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Por favor, no te enamores

Capítulo 5 V

Palabras:1271    |    Actualizado en: 11/11/2025

ba eufórico, esperanzado, Alexander estaba tranquilo, mient

des amigos de toda la vida, y como si no le hubiese dado en toda la cara

que Alexander la depositaba en un sofá de la oficina, ella olis

solo estoy... tranquilo. - reconoció sonriend

caba de decir a un periodista que somos novios, peor aún, lo dejo salir con las fotos

Sofía pudiera pensar, o mejor dicho si le traería algún problema, pero viéndolo en una perspectiva más amplia, como siempre lo hacía el CEO, era un ganar o ganar, era un buen negocio. - Mej

y fiel a su empleo, se puso de pie para recoger las carpetas que estaban

? no fue mi intención golpearte, ni siquiera sabía que aun estabas aquí. - aclaró al recor

scritorio. - Soy su secretaria señor Thompson, es mi deber ayudarlo, hasta que usted no se marcha, yo tampoco. - un pequeño destello de culpabilidad llego al CEO, era consiente qu

a vez que, hacia una pequeña mueca de temor, estaría en gran

aclaró mostrando la tarjeta que utilizaba para ingresar sin

eal y está más que justificada, tu enviudaste, justo en el momento en que Lucrecia me pidió el divorcio, entonces todo comenzó como un mutuo acompañamiento, una peq

a ridículo y un poco vergonzoso, pero desde que Adrián había fallecido, le solía pasar, el miedo no la dejaba respirar, como ahora, tenía mie

rsona muy sensata, la mayoría de las veces al menos. - Toma asiento por favor, deja que te explique. - no era su voz, tampoco la calma en la que se expresaba, eran las manos de

pidamente recordó que le había gritado, Sofía era una empleada ejemplar, muy correcta

des negocios, mi familia... ellos me lo advirtieron, que no confiara en ella, pero no los escuche, es por eso que mi madre quiere proponer que mi hermana asuma mi lugar, no sé si a modo de castigo o porque realmente cree que no podre remontar la perdida que todo esto está ocasionando, y juro que no tengo nada en contra de Aria , pero así como mi familia no confiaba en Lucrecia, yo no confió en mi cuñado, y lo peor de todo, es que si pierdo mi lugar como CEO, será el fin de todo, ser el CEO de esta empresa es lo único que me queda como credibilidad, si me quit

trato de consolarlo, no era muy buena haciendo aquello, dicen que uno da, lo que en la

a o lo que esas fotos trucadas aseguran, pero... si te haces pasar por mi novia, e

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Por favor, no te enamores
Por favor, no te enamores
“Era un acuerdo, frío y sencillo. Ella traía consigo cargas que parecían insuperables; yo estaba rodeado de escombros de una vida que alguna vez fue estable. Su esposo había dejado una herencia de problemas, y mi exesposa había decidido que arruinar mi existencia no era suficiente: quería arrebatarme lo único que realmente importaba, mi hijo. Así que el trato parecía lógico. Un negocio. Solo eso. Ella no tenía afinidad por los niños; yo detestaba los conflictos. Pero cuando todo parecía desmoronarse, el pacto ofrecía una salida. Un papel que firmar, una fachada que mantener. Ninguno saldría perdiendo... al menos, eso pensamos. Pero las cosas comenzaron a cambiar. A ella empezó a agradarle mi pequeño hijo. Y yo, contra todo pronóstico, empecé a encontrar cierto atractivo en los problemas que antes evitaba. "No enamorarse de la esposa falsa". Lo repetía en mi mente como un mantra, un intento desesperado de aferrarme a la razón. Mi subconsciente, siempre alerta, lo gritaba en cada mirada que cruzábamos. "No te enamores". Pero mi corazón tenía otros planes, y la lógica cedió ante la intensidad de lo que comenzaba a sentir. Ahora, el riesgo va más allá de perder a mi hijo, mi reputación, mi puesto como CEO o la credibilidad que tanto me ha costado construir. Ahora, el peligro reside en perderla a ella, en dejar ir a la mujer que nunca debió significar nada, pero que se ha convertido en todo. En medio de la desesperación, mientras la vida que construí se tambalea, tomo una decisión que lo cambiará todo. Porque esta vez no estoy dispuesto a rendirme. - Eres mía, Sofía, y no dejaré que te alejes. No a ti.”