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La Madre Abogada, Esfuerzo Para Su Hija

La Madre Abogada, Esfuerzo Para Su Hija

El vapor de la ducha apenas ocultaba la ansiedad en mis ojos mientras me preparaba para ver a Luna. Era la primera vez en tres meses que Ricardo, mi exesposo, me concedía una visita supervisada en la que una vez fue mi hogar. Mi corazón latía como un tambor mientras un doloroso fragmento de memoria me golpeaba: el chirrido de los neumáticos, el olor a quemado, el metal retorciéndose. Después, el hospital y la voz fría de Ricardo: "Tuvo un golpe. Nada grave, pero… tendrá secuelas. Una… discapacidad." Y luego su peor golpe: "Mamá, ¿dónde está Sofía? ¡Quiero verla!" "Tu memoria está afectada, estás inestable. No sería bueno para ella verte así." Así usó mi amnesia en mi contra, convirtiéndome en la mujer loca, incapaz y rota para deshacerse de mí y de la "inconveniencia" de nuestra hija. Hoy me atreví a regresar a esa mansión, solo para encontrar a Valentina, la amante de Ricardo, maltratando a mi Luna. "¡Le estás haciendo daño!" , grité, pero Ricardo apareció y me acusó de exagerar, de estar inestable, de ser la culpable. "¡No estoy loca! ¡Vi cómo la trataba!", le supliqué, pero él me expulsó de la casa como una extraña, arrebatándome a mi hija una vez más. ¿Por qué él podía creer una mentira tan vil? Y lo peor, era que Luna me estiró su manita, gritando "¡Mami!", mientras Valentina se la llevaba. El dolor me aplastaba, pero al escuchar a Ricardo llamarme "inmigrante pobre que salvé", algo se encendió en mí. Nunca fue amor, fue un negocio. Él necesitaba una esposa manejable, yo necesitaba el tratamiento para mi padre. Fui una tonta al creer. "Quiero el divorcio" , le dije, y la rabia me consumió, dándole una bofetada a Valentina. "Es mi hija también" , le grité a Ricardo mientras me echaba, pero él se burló: "Ningún juez te daría la custodia en tu estado." Su madre, Doña Elena, me ofreció dinero para que desapareciera, para que renunciara a Luna. Pero la imagen de mi hija, suplicando, me hizo recuperar la fuerza. "Voy a recuperarla" , le dije a Doña Elena, "No me importa lo que cueste. Lucharé contra ustedes y contra el mundo entero si es necesario." Ya no tenía nada que perder, y eso me hacía muy peligrosa. Así que me fui, no derrotada, sino con una promesa a mi padre: "Haré que se arrepientan de haber subestimado a la inmigrante loca." Que comience la guerra.
Querido Marido, Nunca Te Perdoné

Querido Marido, Nunca Te Perdoné

La música de la fiesta ahogaba mi alma, mientras Ricardo Vargas me exhibía como su trofeo más reciente. Soy Sofía, su "musa", una cara bonita que sonríe vacía para pagar las facturas del hospital de mi madre y la comida de mi pequeño hijo Leo. Mi vida de bailarina de flamenco, heredera de la gran Carmen, terminó en un escenario, con un hueso roto y el amor de mi vida, Mateo, abandonándome sin una mirada. Después, mi madre sufrió un derrame cerebral, postrada, y yo, desesperada, vendí mi alma a Ricardo para sobrevivir. Pero la humillación no conocía límites: en la fiesta, Ricardo me exhibía como su "pequeña ave rota", y justo entonces, Mateo, ahora "El Fénix del Flamenco", reapareció. Él no sintió compasión, solo desprecio, confirmando lo que ya sabía: su éxito se construyó sobre mis ruinas. "Veo que por fin encontraste tu verdadero talento, Sofía", me susurró venenosamente, mientras iba por el whisky de Ricardo. "Servir a los hombres". La rabia me quemaba, pero mi rostro permaneció sereno, sin una pizca de emoción. Luego, Isabel, su hermana, me atacó en el baño, gritando sobre "familias destruidas". Mateo intervino, pero su falsa compasión solo profundizaba mi herida: ¿era él quien orquestaba esta tortura? Cuando reveló que Luna, su hermana menor, se había suicidado por la crueldad de mi madre en la academia, y que yo fui "ciega y cobarde" al no hacer nada, su venganza cobró un significado aterrador. Ahora él quería verme sufrir, arrebatarme todo lo que amaba. Pero ¿qué más podía quitarme? Mi carrera, mi amor, mi dignidad ya se habían ido. ¿Y si en el corazón de esta tragedia, lo que él pensaba que era un acto de venganza, era en realidad un descubrimiento que cambiaría su mundo para siempre?