Traspaso de Sangre
a elegido no era simplemente una prenda; era una declaración de intenciones. Era de un color rojo sangre, de seda pesada, con un escote asimétrico y una abertura en la pierna que desafiaba c
era miedo, era el frío del metal contra
entuaba la amplitud de sus hombros y la elegancia peligrosa de su porte. Al verla, Dante se quedó inmóvil. Sus oj
dijo él, su voz era un murmullo profundo que vibraba en
mismo? -replicó ella, aceptan
erra es contra los que están fue
edicó una sonrisa enigmática mi
l Museo Metropolitano, las conversaciones se detuvieron por un microsegundo. Los flashes de las cámaras estallaro
la a su costado. Su mano era cálida y firme, una presen
iento rozando su lóbulo-. Mañana las acciones
-respondió ella, inclinando la cabeza hacia su hombro
. Su corazón dio un vuelco. Julian Vane. Julian era un tiburón del capital de riesgo, su antiguo aliado y el hombre con el
e con una copa de martini en la mano. Su mirada se posó en Ariadna con una familia
endo su voz neutral-. No sabía
iempre supe que eras un hombre de adquisiciones, pero robarle el trono a Aria
egiendo a Ariadna con su cuerpo.
ia. Algo que tú nunca supiste valorar. Ahora, si
que alguien te recuerde lo que es la verdadera libertad, llámame. Mor
ente a toda la prensa. Ella intervino, colocando una mano suave sobre el pecho de Dante. Fue
la, mirando a Dante a los ojos con una intensidad que no era del todo fingida-. Ahora,
les dedicó una última mirada c
e Dante y Ariadna se había transformado. Ya no era solo una rivalidad corporativa; la aparición de J
encio en el coche era eléctrico. Dante no h
Dante finalmente, su voz
nocido. Sabes perfectamente que inte
el asiento trasero-. Sé que él conoce tus contraseñas, tus miedos y tus debilida
ltó de su aga
ía acceso a mis sistemas. Si estoy intentando destruirte, Dante, lo
La luz de las farolas de la Quinta Avenida pasaba rítmicamente s
l, su voz quebrándose ligeramente-. Explícame por qué tengo g
vulnerabilidad en la voz de Dan
ró ella, su rostro a milímetros del suyo-. Po
sostenerle el rostro con una mezcla de rudeza y desesperación-.
una actuación para las cámaras. Fue un beso cargado de meses de rivalidad, de odio cont
o de Dante, atrayéndolo más hacia ella. El sabor a whisky y poder era embriagador. Por un momen
aron, ambos respirando con dificultad. Dante la miró, s
aldad, aunque sus manos aún temblaban-. Pero si vuelves a hablar con Vane, quemaré su e
scaleras hacia su suite, el corazón golpeándole las costilla
cercó a su tocador y vio la gargantilla de diama
logística de Dante en Europa. Solo tenía que pulsar "enviar" a un contacto anónimo que no era Julian, sino una firma de a
spacho de Dante. Podía oírlo caminar al
mpre tenía un plan no sabía qué hacer. ¿Era el beso una táctica de él para
oscuridad-. Mañana r
el momento en que le devolvió el beso a Dante Moretti,