Anticipation II
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Libros y Cuentos de Anticipation II
Casada Con Mi Destructor
Romance Dicen que soy una estrella de la calamidad, que a donde voy, llevo la desgracia.
Siempre lo creí, porque todos a mi alrededor desaparecían, hasta que solo quedamos Sofia y yo.
Ella era mi única luz, mi hermana, mi todo.
Un día de lluvia, al bajar una colina, Sofia resbaló y su cabeza golpeó una roca con una fuerza terrible.
Su esposo, Jorge, estaba ahí, pero no hizo nada.
En el funeral, mientras me escondía de las miradas de lástima, él me encontró.
El aliento a alcohol barato, los ojos inyectados en sangre pero no de pena y una frase, "Elena, ahora estás sola ¿verdad?".
Luego, manos ásperas que me arrastraron a un cuarto trasero, me violó.
Cuando salí, la gente me miraba con lástima, curiosidad y desprecio.
La policía quiso ayudar, pero frente a la sonrisa torcida de Jorge, recordé el dolor horrible y la humillación.
No pasó nada, dije, me desmayé.
¿Ayudarme? ¿Usted?, solté una risa seca y amarga, yo quería, le coqueteé, soy una zorra.
La oficial María me miró con asco.
Los susurros la confirmaban por detrás, "qué descaro, pobre Jorge, esta mujerzuela lo acosa" .
Acepté todo, y me acerqué a los padres de Jorge.
"No presentaré cargos" , susurré, "con una condición" .
Ellos entre miedo y desprecio, preguntaron: "¿Qué quieres? ¿Dinero?" .
"Quiero casarme con él" .
El silencio fue absoluto, incluso Jorge me miró como si estuviera loca.
Ahora entienden por qué me casé con el hombre que me destruyó.
Es el primer paso a su infierno, no me importa que me llamen bruja, perra o zorra. El Taller Como Campo de Batalla
Moderno El taller de mi abuela Rojas, mi santuario personal y legado familiar, era mi refugio.
Una mañana, una foto en Instagram me heló la sangre: Mateo, el nuevo aprendiz de mi esposo Diego, posaba sonriente con mis herramientas sagradas.
El pie de foto, "Taller Domínguez. Legado", era una profanación directa, borrándome a mí y a mi linaje.
Intenté exigirle a Diego que Mateo saliera de mi taller, pero él, ciego por su ambición, lo justificó diciendo: "Es solo un espacio vacío la mayor parte del tiempo".
Su condescendencia y la minimización de mi herencia me dejaron helada, transformando mi ira en una claridad peligrosa.
Cuando colgué, supe que no discutiría más, sino que actuaría.
"Papá, soy yo," marqué, "necesito que canceles el contrato de exportación de agave azul con Domínguez."
Mi padre lo hizo sin dudar, cortando el sustento de Diego y activando mi plan.
Diego me llamó, su pánico palpable: "¿Qué hiciste, Sofía? ¡El trato está cancelado!"
"Tiene todo que ver con el taller," le dije, "tiene que ver con el respeto."
Le impuse mis términos: Mateo fuera y una disculpa pública reconociendo a Artesanías Rojas.
Mientras esperaba su cumplimiento, la calma fría me guio hacia su preciada colección de esculturas prehispánicas.
Tomé el martillo de latón que usábamos para colgar cuadros.
La primera pieza, una figura de Tláloc, la dejé caer al suelo, partiéndose en tres pedazos.
Metódicamente, una por una, destruí cada escultura, mi furia materializándose en cada estallido de arcilla antigua.
Cuando Diego llegó a casa, encontró las llaves y la disculpa, pero también las ruinas de su orgullo a mis pies.
Nos miramos, y en sus ojos, vi el horror y un nuevo tipo de miedo, sabiendo que el matrimonio se había roto y la guerra, apenas comenzado. Vengo Para Recuperar A Mi Hija
Urbano El aire acondicionado luchaba contra el calor de la Ciudad de México, pero un frío gélido me calaba los huesos mientras me miraba en el espejo.
Hoy era el día para ver a mi hija Luna, un ritual doloroso que me exigía aparentar una serenidad que no sentía.
Pero el espejo también reflejó otra imagen: el destello de unos faros, un chirrido de neumáticos, y luego el hospital.
Me dijeron que había sufrido amnesia parcial; mi pequeña Luna, una lesión en la columna que la dejaría con una discapacidad.
Ricardo, mi esposo, lo llamó "una complicación" y me despojó de Luna, entregándola como un paquete a Valentina, su amante, que hasta entonces creía "mi amiga".
La primera noche que volví a verla en la mansión, Luna apareció con la frente sangrando.
Ricardo me ignoró, y defendió a Valentina. "Los niños se caen, Sofía. No seas histérica."
Fue entonces cuando la rabia me consumió, y abofeteé a Valentina. Ricardo, sin dudarlo, me echó de su casa.
Me arrancaron de mi hija, de mi vida, de todo. No entendía cómo la mujer que amaba a mi hija podía ser tan cruel.
Pero mientras me hundía en la desesperación, una voz en mi interior me susurró que este no era el final.
Me fui, pero le hice una promesa a la mujer de hielo, Doña Elena, la madre de Ricardo: "Volveré por mi hija. No con su dinero, sino con la ley." La Miserable E Igonorante Esmeralda
Urbano La música vibraba en mis pies, pero el eco de mis deudas resonaba más fuerte; Ricardo, el heredero de Ciudad Esmeralda, me trataba como un objeto más en su fiesta de cumpleaños, un préstamo envuelto en seda roja.
Entonces, el vino tinto se derramó sobre mi vestido, una humillación púbica orquestada por él, exigiendo que limpiara de rodillas, justo cuando vi a Diego, el hombre que me prometió amor eterno, sonriendo burlonamente desde la distancia.
En ese instante, la Esmeralda ingenua que soñaba con jardines murió; mi madre en la cárcel por un crimen ajeno, mi padre en la ruina, y yo, vendiéndome al mejor postor para apenas sobrevivir.
¿Cómo pudo Diego, mi ancla, el hombre que desapareció sin dejar rastro justo cuando mi mundo se derrumbaba, atreverse a juzgar mi desesperación, mi forzada supervivencia?
Cuatro años de infierno después, nuestra confrontación en el baño de lujo fue el catalizador: Diego confesó su cobardía, su huida, pero también su amor, mientras yo le mostraba la cruda verdad de mi familia y la red de corrupción que nos ataba; me ofreció una alianza, un plan arriesgado para usar a Ricardo contra su propio padre, con una meta clara: hacer que Ricardo se enamorara de mí de verdad, para luego traicionarlo y liberar a mi madre, costara lo que costara. Le puede gustar
Los Cuatrillizos del Ceo
Hani Olivia Blake, una mujer de 25 años, ha vivido una vida marcada por la traición de su hermana gemela, Maia. Hace cinco años, Maia orquestó una trampa para que Olivia se acostara con Max Brook, el hombre más poderoso de Ciudad Imperial, lo que resultó en un embarazo. Pero la crueldad de Maia no terminó ahí: aprovechando el momento del parto, le robó dos de sus hijos a Olivia y los hizo pasar como suyos para casarse con Max.
Cinco años después, Olivia regresa a la ciudad con uno de sus hijos, decidido a recuperar lo que le ha sido arrebatado. Maia, creyendo que Olivia murió en un incendio que ella misma provocó, no sabe que su hermana ha sobrevivido. Olivia, ahora con una identidad oculta, se adentrará en un mundo de engaños, secretos y manipulación para hacer justicia y reclamar a sus hijos, mientras enfrenta las consecuencias de los traumas que le causó su hermana. El Precio de tu Piel El contrato con Tyler Black
Alejandra A Sinopsis:
Amber Brown lo ha perdido todo. Para salvar a su padre de la cárcel y recuperar el legado de su familia, solo tiene una opción: suplicar clemencia al hombre que juró destruirlos.
Tyler Black es el CEO más despiadado de la industria. Un hombre sin corazón, de ojos gélidos y una fortuna construida sobre las cenizas de sus enemigos. Él no hace favores, él hace negocios. Y el precio por ayudar a Amber es algo que ella nunca imaginó: su libertad.
"Firma aquí, Amber. Un año de matrimonio. Sin sentimientos, sin preguntas y, sobre todo, sin enamorarte de mí".
El contrato es claro, pero los secretos de Tyler son oscuros. Mientras Amber intenta sobrevivir en la jaula de oro de un hombre que parece odiarla y desearla con la misma intensidad, una verdad aterradora comienza a salir a la luz: Tyler no la eligió por azar. Él la conoce desde hace mucho tiempo... y este matrimonio no es una salvación, sino una venganza.
Cuando el deseo rompa todas las cláusulas y el pasado reclame su deuda, Amber tendrá que decidir: ¿Es Tyler el monstruo que la destruirá, o el único hombre capaz de protegerla del verdadero enemigo que acecha en las sombras?
"Me vendí al diablo para salvar a mi familia, pero olvidé que el diablo no acepta devoluciones". La esposa abandonada regresa como heredera multimillonaria
Willow Chase Di a luz a mis gemelos completamente sola en una ruidosa habitación de hospital compartida.
Mientras yo agonizaba por el agotamiento del parto, mi esposo Julian estaba en una fiesta celebrando el éxito de mi hermana adoptiva, Amelia.
Cuando lo llamé temblando para decirle que sus hijos habían nacido, solo escuché risas de fondo antes de que me respondiera con frialdad.
"Estoy ocupado. Mándale los detalles a mi asistente".
Me colgó. Los familiares de las otras pacientes me miraban con lástima y murmuraban a mis espaldas, burlándose de la esposa a la que el gran Julian Sterling iba a dejar en la calle por una actriz.
Para darle su lugar a Amelia, Julian me había obligado a firmar un acuerdo de divorcio que me dejaba sin nada, amenazándome con obligarme a abortar si me negaba.
Incluso mis padres adoptivos me habían dado la espalda para apoyar a su hija biológica.
Me acurruqué en la cama llorando en silencio, sintiendo una humillación y una desesperación asfixiantes.
¿Por qué tenía que sufrir tanto solo por ser adoptada? ¿Cómo podía un padre ser tan cruel y descartar a sus propios hijos como si fueran basura?
Justo cuando creía que mi vida estaba acabada, el jefe de obstetricia vio una peculiar marca de nacimiento en mi muñeca.
Una prueba de ADN de emergencia reveló lo imposible: yo era la hija perdida de la multimillonaria familia Beaumont.
Horas después, mis verdaderos padres y mis tres poderosos hermanos llegaron en un jet privado para protegerme, jurando destruir a quienes me hicieron daño.
Con el imperio Beaumont respaldándome, tomé mi celular y le envié un mensaje a Julian.
"Mañana a las diez en el ayuntamiento. Es hora de firmar el divorcio". La mejor venganza: casarme con su hermano poderoso
PageProfit Studio Veyra se había desvivido por ayudar a su marido a triunfar. Trabajó en dos empleos, se privó hasta de comer y renunció a todo por él. Aun así, cuando su madre necesitó un tratamiento urgente para sobrevivir, no logró reunir el dinero.
La verdad salió a la luz en el lugar más inesperado: un vuelo de Nochevieja, sentada junto a la amante de su marido.
El hombre por quien tanto se había sacrificado llevaba años ocultándole una fortuna millonaria. Su anillo de bodas adornaba ahora la mano de otra mujer, y los quinientos mil dólares que podrían haber salvado a su madre se habían esfumado entre regalos de lujo y caprichos para su amante.
Después de perder al bebé que esperaba y de ver morir a su madre, Veyra comprendió que ya no quedaba nada de aquel matrimonio por lo que valiera la pena luchar.
Nada más salir del aeropuerto, entró en un bar, eligió al desconocido más peligroso del lugar y lo besó. Aquella noche se refugió en sus brazos; al amanecer, desapareció sin decirle siquiera cómo se llamaba.
Para ella, solo había sido una locura de una noche. La forma de ponerle punto final a una vida destrozada.
Pero aquel hombre no era un desconocido cualquiera.
Se llamaba Dorian y era uno de los multimillonarios más poderosos y enigmáticos del mundo de los negocios.
Cuando el marido de Veyra comprendió por fin lo que había perdido, ya era demasiado tarde. Se arrodilló ante ella, le ofreció un acuerdo posnupcial valorado en miles de millones y juró renunciar a todo si aceptaba volver con él.
Veyra, sin embargo, solo pensaba en recuperar lo que le habían arrebatado. Hasta que un extraño accidente automovilístico volvió a poner a Dorian en su camino y le reveló un secreto inesperado:
El hombre con quien había pasado aquella noche era el hermanastro mayor de su exmarido.
Ahora, uno está dispuesto a cualquier cosa para recuperarla y el otro no piensa dejarla escapar.
Lo siento, exmarido infiel... He elegido a tu hermano. El Príncipe Azul Soñado
PR "Durante su trabajo de medio tiempo en un bar clandestino, Wendy se emborrachó accidentalmente. Cuando se despertó, se dio cuenta de que la habían confundido con una prostituta y que había perdido su virginidad. Después de tener una aventura de una noche con Charlie, un hombre increíblemente guapo, Wendy tiró doscientos dólares para defender su dignidad. Sin embargo, el comportamiento arrogante de Wendy molestó a Charlie, quien, en venganza, volvió a llevarla a la cama.
""¿Qué quieres?"", dijo Wendy molesta.
""Asumir la responsabilidad de lo que te hice"", respondió Charlie sonriente.
""¿Pero cómo?"", Wendy continuó.
""Al seguir acostándome contigo""."