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Traspaso de Sangre

Capítulo 4 La Gala de las Máscaras

Palabras:1472    |    Actualizado en: Hoy, a las 10:29

a elegido no era simplemente una prenda; era una declaración de intenciones. Era de un color rojo sangre, de seda pesada, con un escote asimétrico y una abertura en la pierna que desafiaba c

era miedo, era el frío del metal contra

entuaba la amplitud de sus hombros y la elegancia peligrosa de su porte. Al verla, Dante se quedó inmóvil. Sus oj

dijo él, su voz era un murmullo profundo que vibraba en

mismo? -replicó ella, aceptan

erra es contra los que están fue

edicó una sonrisa enigmática mi

l Museo Metropolitano, las conversaciones se detuvieron por un microsegundo. Los flashes de las cámaras estallaro

la a su costado. Su mano era cálida y firme, una presen

iento rozando su lóbulo-. Mañana las acciones

-respondió ella, inclinando la cabeza hacia su hombro

. Su corazón dio un vuelco. Julian Vane. Julian era un tiburón del capital de riesgo, su antiguo aliado y el hombre con el

e con una copa de martini en la mano. Su mirada se posó en Ariadna con una familia

endo su voz neutral-. No sabía

iempre supe que eras un hombre de adquisiciones, pero robarle el trono a Aria

egiendo a Ariadna con su cuerpo.

ia. Algo que tú nunca supiste valorar. Ahora, si

que alguien te recuerde lo que es la verdadera libertad, llámame. Mor

ente a toda la prensa. Ella intervino, colocando una mano suave sobre el pecho de Dante. Fue

la, mirando a Dante a los ojos con una intensidad que no era del todo fingida-. Ahora,

les dedicó una última mirada c

e Dante y Ariadna se había transformado. Ya no era solo una rivalidad corporativa; la aparición de J

encio en el coche era eléctrico. Dante no h

Dante finalmente, su voz

nocido. Sabes perfectamente que inte

el asiento trasero-. Sé que él conoce tus contraseñas, tus miedos y tus debilida

ltó de su aga

ía acceso a mis sistemas. Si estoy intentando destruirte, Dante, lo

La luz de las farolas de la Quinta Avenida pasaba rítmicamente s

l, su voz quebrándose ligeramente-. Explícame por qué tengo g

vulnerabilidad en la voz de Dan

ró ella, su rostro a milímetros del suyo-. Po

sostenerle el rostro con una mezcla de rudeza y desesperación-.

una actuación para las cámaras. Fue un beso cargado de meses de rivalidad, de odio cont

o de Dante, atrayéndolo más hacia ella. El sabor a whisky y poder era embriagador. Por un momen

aron, ambos respirando con dificultad. Dante la miró, s

aldad, aunque sus manos aún temblaban-. Pero si vuelves a hablar con Vane, quemaré su e

scaleras hacia su suite, el corazón golpeándole las costilla

cercó a su tocador y vio la gargantilla de diama

logística de Dante en Europa. Solo tenía que pulsar "enviar" a un contacto anónimo que no era Julian, sino una firma de a

spacho de Dante. Podía oírlo caminar al

mpre tenía un plan no sabía qué hacer. ¿Era el beso una táctica de él para

oscuridad-. Mañana r

el momento en que le devolvió el beso a Dante Moretti,

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