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Traspaso de Sangre

Capítulo 2 La Jaula de Cristal

Palabras:1422    |    Actualizado en: Hoy, a las 10:29

un sudario. A las siete en punto, como una sentencia de muerte puntual, un Bentley negro azabache se es

de mano. No necesitaba más; el resto de sus pertenencias serían enviadas a un depósito

Se veía pálida, pero sus ojos estaban fijos. Estaba repasando mentalmente el organigrama de Moretti Global. Sabía que Dante tenía un punto déb

antiguo y arrogante. Al entrar, el vestíbulo la recibió con suelos de má

Moretti -dijo una vo

de seda negra con los primeros botones desabrochados. No parecía el tiburón

ando en el vacío del vestíbulo-. El contrato dice que la ceremonia

egó al último escalón, se detuvo a escasos centímetros de ella. Ariadna se obligó a no retr

tario-. Es la suite principal de invitados. Tiene una puerta co

idad -respondió ella-. Pero no importa.

te sonrió, una expresión que no llegaba a sus ojos-. Te he dejado una computadora en tu habitación. No tiene restricciones de acceso... a l

ofrío, pero lo transfor

r sin empresa sea más intelige

ra. Levantó una mano y, con el dorso de los dedos, recorrió la línea de

nto tiempo tardas en darte cuenta de que en esta casa, l

nte, recuperando su m

feliz, no alguien que va camino al cadalso. Hay fotógrafos de Vogue espe

En el salón acristalado que daba al jardín privado, Ariadna y Dan

intiendo que las palabra

Dante, su voz fir

, una demostración de dominio. Sin embargo, el beso fue suave, casi tierno, una actuación perfecta para la cámara que disparaba de

abitación, Ariadna se apartó

limpiándose la comisura de los

noche. Vendrán los inversores del consorcio asiático. Necesito que seas la mente bri

e. Lo segundo... vas a tener que pag

n vestido de seda azul medianoche que se ceñía a su cuerpo como una segunda piel, con la espalda descubierta. Dante, al verla bajar, se qued

isión de futuro de la nueva alianza Moretti-Thorne. Los inversores estaban fascinados. Dante obser

ió cuando uno de los invitados, un hombr

encontrado un hombre que pueda guiarla. Dante, has hecho u

que destruiría la cena, pero sintió la mano de Dante sobre la suya, debajo

sa-. Ella es la fuerza motriz. Yo simplemente tuve la inteligencia d

a estaba defendiendo o simpl

cio opresivo. Ariadna se descalzó, sosteniendo sus tacones en la mano m

la voz de Dante desde la os

e-. Lo hice por mi empresa. Cada vez que esos h

s, Ariadna. No ol

puerta de su habitación. Da

ina principal -declaró Ariadna-. No v

o al lado del mío. Quiero

tros del suyo. La adrenalina de la cena aún corrí

que no confías en que tus pare

en la pared, encerrándola. Su mirada desce

or, Ariadna. Pero me gusta el peligro. Es lo único que

u aliento cálido

erra se traslada a la oficina. Y allí,

clic definitivo. Ariadna entró en su suite, cerrando la cerradura

ra que Dante le había dejado. La encendió. La pan

tras sus dedos empezaban a volar sobre el teclado-. Per

orne empezó a cavar el túnel que la sacaría de su

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