era un gruñido bajo-. ¿De verdad está disp
o podía articular palabra. Su esposa, Cecilia, finalmente había sucumb
ó en la pantalla. Era mayor, con ojos amables y una expresi
ame. Esa no eres tú. La mujer que entrené, la mejor perito
ca de la cámara, s
Dani en mi mesa. Yo mismo preparé su cuerpo. Por fa
l hombre que me había guiado, que había celebrado mis éxitos y me hab
ible, que le lanzó a Bernardo Serrano. Era una mira
traición fue tan profund
forense. Me miraste a los ojos y me dijiste que mi hijo muri
qué toda esta gente se alinearía para protege
o perfecto de sinceridad afligida-. Dani era un buen chico,
n otra mirada. Luego, traje
e me heló e
la que se iba a casar. La chica que estaba habland
y temblorosa, negándos
Herrera en voz baja-. D
piró hondo, c
tado por un tiempo. La presión de su beca, de tratar de estar a la altura
erizador todavía en mi m
l equipo, el futuro que estaba construyendo. Habló de sus planes de volverse profesional, de comprarme una
. Otra mentira, más
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