icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Demasiado tarde para su perdón

Capítulo 4 

Palabras:614    |    Actualizado en: 23/09/2025

Garz

tuvo en sus manos. Había etiquetado a la universidad, a su departamento y a varias figuras pro

director de tesis, el

ías, mi enfoque único sobre la degeneración celular. Había leído borradores de esa misma t

spuestas en vivo con Isabela, la farsa se vino abajo. No pudo responder las preguntas más simples sobre

. La sección de comentarios de la transmisión en vivo e

nera, todo est

agarró del brazo, sus dedos clavándose en mi carne. El mundo se inclinó, mi visión se lle

corazón. ¿Cuándo se habían vuelto tan cercanos él e Isabela?

e sufrimiento, su delicado cuerpo sacudido por sollozos teatrales, puntuad

respiración era superficial y entrecortada. Sus ojos estaban fijos

habitación y me e

Diles que la tesis era suya desd

jada de la verdad, que todo lo que pude hacer

ara de la medicina moderna. Había pasado incontables horas conmigo en el laboratorio, empujándome,

ían detectar un fraude a un kilómetro de distancia. Sabían que la persona que escribió esa

Alejandro fue aguda, un lat

ación girando a mi alrededor. Mi cabeza palpitaba, un dolo

n su espalda, un suave apretón en su hombro. ¿Cuándo se había transfor

terminar una carrera antes de que siquiera comenzara. Y Alejandro,

las sábanas del hospital que sabía que estaban en mi f

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Demasiado tarde para su perdón
Demasiado tarde para su perdón
“El hombre que amaba, el hombre con el que iba a casarme, me pidió que salvara la vida de mi hermana gemela. No me miró a los ojos mientras me explicaba que los riñones de Isabela estaban fallando por completo. Luego, deslizó sobre la mesa los papeles para anular nuestro compromiso. No solo querían mi riñón. También querían a mi prometido. Me dijo que el último deseo de Isabela antes de morir era casarse con él, aunque fuera por un solo día. La reacción de mi familia fue brutal. -¿Después de todo lo que hemos hecho por ti? -chilló mi madre-. ¡Isabela le salvó la vida a tu padre! ¡Le dio un pedazo de sí misma! ¿Y tú no puedes hacer lo mismo por ella? Mi padre estaba a su lado, con el rostro sombrío. Me dijo que si no iba a ser parte de la familia, entonces no pertenecía a su casa. Me estaban echando. Otra vez. Ellos no sabían la verdad. No sabían que cinco años atrás, Isabela drogó mi café, provocando que me perdiera la cirugía de trasplante de nuestro padre. Ella tomó mi lugar, emergiendo como una heroína con una cicatriz falsa mientras yo despertaba en un motel de paso, marcada como una cobarde. El riñón que funcionaba dentro de mi padre era el mío. No sabían que a mí solo me quedaba un riñón. Y ciertamente no sabían que una rara enfermedad ya estaba devastando mi cuerpo, dándome solo unos meses de vida. Alejandro me encontró más tarde, con la voz rota. -Elige, Sofía. Ella, o tú. Una extraña calma me invadió. ¿Qué más daba ya? Miré al hombre que una vez me prometió un para siempre y acepté firmar mi sentencia de muerte. -Está bien -dije-. Lo haré.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 10