icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Maldición De Sangre

Capítulo 4 

Palabras:883    |    Actualizado en: 09/07/2025

a de plata esterilizada, extraía una minúscula gota de su propia sangre de la yema de su dedo, diluyéndola en las infusiones que le administraba. Era una

devuelto algo de color a su rostro y una energía artificial que le permitía sentarse erguido y hablar con fuerza. Pero bajo la ropa, su cuerpo con

lina cada vez que él se quejaba. "El veneno de la enferm

le, se aferraba a sus palabra

de Mateo, notó un ligero movimiento en los dedos de su ma

usurró. "¿Pu

, nublados por meses de inconsciencia, parpadearon para acostumbrarse a l

o. Y entonces, con una voz que era apenas

fía.

dejó caer la bandeja que llevaba. El estruendo de la

casi la dejó sin aliento. Lo había logrado. Había t

terminar. Sabía lo que vendría después. El elixir de Catalina, como todos los venenos estimulantes, tenía un efecto final y devastador. Creaba una últ

cedería e

ba más llena que nunca. Don Ernesto había hecho instalar una tarima

entes, se puso de pie junto a su silla. Se veía notablemente mejor. Su rostro

nado!" proclamó Catalina a la multitud

oreja a oreja, mirand

eo. Estaba débil, pálido, pero caminaba por su propio pie. La multitud se quedó en silencio, un s

on lentitud pero con firmeza. Tomó el br

n voz clara, "me salvó

de puro odio e incredu

tó y miró direc

maravillosamente. Pero la apuesta era que caminarías. Así que, por fa

to. Se sentía fuerte, invencible. El elixir corría por sus venas, dá

gusto, bru

un p

go

spiración. Por un momento

unfal, levantando la pierna con

do seco y sonoro como una rama

ntro por el veneno, se había partido en dos. Perdió el equilibrio, su rostro se

nes se rasgó a la altura del muslo. Y lo que quedó a

necrótica, que supuraba un líquido oscuro y maloliente. La ilusión se había roto. El

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Maldición De Sangre
La Maldición De Sangre
“El sol tibio en mis manos mientras arrancaba hierbas, el aroma a tierra húmeda y hierbabuena. Aquí, en mi pequeña casa a las afueras del pueblo, encontraba la única paz que conocía. Una paz que me fue arrebatada violentamente en otra vida. Un recuerdo fugaz y amargo me asaltó. Atada a una cama, con Ramiro, mi esposo forzado, mirándome sin emoción. A su lado, Catalina, su amante, sonreía con suficiencia. "Solo un poco más de tu sangre, Sofía" , dijo Catalina. Mi don, una bendición y maldición, para sanar a Ramiro. Él me debía la vida, la capacidad de caminar. Pero cuando Catalina enfermó, no dudó en sacrificarme. Me desangraron lentamente, transfiriendo mi fuerza vital a ella. Mi último aliento fue un susurro ahogado, viendo a Ramiro besar a una Catalina revitalizada sobre mi cuerpo agonizante. Ahora, en esta nueva vida, el destino tenía un retorcido sentido del humor. Ramiro volvía a estar postrado en una cama. Su madre, Doña Elena, me suplicaba a diario. "Sofía, te lo ruego como madre. Mi hijo... se está consumiendo" . Me levanté, limpiándome la tierra del delantal. "Ya le he dado mi respuesta, Doña Elena" . Mi voz era firme. "¿Por qué tanto odio?" gritó Doña Elena. "¡Ramiro siempre te admiró! Incluso... incluso pensó en casarse contigo" . Esa mentira casi me hizo perder la compostura. "Usted y yo sabemos que eso no es verdad" , susurré con voz helada. "Ramiro nunca me vio como nada más que una herramienta. Y yo ya no estoy dispuesta a ser utilizada" . La rabia surcó su rostro. "¡Eres una mujer cruel y sin corazón! ¡Dejar morir a un hombre que podrías salvar!" "¿Salvarlo?" repetí, una sonrisa genuina sin alegría se dibujó en mis labios. "Doña Elena, su hijo no está enfermo por capricho del destino. Está en esa cama por sus propias acciones" . La confusión la invadió. "Ramiro está paralizado porque el carruaje en el que intentaba sabotear los frenos para matar a un rival se volcó sobre él. El universo le devolvió el golpe un poco más rápido" . Su rostro palideció. Sabiendo la verdad de su hijo, la certeza en mi voz era innegable. "Créame o no, no cambia mi decisión. No curaré a Ramiro. Busquen ayuda en otro lado" . Pero el destino, o la ironía, me trajo a la madre de Mateo. Mateo, el rival de Ramiro, el hombre que Ramiro intentó asesinar. "Mi hijo... Mateo... lleva meses en cama" , dijo. "Usted es mi última esperanza" . Lo sentí. La pieza clave del destino.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10