Traspaso de Sangre
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relajante; era el cronómetro de su propio funeral. En la pantalla táctil de la mesa de caoba, los gráficos rojos seguían cayendo. El Grupo Tho
r de cálculo.
riadna sin girarse. Su voz era u
retirado, señora Thor
ue había pasado la última década intentando encontrar una grieta
vete a casa. Ya no hay na
a fue ensordecedora. Dante no caminaba, colonizaba el espacio. El olor a sándalo y cuero caro preced
ne y caminó hacia el ventanal, parándose justo detrás de ella. Ariadna podía sentir el ca
rear, Ariadna -dijo Dante. Su voz era un barítono profundo
ojos grises estaban encendidos, no con lágrimas -ella no
Hazlo rápido. Tengo una empresa que liqu
eca, dejando el vaso s
venido a ofrecerte una fusión. Una muy di
o sobre la superficie pulida. Ariadn
ciudad en sus pupilas oscuras-. Mañana a las nueve de la mañana, puedo ejecutar el embargo y desmantelar Thorne Industries. Venderé los
uños, las uñas clavá
no-, puedes firmar el documento
. Era un contrato civil. Un acuerdo matrimonial. Sus ojos recorrieron las cláusulas con incredulidad: Dur
o por validación que tienes que comprarte una esposa, Dante? ¿O es que el gr
iendo su espacio personal hasta que Ariadna tuvo que incli
amiliar". Tú necesitas mi capital para que tu empresa no desaparezca. Es un intercambio de activos, Ariadna. Yo te d
illación -s
dormirás bajo mi techo y sonreirás a la prensa mientras sostienes mi brazo. A cambio, el d
en tipografía elegante. Si aceptaba, se convertía en su pos
reguntó, aunque ya
e hombros con una
el Wall Street Journal. Y tú serás la mujer que dejó morir el sueño
un animal acorralado, pero su mente, esa mente que Dante tanto admiraba y temía, ya estaba trabajando.
a. "Crees que el contrato es tu c
, a sus debilidades, a su red de contactos. Si iba a ser su esp
el borde de su escritorio, observándola con
a que la caracterizaba-. No habrá contacto físico que no sea estrictament
hispa de diversión -o quizás
cama está llena de mujeres que me desean, Ariadna. Lo que quiero de ti es tu
l parecía el de una cadena. Firmó con un trazo rápido y agresivo, dejandondo la carpeta hacia él-. Acabas de c
no tocarla. Él extendió la mano, pero no para estrechar la suya, sino para apartar un mechón de cabello rebelde de la cara de Ariadna. El ro
u aliento rozó su oído-. No te compré porque fueras un problema
confianza de quien acaba de ganar la guerra. Antes
o traigas mucho. Mi casa tiene todo lo que
su oficina vacía. El silencio era pesado, roto solo por el lat
pertenecía. Abrió un cajón oculto y sacó una pequeña unidad USB que co
l trofeo en su estantería. Lo que él no entendía era que el activo má
usurró Ariadna a la oscuridad-. Va
pero el funeral de Ariadna Thorne se hab