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Libros de Romance para Mujeres

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El Bebé Secreto del CEO Ciego

El Bebé Secreto del CEO Ciego

Hace dos años, Sara sacrificó su corazón, su futuro y su dignidad para salvar al hombre que amaba. Maximilian Roth, el implacable heredero de un imperio multimillonario, quedó ciego tras un "accidente" orquestado por su propia familia. En la oscuridad de su habitación de hospital, Sara fue su enfermera, su luz y su único consuelo. Se amaron con desesperación, pero cuando la despiadada madre de Maximilian amenazó con dejarlo ciego para siempre si Sara no desaparecía, ella tomó la decisión más cruel: le dejó una nota de desprecio, se marchó y se llevó consigo un secreto que crecía en su vientre. Ahora, el destino la obliga a volver a la boca del lobo. Su hijo de casi dos años, Leo, necesita una cirugía a corazón abierto que cuesta una fortuna. Desesperada, Sara se disfraza bajo el nombre de "Elena Blanco", ocultando su belleza tras ropa holgada, gafas gruesas y maquillaje opaco, para trabajar como asistente ejecutiva en Roth Industries. Su objetivo es cobrar un jugoso bono y desaparecer de nuevo. Pero Maximilian ha recuperado la vista y su imperio. Ya no es el hombre vulnerable de las sombras; es un tirano de hielo, devorado por el rencor hacia la mujer que lo abandonó. No reconoce a Sara detrás del disfraz de su torpe secretaria, pero se encarga de hacerle la vida imposible. Lo que el todopoderoso CEO no sabe es que la mujer a la que humilla a diario es la misma dueña de su alma, y que el niño de ojos azules que lucha por su vida en un hospital es su propio heredero. Cuando el cristal se rompa y la trampa caiga, la furia de Maximilian hará temblar a la ciudad entera. La obligará a firmar un contrato matrimonial para proteger a su hijo, encerrándola en una jaula de oro. Sin embargo, en medio de una guerra corporativa y familiar sin cuartel, descubrirán que el odio y el deseo son dos caras de la misma moneda... y que el amor verdadero es capaz de quemar el mundo entero hasta las cenizas.
No soy madre alquiler

No soy madre alquiler

Mi vida con Alejandro Vargas, un bodeguero acaudalado, era un sueño. Me trataba como a una reina, construyendo un tablao privado en nuestra mansión y colmándome de lujos. Creía ciegamente en nuestro amor, en que yo era su musa y que su mundo me pertenecía. Pero el idilio se desmoronó cuando mi abuela, mi única familia, agonizaba. Mis desesperadas llamadas a Alejandro fueron ignoradas, solo para que una foto desde París confirmara la cruel verdad: él abrazaba a mi tía Isabel con una intensidad que nunca me mostró. Su regreso trajo mentiras, pero la verdad que descubrí era demoledora: yo no era más que un eco de Isabel, un peón en su obsesión, incluso mi embarazo era parte de su juego para engendrar un heredero que llevara el "duende" de mi tía. Mi caída "accidental" en el tablao, su "rescate", todo fue un vil montaje. ¿Mi amor, mi pasión, mi futuro hijo, todo una farsa calculada? La humillación me consumía al darme cuenta de que viví en una jaula dorada, utilizada como un mero sustituto, un objeto para perpetuar su enfermiza obsesión. La indignación y el dolor amenazaban con destruirme. Pero Sofía Torres, la bailaora, no sería el reemplazo de nadie. Con una frialdad y determinación inesperadas, puse en marcha mi plan. Terminé el embarazo en secreto, y el día de su sacrificio final por Isabel, le entregué los papeles de nuestro divorcio y el informe de mi aborto. Partí a Buenos Aires, dejando atrás cenizas y mentiras, para renacer.
Relatos De Una Loca Pasión.

Relatos De Una Loca Pasión.

"En el juego del amor y la venganza, el corazón es el único que puede perderlo todo." ​Esmeralda Lombardi ha crecido bajo la sombra de una injusticia: el robo del imperio hotelero que su padre construyó y que el patriarca de los Guidacci le arrebató mediante engaños. Tras la muerte de Don Dimarco Guidacci, Esmeralda regresa de Italia dispuesta a reclamar lo que le pertenece, pero se encuentra con un testamento cargado de veneno. El anciano, en un último y retorcido acto de control, ha estipulado una cláusula ineludible: para recibir la herencia, Esmeralda debe casarse con el arrogante y despiadado heredero de la familia, Lino Guidacci. ​Lino odia a Esmeralda. Para él, ella es solo una oportunista que ha venido a destruir el legado de su familia. Forzados a un matrimonio de dos años que ambos consideran una pesadilla, la mansión Guidacci se convierte en un campo de batalla donde los insultos y la desconfianza son el pan de cada día. Sin embargo, tras la fachada de odio, empieza a surgir una tensión eléctrica que ninguno de los dos puede ignorar. ​Bajo la sombra de una conspiración familiar liderada por la cruel tía Carlota, Lino acepta un plan perverso: seducir a Esmeralda, enamorarla y llevarla al punto de la entrega total para que ella le ceda voluntariamente sus derechos legales. Pero mientras Lino despliega su juego de seducción, la línea entre la actuación y la realidad comienza a borrarse. ​¿Podrá Esmeralda descubrir la trampa antes de entregar su fortuna y su corazón? ¿O será Lino quien termine cayendo en su propia red, atrapado por la mujer que juró destruir?
La Mujer Ciega en AMOR Despertó

La Mujer Ciega en AMOR Despertó

Era nuestro tercer aniversario de bodas, y el vestido rojo que a Ricardo tanto le encantaba esperaba impaciente. Había preparado con esmero su cena favorita, soñando con una noche diferente, pero él llegó tarde, esquivando mi abrazo con una frialdad ya familiar. "Estoy ocupado, Sofía", murmuró, alejándose mientras mi esperanza se desvanecía y la puerta de su estudio se cerraba, dejándome sola con el aroma de la cena que se enfriaba. Mi súplica por un acercamiento se convirtió en burla: "Si tienes tantas necesidades, ¿por qué no buscas a alguien que te las cumpla?". Sus palabras me golpearon, pero la humillación se transformó en horrores al verlo a través de la rendija del estudio. Ricardo no estaba solo; Mateo, mi "hermano" adoptivo, el de la amabilidad fraternal, estaba en sus brazos, susurrándole con una ternura que nunca me había dado. Mi corazón se hizo pedazos al encontrar en su teléfono cientos de mensajes, planes secretos y burlas hacia mí. "La ingenua de tu hermana ya preparó otra de sus cenitas románticas. Qué patética", leía. "Sólo me casé con esta tonta por el dinero de su familia. Es una simple herramienta", me enteré. La vida que conocía era una farsa, una manipulación calculada. La Sofía inteligente y capaz, reducida a un peón. Las lágrimas ahogaron mi voz, pero un recuerdo lejano, la matriarca tequilera de Jalisco, mi abuela, se encendió en mi mente. Su voz, cálida y fuerte, me recibió: "¿Sofía, mi niña? Lo sé todo. Es hora de que vuelvas a casa. Tu imperio te espera. Es hora de mostrarles quién es Sofía Herrera." Al día siguiente, Ricardo me arrastró a una clínica de fertilidad; la familia Valdivia necesitaba un heredero, y yo era solo una incubadora. "No me importa. Vístete o te vestiré yo mismo", amenazó. En la fría sala de operaciones, me sentí violada, paralizada por el shock y el dolor mientras la aguja se hundía en mi brazo. Cuando desperté, los ocho embriones fertilizados, "ocho futuros Valdivia", fueron mi prueba de la tortura. En un arrebato de furia, tomé la placa de Petri y la estrellé contra el suelo: "He destruido la evidencia de su crimen. Díganle a Ricardo que no habrá heredero. Que se acabó. No voy a ser su fábrica de bebés." El dolor se convirtió en determinación. La llamada de mi abuela no fue solo un grito de auxilio, sino una chispa que encendió la mecha de mi venganza.