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Por favor, no te enamores

Capítulo 4 IV

Palabras:1159    |    Actualizado en: 11/11/2025

zás más, el sector de relaciones públicas no sabía cómo manejar la falsa historia, y él no tenía como demostrar lo contrario, peor aún, no sabía qué hacer co

e no era gay y, que él no arruinó su matrimonio, que su hijo estaría más que bien a su lado, y lo más importante, que aun podía seguir siendo el CEO de Lumina Entertainment, y aunque su hijo debería ser su mayor preoc

tenía

había convertido, el chisme ambulante de la empresa, los hombres le huían, como si él fuese algún acosador, incluso susurraban que en más de una oportunidad les había coqueteado, algo que era ridículo, y las modelos y actrices... lo veían con odio, solidaridad femenina, lo llamaban, aunque con el único que deberían tener un mínimo de solid

o sirve

r, fue amor a primera vista, eso suena bien para una historia romántica de las que su compañía producía, mas no en la vida real, y Alexander necesitaba un romance lo más real posible, una novia que declarara en el juicio que se llevaría a delante por la tenencia de su hijo, que Alexander no era una persona violenta, ya ni siquiera le interesaba aclar

oy arr

contra la puerta de su oficina, que justo en ese mo

or D

pensó, pues había supuesto que estaba solo en aquel lugar, ya era muy tarde como para que algún empleado se quedara, y mucho menos una mujer, si antes creía tener una posibil

correré con los gastos, no quise herirte, jamás lo haría, no soy un golpeador. - Sofía nunca había visto a su jefe hablar a tal velocidad, aunque estaba aturdida que no se trabara con palabra alguna, Alexander era un orador de primera, pero más que eso, la joven estaba aturdida por la forma en la que las manos de su jefe recorrían su rostro, algo que

iera al periodista que había logrado ingresar hasta el último piso, que era donde ellos se encontraban. - No debería... - las luces de

de Lumina Entertainment sostenía en brazos al estilo nupcial a su secretaria. - Señor Thompson, ¿ella es la nov

tarea imposible, pues desde hacía seis meses, Alexander hacia pesas y pasaba largas ho

ni su equipo de trabajo sufra daño alguno, no queremos más malentendidos. - ordeno Alexander, con una calma que hacía más de se

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Por favor, no te enamores
Por favor, no te enamores
“Era un acuerdo, frío y sencillo. Ella traía consigo cargas que parecían insuperables; yo estaba rodeado de escombros de una vida que alguna vez fue estable. Su esposo había dejado una herencia de problemas, y mi exesposa había decidido que arruinar mi existencia no era suficiente: quería arrebatarme lo único que realmente importaba, mi hijo. Así que el trato parecía lógico. Un negocio. Solo eso. Ella no tenía afinidad por los niños; yo detestaba los conflictos. Pero cuando todo parecía desmoronarse, el pacto ofrecía una salida. Un papel que firmar, una fachada que mantener. Ninguno saldría perdiendo... al menos, eso pensamos. Pero las cosas comenzaron a cambiar. A ella empezó a agradarle mi pequeño hijo. Y yo, contra todo pronóstico, empecé a encontrar cierto atractivo en los problemas que antes evitaba. "No enamorarse de la esposa falsa". Lo repetía en mi mente como un mantra, un intento desesperado de aferrarme a la razón. Mi subconsciente, siempre alerta, lo gritaba en cada mirada que cruzábamos. "No te enamores". Pero mi corazón tenía otros planes, y la lógica cedió ante la intensidad de lo que comenzaba a sentir. Ahora, el riesgo va más allá de perder a mi hijo, mi reputación, mi puesto como CEO o la credibilidad que tanto me ha costado construir. Ahora, el peligro reside en perderla a ella, en dejar ir a la mujer que nunca debió significar nada, pero que se ha convertido en todo. En medio de la desesperación, mientras la vida que construí se tambalea, tomo una decisión que lo cambiará todo. Porque esta vez no estoy dispuesto a rendirme. - Eres mía, Sofía, y no dejaré que te alejes. No a ti.”