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La Maldición De Sangre

Capítulo 2 

Palabras:929    |    Actualizado en: 09/07/2025

ue no había usado con Doña Elena. La compasión que sentía por la madre de M

una extraña sensación de inquietud. El nombre de Mateo

to organizaba una gran fiesta en la plaza del pueblo para celebrar el próximo regreso de Catalina y la "inminente recuperación" de su hi

sistir. No presentarse sería visto como un acto de desafío, y aunque ya no era la jo

s de comida y bebida, y una banda de música tocaba con entusiasmo desafinado

en la plaza. De él bajó Catalina, vestida con sedas y joyas traídas de la capital. Lucía radiante, arroga

er magnánima. "¡Les traigo buenas noticias! ¡He

r un frasco que contenía

iquia ancestral que devuelve la fuerza y la vi

ranza. Don Ernesto y Doña Elena, que e

, y sus ojos se posaron en Sofía. Una so

rupo de curanderos locales que observaban con el ceño fruncido. "Y a nue

la plaza se

ianos, un hombre llamado Don

cosas de la capital a menudo son más charlatane

ina s

¡Esto es ciencia antigua, más allá de su

e ruedas especialmente diseñada. Se veía pálido y delgado, pero

no. "¡Tuviste tu oportunidad de ayudarme y me diste la e

permaneció impasible. Su rostro era una máscara de ab

pequeña cantidad del líquido oscuro. Luego, se gi

z resonando en el silencio. "Apuesto la dote que Don Ernesto me ha prometido a que Ramiro caminará en una semana. Y te reto a ti, Sofía

ra un desafío humillante, diseñado para qu

ilencio se extendió. Luego, para so

o la ap

fante iluminó el

? ¿A algún anciano con tos? ¿A

beradamente. Se detuvo en la madre de Mateo, que la observaba con una mezcla

llegó a todos los rincones de la plaza. "Elijo curar a Mateo, e

cargado de conmoción. Curar un coma era impos

n puro desconcierto. Habían esperado que ella se acobardara o eligiera un caso fácil. En su lugar, había e

na verdadera sonrisa se dibujó en su rostro. Era una sonrisa fr

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La Maldición De Sangre
La Maldición De Sangre
“El sol tibio en mis manos mientras arrancaba hierbas, el aroma a tierra húmeda y hierbabuena. Aquí, en mi pequeña casa a las afueras del pueblo, encontraba la única paz que conocía. Una paz que me fue arrebatada violentamente en otra vida. Un recuerdo fugaz y amargo me asaltó. Atada a una cama, con Ramiro, mi esposo forzado, mirándome sin emoción. A su lado, Catalina, su amante, sonreía con suficiencia. "Solo un poco más de tu sangre, Sofía" , dijo Catalina. Mi don, una bendición y maldición, para sanar a Ramiro. Él me debía la vida, la capacidad de caminar. Pero cuando Catalina enfermó, no dudó en sacrificarme. Me desangraron lentamente, transfiriendo mi fuerza vital a ella. Mi último aliento fue un susurro ahogado, viendo a Ramiro besar a una Catalina revitalizada sobre mi cuerpo agonizante. Ahora, en esta nueva vida, el destino tenía un retorcido sentido del humor. Ramiro volvía a estar postrado en una cama. Su madre, Doña Elena, me suplicaba a diario. "Sofía, te lo ruego como madre. Mi hijo... se está consumiendo" . Me levanté, limpiándome la tierra del delantal. "Ya le he dado mi respuesta, Doña Elena" . Mi voz era firme. "¿Por qué tanto odio?" gritó Doña Elena. "¡Ramiro siempre te admiró! Incluso... incluso pensó en casarse contigo" . Esa mentira casi me hizo perder la compostura. "Usted y yo sabemos que eso no es verdad" , susurré con voz helada. "Ramiro nunca me vio como nada más que una herramienta. Y yo ya no estoy dispuesta a ser utilizada" . La rabia surcó su rostro. "¡Eres una mujer cruel y sin corazón! ¡Dejar morir a un hombre que podrías salvar!" "¿Salvarlo?" repetí, una sonrisa genuina sin alegría se dibujó en mis labios. "Doña Elena, su hijo no está enfermo por capricho del destino. Está en esa cama por sus propias acciones" . La confusión la invadió. "Ramiro está paralizado porque el carruaje en el que intentaba sabotear los frenos para matar a un rival se volcó sobre él. El universo le devolvió el golpe un poco más rápido" . Su rostro palideció. Sabiendo la verdad de su hijo, la certeza en mi voz era innegable. "Créame o no, no cambia mi decisión. No curaré a Ramiro. Busquen ayuda en otro lado" . Pero el destino, o la ironía, me trajo a la madre de Mateo. Mateo, el rival de Ramiro, el hombre que Ramiro intentó asesinar. "Mi hijo... Mateo... lleva meses en cama" , dijo. "Usted es mi última esperanza" . Lo sentí. La pieza clave del destino.”
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