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Libros de Romance para Mujeres

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Casada Por Contrato Con El CEO... Y El Cometió Su Peor Error

Casada Por Contrato Con El CEO... Y El Cometió Su Peor Error

Sofía Adams lo tenía todo bajo control: una carrera brillante como doctora, un matrimonio que parecía sólido y un futuro que prometía estabilidad. Sin embargo, su vida se derrumba cuando descubre que su esposo, el poderoso CEO Matt Stone, la traiciona con su secretaria, Anaís, y planea construir su legado lejos de ella. Lo que Matt no esperaba era que Sofía no fuera una mujer débil dispuesta a desaparecer en silencio. Tras un divorcio mediático, una manipulación pública cuidadosamente ejecutada y un embarazo convertido en arma de guerra, Sofía entra en un juego peligroso donde la venganza, el poder y la estrategia se entrelazan. Con la ayuda de Leandro Ricci, un enigmático empresario vinculado a la mafia italiana, Sofía comienza a desmantelar la vida de Matt pieza por pieza: su empresa, su reputación y su futuro. Mientras Matt y Anaís intentan sobrevivir aliándose con la mafia peligrosas en Asia, Sofía aprende las reglas del verdadero poder: anticiparse, manipular y atacar donde más duele. Guiada por Matteo Ricci y respaldada por Leandro, los mafiosos mas peligrosos y respetados de toda italia comienza a construir su propio legado, uno que no solo busca justicia, sino control absoluto. En un mundo donde la traición se paga con sangre y los errores no se perdonan, Sofía deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar. Porque cuando el pasado regresa reclamando venganza y el enemigo aún respira, solo hay dos opciones: caer... o convertirse en alguien imparable.
Mi Corazón Renacido

Mi Corazón Renacido

En mi lecho de muerte, el hospital olía a despedida, mis pulmones fallaban, no por enfermedad, sino por un desamor tan profundo que me consumió. Mi carrera como diseñadora, mis sueños, todo se había derrumbado por un solo hombre: Ricardo Gómez. Lo recordaba con amargura, aquel aspirante a chef que me convenció de entregarle mis ahorros, la beca a Milán, todo mi futuro, bajo la promesa de un restaurante "nuestro". "Mi amor, con ese dinero abrimos mi restaurante, será nuestro, te lo juro", me dijo, y yo, tonta de mí, le creí. Renuncié a Milán, trabajé lavando platos en "Sabor de Musas", su restaurante. Pero apenas llegaron las ganancias, él me echó a la calle; su nueva musa, Laura Sánchez, la chef pastelera, ocupó mi lugar en su cama y en su mesa. Los vi en revistas, exitosos y sonrientes, mientras yo me hundía en la miseria, el corazón roto y el alma hecha pedazos. La noche que colapsé, lo vi en televisión, declarando a Laura su "verdadera musa", y que yo solo había sido "un escalón". Esa última humillación me robó el aliento y la vida, sentí paz al partir, el pitido del monitor desapareciendo. Pero de repente, una luz cegadora y un ruido ensordecedor me devolvieron, abrí los ojos en un parque, con un joven Ricardo frente a mí. "Entonces, ¿qué dices, Sofi? ¿Me vas a apoyar? Es la oportunidad de nuestras vidas." El maldito día, la carta de Milán arrugada en mi mano. Había regresado, y esta vez, mi respuesta fue: "No, Ricardo, es tu futuro, no el mío." Él me miró con asombro, luego con una mezcla de sorpresa y enojo, y susurró: "No cometas el mismo error dos veces, Sofía." Él también lo recordaba.
Tuya para siempre

Tuya para siempre

La felicidad y el amor se convirtieron en el tesoro más importante y valioso que Paúl Nicholson y Priscilla Davis, habían encontrado juntos. Se amaban como jamás imaginaron, podrían hacerlo y se juraron amor eterno, incluso, más allá de sus propias vidas. Solo que, el destino se interpondría y les jugaría una mala pasada, para obligarlos a romper la promesa que el día de su boda se hicieron frente al altar. Sin embargo, y a pesar de la terrible tragedia que acabó con todos los planes que habían trazado, sabían que ni siquiera la muerte podría hacerles olvidar el juramento que un día se hicieron, ni con el gran amor que estaban seguros perduraría y prevalecería; aun después de que sus vidas terminaran. Estarán dispuestos a luchar contra destino que un día los separó, para reencontrarse de nuevo y volverse a amar... más allá de sus vidas. Solo que el destino tenía algo más previsto para ellos... Anthony McGregor. Un hombre adinerado, imposible, insoportable y el más detestable de todos; aparecerá para complicar sus propósitos. Una mujer que lo ha perdido todo. Un hombre que no estará dispuesto a perderla por segunda vez y que hará todo lo posible para recuperarla. Otro, cuyo único objetivo es él mismo y su amor propio. Dos hombres convertidos en uno solo, el amor por una misma mujer y una lucha sin treguas en la que solo uno de ellos... será el vencedor. Identificador 2210252494214 Safe creative Fecha de registro 2022 © Todos los Derechos Reservados
Demasiado tarde para su perdón

Demasiado tarde para su perdón

El hombre que amaba, el hombre con el que iba a casarme, me pidió que salvara la vida de mi hermana gemela. No me miró a los ojos mientras me explicaba que los riñones de Isabela estaban fallando por completo. Luego, deslizó sobre la mesa los papeles para anular nuestro compromiso. No solo querían mi riñón. También querían a mi prometido. Me dijo que el último deseo de Isabela antes de morir era casarse con él, aunque fuera por un solo día. La reacción de mi familia fue brutal. —¿Después de todo lo que hemos hecho por ti? —chilló mi madre—. ¡Isabela le salvó la vida a tu padre! ¡Le dio un pedazo de sí misma! ¿Y tú no puedes hacer lo mismo por ella? Mi padre estaba a su lado, con el rostro sombrío. Me dijo que si no iba a ser parte de la familia, entonces no pertenecía a su casa. Me estaban echando. Otra vez. Ellos no sabían la verdad. No sabían que cinco años atrás, Isabela drogó mi café, provocando que me perdiera la cirugía de trasplante de nuestro padre. Ella tomó mi lugar, emergiendo como una heroína con una cicatriz falsa mientras yo despertaba en un motel de paso, marcada como una cobarde. El riñón que funcionaba dentro de mi padre era el mío. No sabían que a mí solo me quedaba un riñón. Y ciertamente no sabían que una rara enfermedad ya estaba devastando mi cuerpo, dándome solo unos meses de vida. Alejandro me encontró más tarde, con la voz rota. —Elige, Sofía. Ella, o tú. Una extraña calma me invadió. ¿Qué más daba ya? Miré al hombre que una vez me prometió un para siempre y acepté firmar mi sentencia de muerte. —Está bien —dije—. Lo haré.
Esta Vez, la que te Deja Soy Yo

Esta Vez, la que te Deja Soy Yo

Mi vida era un secreto dulce y peligroso, un amor ilícito con mi hermanastro Mateo que prosperaba en las sombras de nuestra lujosa casa, mientras mi beca culinaria prometía un futuro brillante. Pero una noche, ocultándome, escuché la verdad que me heló la sangre: nuestro apasionado romance era una farsa, un plan cruel de venganza contra mi madre, y yo no era más que su herramienta más preciada. Cada beso, cada promesa susurrada, se convirtió en una traición insoportable, un juego perverso diseñado meticulosamente para destrozarme el alma. Los días siguientes fueron una tortura de fingimientos, mientras Mateo continuaba su "actuación" de novio preocupado, alardeando en chats de cómo mi dolor sería "inolvidable". La cima de su crueldad llegó cuando su prometida, Isabella, destruyó la guitarra de mi padre, su último legado, y Mateo, sin dudarlo, me ignoró para consolarla a ella. Mi corazón ya no sentía dolor, solo una gélida determinación. ¿Cómo pudo usar mi amor y mi futuro para una venganza tan retorcida? El día de mi partida, dejé sobre su almohada un recibo bancario y una nota concisa: "Esta vez, la que te deja soy yo". Mientras él gritaba mi nombre, paralizado entre mi partida y la llamada de su prometida, lo abandoné, sabiendo que mi verdadera victoria sería construir mi felicidad en España, demostrándole que la auténtica venganza es la paz.