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La Maldición De Sangre

Capítulo 3 

Palabras:878    |    Actualizado en: 09/07/2025

a plaza se convi

tá lo

tar a un hombre de un

perderlo

nda cabeza. La audacia de la joven lo dejó sin palabras. Era u

aso entre la multitud, con lágrimas corriend

¿De verdad pue

espondió Sofía, ayudándola a levantarse.

onmoción, se echó a reír, un

e heredaré a que fracasas miserablemente!" gritó, su voz llen

e dirigió a la madre de Mateo. "Tráigalo a m

de Ramiro y Catalina, Sofía se dio la vuelta y se march

na camilla a la modesta casa de Sofía. Lo depositaron con cuidado en una cama prepara

no como si solo estuviera durmiendo, pero la

yo nombre era Isabel,

le. Después de que tod

ecta. "Seré honesta con usted. No hago esto solo por bondad. Lo hago para ganar

ofendida, asintió con comprensión. Vio en los ojos de Sofía una determin

señorita Sofía, tiene mi b

ción de conocimiento ancestral y una comprensión intuitiva del cuerpo humano que nadie más poseía. Preparó infusi

ambiando una compresa en la frente de

nterior humilde de la casa. "Así que aquí es

levantó

ieres, Ca

todo menos amistoso. "Ríndete. Estás perdiendo el tiempo. Ese ho

ocupación," respond

"Señora, esta mujer es una farsante. La está usando. La va a matar a su hijo con

a Catalina c

bienvenida a

eran. Cuando él muera, no v

que había sido llevado por sus sirvientes en su silla de ruedas. La cur

eguntó Ramiro con una sonrisa burlo

sus ojos en Ramiro. Su mirada recorrió el cuerpo d

paciente y más por ti mismo, Ramiro,

res decir?"

cisa. "Pero puedo ver el ligero temblor en tu mano izquierda. Y esa mancha oscura que tienes en el cuello,

vaciló. Era cierto. Había sentido un frío persistente en sus

aso, mi amor! ¡Son tonterías! ¡El elixir está fu

o miró sus propias manos, luego a Sofía, y por prime

los por completo. Les había dado una advertencia. Ahora,

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La Maldición De Sangre
La Maldición De Sangre
“El sol tibio en mis manos mientras arrancaba hierbas, el aroma a tierra húmeda y hierbabuena. Aquí, en mi pequeña casa a las afueras del pueblo, encontraba la única paz que conocía. Una paz que me fue arrebatada violentamente en otra vida. Un recuerdo fugaz y amargo me asaltó. Atada a una cama, con Ramiro, mi esposo forzado, mirándome sin emoción. A su lado, Catalina, su amante, sonreía con suficiencia. "Solo un poco más de tu sangre, Sofía" , dijo Catalina. Mi don, una bendición y maldición, para sanar a Ramiro. Él me debía la vida, la capacidad de caminar. Pero cuando Catalina enfermó, no dudó en sacrificarme. Me desangraron lentamente, transfiriendo mi fuerza vital a ella. Mi último aliento fue un susurro ahogado, viendo a Ramiro besar a una Catalina revitalizada sobre mi cuerpo agonizante. Ahora, en esta nueva vida, el destino tenía un retorcido sentido del humor. Ramiro volvía a estar postrado en una cama. Su madre, Doña Elena, me suplicaba a diario. "Sofía, te lo ruego como madre. Mi hijo... se está consumiendo" . Me levanté, limpiándome la tierra del delantal. "Ya le he dado mi respuesta, Doña Elena" . Mi voz era firme. "¿Por qué tanto odio?" gritó Doña Elena. "¡Ramiro siempre te admiró! Incluso... incluso pensó en casarse contigo" . Esa mentira casi me hizo perder la compostura. "Usted y yo sabemos que eso no es verdad" , susurré con voz helada. "Ramiro nunca me vio como nada más que una herramienta. Y yo ya no estoy dispuesta a ser utilizada" . La rabia surcó su rostro. "¡Eres una mujer cruel y sin corazón! ¡Dejar morir a un hombre que podrías salvar!" "¿Salvarlo?" repetí, una sonrisa genuina sin alegría se dibujó en mis labios. "Doña Elena, su hijo no está enfermo por capricho del destino. Está en esa cama por sus propias acciones" . La confusión la invadió. "Ramiro está paralizado porque el carruaje en el que intentaba sabotear los frenos para matar a un rival se volcó sobre él. El universo le devolvió el golpe un poco más rápido" . Su rostro palideció. Sabiendo la verdad de su hijo, la certeza en mi voz era innegable. "Créame o no, no cambia mi decisión. No curaré a Ramiro. Busquen ayuda en otro lado" . Pero el destino, o la ironía, me trajo a la madre de Mateo. Mateo, el rival de Ramiro, el hombre que Ramiro intentó asesinar. "Mi hijo... Mateo... lleva meses en cama" , dijo. "Usted es mi última esperanza" . Lo sentí. La pieza clave del destino.”
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