Traspaso de Sangre
Moretti Global no fue una entrada tr
sa de seda carmesí que asomaba como una herida abierta. Caminó por el vestíbulo de acero y cristal con la cabeza alta, ignorando l
un espejo de la personalidad de Dante: minimalista, fría y diseñada para intimidar. Su despacho esta
rdón, el señor Moretti, la espera -dij
ando por teléfono en mandarín. No se giró, pero levantó una mano para indicarle que se sent
ojos recorrieron el traje de Ariadna con
rio-. Me gusta la puntualidad, pero en est
ático que dejaste en la red doméstica anoche. Es mediocre. Estás ofreciendo márgenes de beneficio basados en p
diendo su espacio con esa familiaridad agresiva
tado por los mejores a
dole un golpecito con el dedo en el pecho-. Yo no te tengo miedo. Si quieres que este matrimonio s
Era esa extraña mezcla de odio profesional y una t
te daré acceso a la terminal de datos de la logística europea. Si fallas, pasarás el
to h
iso. Dante la observaba a través del cristal. Veía cómo se concentraba, cómo se humedecía los labios cuando encontraba un error, cómo su mente brillan
na entró de nuevo. Le lanz
he reestructurado la deuda subordinada. Ahora l
ligeramente. Era perfecto. Era mejor de lo que
amos a la junta. Pero recuerda, Ariadna: yo hablo, tú apoya
usurró ella p
la vieja escuela, observaban a Ariadna con escepticismo. Dante comenzó la presentación, per
Dante, extendiendo una mano hacia ella-. Nadie cono
Su voz era clara, sus argumentos irrefutables. Al terminar,
jo Tanaka-. Si esta es la sinergia que vuestro matri
, pero la adrenalina aún le recorría las venas. Se volvió hacia Dante, esperando ver su
guntó ella-. Podrías haber
El silencio de la sala de juntas vac
mis mejores armas. Hoy le has demostrado a Nueva York qu
de manos, Dante.
doradas en sus ojos oscuros. Él levantó una mano, dudando por un segundo antes
e? -preguntó él en un susurro-. ¿O estás empe
seguro. Pero esta admiración mutua, este juego de espejos do
, Dante. Pero no me
ijo él, inclinándose un poco más
ró sobre la mesa. Él se apartó, rompiendo el hechizo
dna. Alguien ha intentado entrar en mis servidores pr
o un vuelco. Creía que h
con una frialdad que envidi
, con una sonrisa trist
ro si vuelves a intentar robarme información, Ariadna, el contrato de matrimonio será el menor d
puerta, pero se det
es mía. Porque si vas a jugar a ser una espía, al menos
lpeó la superficie con el puño. Había estado tan cerca. Había empezado a confiar en esa extraña conexión en la junta, y Da
e y se miró en el r
s dado cuenta de que ya estoy dentro de tu sistema. Y una vez que el
sería una fiesta, sería el escenario de su próximo movimiento. Dante creía que la conocía, pero