Por tu culpa, ella sufrió. Y como mi esposa, debes apoyarme. Me estás cansando". Dos semanas de silencio, ella arruinaba mi proyecto, y él preparaba un engaño aún mayor. Cuando me mostró la declaración falsa que debía firmar, asumiendo la culpa de todo, me negué. "No voy a renunciar. ¡Amo mi trabajo!". Su respuesta fue un susurro brutal, el golpe final: "Entonces, nos divorciamos". La palabra "divorcio" resonó, un arma que sabía que me destrozaría. ¿Cómo iba a saber él, que lo único que quería de él era su amor? Con la mano temblaba, firmé mi sentencia. Mi carrera, mi reputación, todo se derrumbó. Me convertí en la villana. Mi única esperanza, nuestro hijo, me fue arrancado con las palabras más crueles jamás dichas. "¡Tu muerte sería la única forma de redimirte por el daño que le causaste a ella!" Lo perdí todo, solo para darme cuenta que estaba viva, y era libre. La vida me dio una nueva oportunidad para amar, y mirar hacia el futuro.
LA ESPOSA ELEGIDA PARA ÉL CEO

LA ESPOSA ELEGIDA PARA ÉL CEO

Eda Calloway y Christopher Davenport, se han unido en matrimonio por acuerdos familiares, claro que ninguno de los involucrados alberga sentimientos hacía el otro, es más Christopher siempre estuvo enamorado de su primer amor, Patricia Grenville, pero el amor no era más fuerte que los Imperios y los intereses familiares, aquello obliga a Christopher a tomar distancia de su gran amor. Patricia viaja a los Estados Unidos mientras que los Davenport cortan todo lazo y toda conexión de los enamorados, es así que Christopher empieza a sumergirse cada vez más en el mundo Empresarial hasta coronarse como uno de Empresarios más influyentes de Inglaterra, Escocia entre otros Países, hasta que sus familiares encuentran la candidata perfecta para su esposa.Eda Calloway, es el epítome de la dulzura y la fragilidad, una joven que irradia pureza y encanto con cada paso que da. Su inocencia, reflejada en su mirada clara y su disposición amable, es lo que la hace destacar en un mundo lleno de ambición y máscaras. Como heredera de la prestigiosa familia Calloway, Eda combina elegancia natural con una humildad que desarma incluso al más frío de los corazones.Los Davenport la han elegido como esposa del Gran CEO, Christopher Davenport, no solo por sus impecables conexiones familiares, sino porque Eda posee un aura especial, capaz de atravesar las murallas que Christopher ha construido a lo largo de los años. Su dulzura contrasta con el carácter frío y calculador del CEO, convirtiéndola en la pieza que equilibra y complementa su personalidad.Para la poderosa familia Davenport, Eda representa no solo una alianza estratégica entre dos linajes prominentes, sino también una esperanza de que su calor y bondad puedan suavizar el alma endurecida de Christopher, despertando en él emociones que ha mantenido enterradas durante años. Su capacidad de ver lo mejor en los demás y su inquebrantable optimismo la convierten en una figura única, destinada a marcar una diferencia en la vida del gran Davenport.
Después de que mi esposo me engañó, me casé con su mayor rival

Después de que mi esposo me engañó, me casé con su mayor rival

Durante tres años fui la esposa trofeo perfecta: sumisa, elegante y silenciosa como un mueble más en la Mansión Alcázar. Pero todo se derrumbó la noche que encontré un largo cabello rubio en su saco y leí el mensaje de su amante: "Ya te extraño". Lo seguí al exclusivo Club Obsidiana, esperando un error, pero encontré una ejecución pública. Emiliano se reía con sus amigos mientras acariciaba a Berenice, una niña rica y caprichosa, burlándose de mí: "Viviana es solo un adorno temporal. Una cazafortunas que tuvo suerte". La humillación no terminó ahí. Su madre me obligó a jugar ajedrez contra su amante para "ganarme" mi lugar, y cuando gané, Emiliano estalló. Bajo la lluvia torrencial, me empujó brutalmente por las escaleras de piedra. Sentí cómo mi columna crujía contra el borde, el dolor cegándome mientras él me miraba con asco. "Levántate, eres patética", me escupió antes de dejarme tirada en el frío y volver con ella. Huí en mi auto, cegada por las lágrimas, hasta estrellarme contra la barandilla. Pensé que era el final, hasta que una puerta se abrió y un paraguas negro cubrió la lluvia. No era un paramédico. Era Maximiliano Villarreal, el enemigo mortal de mi esposo y el tiburón más peligroso de la ciudad. Me miró a los ojos, vio mi sangre y mi odio, y sonrió. "El enemigo te tiene, Señora Alcázar". Esa noche, Viviana la esposa murió. Y nació la tormenta que destruiría el imperio Alcázar.