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Los deseos implacables de mi magnate manipulador

Capítulo 4 Por favor, Braydon

Palabras:811    |    Actualizado en: 21/10/2025

guardó s

armó de valor y soltó: "Puedes

lquier cosa?", p

icó: "Por supuesto, con

levantarse y sacó con cuidado su tacón

o, la joven inquirió: "¿Signifi

iempo que la guiaba hacia

su acompañante, Irene apretó con más

talaron en el auto. Braydon encendió el motor y respondió: "Por sup

r hicieron que Irene se sonrojara

ombre mientras avanzaban. "Ser mi compañera req

as sonrojadas y los ojos cerrados. "Y primero necesi

ente apenas le dejaba espacio para eso. No era que le faltara resist

l vehículo. Cuando la joven bajó, él le dijo por la espal

rojas como un tomate. Él era el único ho

or las puertas de la mansión de los Hudson. Al entrar en la sala

ba abajo y espetó: "Pasaste la n

a joven respondió: "Kyra, no traicioné

desde hace más de dos años. Si no fuera por t

reconoció el nombre de Dolores James. Respondió con seren

primero en ser infiel, así que mi deseo de divorciarme es justificado. Al fin y al cabo,

Kyra fijó su mirada en ella y enunció cada palabra con firmeza: "E

hijo flaquear en un momento tan decisivo. Al mantener a su nuera cerca, aseguraba el apoyo de los Dixon para Cade, una ventaja estratégica en la batalla p

en parte porque el marido de Kyra, Blaine Hudson,

la hija del antiguo amor de su marido

igaban a Kyra a intervenir a menudo para asegurar la herencia de su hijo. Por lo tanto

l ver la determinación en los ojos de s

Scott no aceptarán a una mujer divorciada entre sus filas", dijo la matriarca

puso aún más pálido. "

giró para mirar a su nuera mientras su voz se tornaba más fría. "Olvídate del divorcio, Irene. N

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Los deseos implacables de mi magnate manipulador
Los deseos implacables de mi magnate manipulador
“Presionada por la difícil situación de su padre y el futuro incierto de su negocio, Irene accedió a convertirse en la amante de Braydon. Para los demás, Braydon parecía invulnerable, pero solo Irene era consciente de las intensas pasiones que él desataba en privado. Poco a poco, Irene se encontró atrapada en la compleja trama emocional que Braydon había tejido; su corazón deseaba más, solo para ser destrozado por la revelación de su compromiso matrimonial. Desolada, se fue y pronto se encontró con el rival acérrimo de Braydon. Fue entonces cuando el formidable Braydon se enfrentó al estimado cirujano, el Dr. Mitchell, en una intensa disputa por Irene.”