icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Pacto Roto Por La Envidia

Capítulo 6 

Palabras:769    |    Actualizado en: 08/12/2025

eya

"¿Cómo sabes lo de esos atacantes, Marcel

taba pálido, sus ojos desorbitados. "Me duele el vientre," gimió, su voz un chillido histérico. "Necesito irme. No me siento bien."

gnorando su intento de escape. Mis ojos se clavaron en Marcelo.

Bajaron la mirada, incapaces de sostener mi mirada. Efraín, tratando de sonar razonable, d

upado consolando a tu 'hermana'. Delicado fue sentir cómo la vida de mi hijo se desvanecía. Delicado fue ver

sar de mis intentos de mantener la calma. "No tengo nada más

e no había derramado en mi presencia. "Mireya, por favor," suplicó, su voz rota. "No ha

rar la memoria de cómo me dejaron morir? ¿Puedes arreglar la pierna de Estela, devolverle su sueño, s

su mirada llena de determinación, apoyándose en mí. Danie

ándalo que esto causaría en su impecable familia. Efraín se puso delante de mí. "Mireya, esto es una locura. Estás actuando de for

controlable recorrió mi cuerpo. Pe

or tu culpa! ¡Por tu indiferencia! ¡Y yo perdí mi pierna, mi carrera, mi vida por tu maldita negligencia! ¡Son unos monstruos! ¡Unos bastardos! ¡Us

eflejaban la furia más pura. "¡Cállate, Estela! ¡No tienes derecho a

la disolución, la tendrás! ¡Pero no creas que esto va a ser fácil para ti! ¡Vas a pagar por esto!

se encontraron con los suyos, llenos de un

se acercó a mí, su rostro bañado en lágrimas. "Mireya,

tro de mí. Como un volcán a punto de entrar en erupción. Di un paso adelante, mi cuerpo temblaba, pero mi voz era clara,

contenida, resonaron en la habitación, llenando

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Pacto Roto Por La Envidia
El Pacto Roto Por La Envidia
“La envidia era una bestia sedienta en nuestra comunidad, siempre hambrienta de lo que otros poseían. Nunca pensé que sus colmillos se clavarían en mi carne, en la de Estela y en la de nuestras vidas. Nos ofrecieron, a mi hermana gemela Estela y a mí, a los hermanos Vázquez, Marcelo y Efraín, como un sacrificio, un pacto. Parecía un cuento de hadas retorcido, una bendición. Pero la envidia, esa misma envidia que nos elevó, nos arrastró en picada hacia la tragedia más oscura, un abismo del que no creí que saldríamos. Estaba embarazada de cinco meses cuando unos hombres armados nos interceptaron a mi hermana gemela y a mí en medio de la noche. Aterrorizada, marqué el número de mi esposo, Marcelo, una y otra vez, suplicando por nuestras vidas. Pero él me colgó, furioso, porque estaba ocupado consolando a su "hermanita" adoptiva, Daniela, por un simple corte en el dedo. "¡Deja de hacer drama y no me molestes! Daniela está asustada y me necesita." Esa fue la última vez que escuché su voz antes de que los golpes me hicieran perder a nuestro bebé. Mi hermana Estela, mi leona, se interpuso para protegerme y le destrozaron la pierna con una barra de hierro, acabando para siempre con su carrera de bailarina. Cuando despertamos en un hospital público, solas y rotas, descubrí que Marcelo y su hermano estaban en una clínica de lujo, cuidando a Daniela como si fuera de cristal. Para colmo, Marcelo me acusó de haber "deshecho" a nuestro hijo a propósito solo para manipularlo por celos. El dolor se convirtió en una frialdad absoluta. Me limpié las lágrimas, firmé los papeles de divorcio y me dirigí a la policía para contar toda la verdad. Lo que Marcelo no sabía era que, al caer los secuestradores, confesarían que la dulce Daniela fue quien ordenó nuestra ejecución.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 10