icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Pacto Roto Por La Envidia

Capítulo 5 

Palabras:745    |    Actualizado en: 08/12/2025

eya

poco? Van a asustar al bebé." Su mirada se posó en Daniela, que seguía en el suelo, aferrada al niño, fingiendo un desmayo

uz? ¿Por qué no lo dijiste? ¿Es un niño o una niña?" Su vo

lar. Sus ojos estaban inyectados en sangre, llenos de un miedo primitivo. "¡Mireya! ¿Qué pasó con el bebé? No me asustes, por favo

que me quemaba. "No hay bebé, Marc

ser. ¿Cómo que no hay bebé? ¿Qué dices? ¿Cómo puede un bebé de c

ras su padre estaba ocupado con su 'hermana'?" Mi voz era un susurro helado, cada palabra una astilla d

uda y visceral lo invadió. "Mientes... Mientes para hacerme daño. Siempre has sido así. ¿Dónde está mi hijo, Mireya? Dime. Lo mandast

s. Murió porque preferiste a Daniela, a su falso ataque de pánico, que a la vida de tu propio hijo. Mient

aba en peligro... que se había cortado... Tenía mi

¿A tu esposa, que llevaba a tu hijo en su vientre, no me creíste? ¿No sentiste mi miedo, mi dolor? ¡Mientras los g

yo, el de la pérdida que acababa de enfrentar. Sus ojos suplicaban perdón, buscaban una pizca de

Marcelo preguntó de repente, su voz apenas un susurro, como si

e dijeron que te odiaban por lo que les hiciste. Dijeron que t

stro estaba pálido, sus ojos desorbitados. Se levantó tambaleándose, agarrando al bebé con fuerza

mis ojos fijos en los de Marcelo. "Marcelo, quie

onfusión. Efraín, tratando de sonar razonable, dijo, "Mireya, por

perdí. No hay nada de qué hablar. Mi decisión está tomada," respon

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Pacto Roto Por La Envidia
El Pacto Roto Por La Envidia
“La envidia era una bestia sedienta en nuestra comunidad, siempre hambrienta de lo que otros poseían. Nunca pensé que sus colmillos se clavarían en mi carne, en la de Estela y en la de nuestras vidas. Nos ofrecieron, a mi hermana gemela Estela y a mí, a los hermanos Vázquez, Marcelo y Efraín, como un sacrificio, un pacto. Parecía un cuento de hadas retorcido, una bendición. Pero la envidia, esa misma envidia que nos elevó, nos arrastró en picada hacia la tragedia más oscura, un abismo del que no creí que saldríamos. Estaba embarazada de cinco meses cuando unos hombres armados nos interceptaron a mi hermana gemela y a mí en medio de la noche. Aterrorizada, marqué el número de mi esposo, Marcelo, una y otra vez, suplicando por nuestras vidas. Pero él me colgó, furioso, porque estaba ocupado consolando a su "hermanita" adoptiva, Daniela, por un simple corte en el dedo. "¡Deja de hacer drama y no me molestes! Daniela está asustada y me necesita." Esa fue la última vez que escuché su voz antes de que los golpes me hicieran perder a nuestro bebé. Mi hermana Estela, mi leona, se interpuso para protegerme y le destrozaron la pierna con una barra de hierro, acabando para siempre con su carrera de bailarina. Cuando despertamos en un hospital público, solas y rotas, descubrí que Marcelo y su hermano estaban en una clínica de lujo, cuidando a Daniela como si fuera de cristal. Para colmo, Marcelo me acusó de haber "deshecho" a nuestro hijo a propósito solo para manipularlo por celos. El dolor se convirtió en una frialdad absoluta. Me limpié las lágrimas, firmé los papeles de divorcio y me dirigí a la policía para contar toda la verdad. Lo que Marcelo no sabía era que, al caer los secuestradores, confesarían que la dulce Daniela fue quien ordenó nuestra ejecución.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 10