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La Maldición De Sangre

Capítulo 1 

Palabras:949    |    Actualizado en: 09/07/2025

dín. El olor a tierra húmeda y a hierbabuena llenaba el aire. Aquí, en su pequeña casa a las afueras del pu

az, agudo y ama

tando sombras monstruosas en las paredes de adobe. Ramiro, el hombre con el que la obligaron a casarse,

on una voz melosa que ocultaba un veneno mortal. "Es para una b

ar. A cambio, cuando Catalina contrajo una enfermedad debilitante, él no dudó en sacrificarla. La desangraron lentamente, transfiriendo su fuerza vital a

enía un retorcido sentido del humor. Ra

sa la sacó de sus pensamientos. Sofía no necesitó mirar para sab

, bajó del carruaje con el rostro surcado por la an

con la voz quebrada. "Te lo ruego como

las manos en su delantal. La miró directamente a los

o mi respuesta

tranquila,

está dispuesto a darte lo que pidas. Tierras, or

na risa seca,

esposo pueda ofrece

ndose en frustración. "¿Por qué tanto odio? Ramiro siempr

só en casarse con ella; fue obligado por su padre, Don Ernesto, quien vio el valor de te

jando a un susurro helado. "Ramiro nunca me ha visto como nada má

ó con furia, su r

n corazón! ¡Dejar morir a un

en sus labios, una sonrisa que no llegó a sus ojos. "Doña Elena, su hijo no est

yor la miró

quieres

adelante, como si fuera

tear los frenos para matar a un rival se volcó sobre él. El universo

hijo con Mateo, pero nunca había querido creer que Ramiro fuera

surró, pero su voz c

dijo Sofía, enderezándose. "No curaré

a fulminó co

l. ¡Encontrará una cura verdadera, no tus supercherías de pue

suertes," respondió Sofí

Sofía no sintió nada. Ni pena, ni satisfacción. Solo un vacío helado donde antes habí

ñas. Pero antes de que pudiera dar un paso, otra figura se acercó, esta vez a

pañuelo en sus manos. "Perdone la molestia. Sé que ha dic

esonó en el

.." la mujer rompió en sollozos. "Los curanderos dicen

e Ramiro había intentado asesinar. El hombre que, sin

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La Maldición De Sangre
La Maldición De Sangre
“El sol tibio en mis manos mientras arrancaba hierbas, el aroma a tierra húmeda y hierbabuena. Aquí, en mi pequeña casa a las afueras del pueblo, encontraba la única paz que conocía. Una paz que me fue arrebatada violentamente en otra vida. Un recuerdo fugaz y amargo me asaltó. Atada a una cama, con Ramiro, mi esposo forzado, mirándome sin emoción. A su lado, Catalina, su amante, sonreía con suficiencia. "Solo un poco más de tu sangre, Sofía" , dijo Catalina. Mi don, una bendición y maldición, para sanar a Ramiro. Él me debía la vida, la capacidad de caminar. Pero cuando Catalina enfermó, no dudó en sacrificarme. Me desangraron lentamente, transfiriendo mi fuerza vital a ella. Mi último aliento fue un susurro ahogado, viendo a Ramiro besar a una Catalina revitalizada sobre mi cuerpo agonizante. Ahora, en esta nueva vida, el destino tenía un retorcido sentido del humor. Ramiro volvía a estar postrado en una cama. Su madre, Doña Elena, me suplicaba a diario. "Sofía, te lo ruego como madre. Mi hijo... se está consumiendo" . Me levanté, limpiándome la tierra del delantal. "Ya le he dado mi respuesta, Doña Elena" . Mi voz era firme. "¿Por qué tanto odio?" gritó Doña Elena. "¡Ramiro siempre te admiró! Incluso... incluso pensó en casarse contigo" . Esa mentira casi me hizo perder la compostura. "Usted y yo sabemos que eso no es verdad" , susurré con voz helada. "Ramiro nunca me vio como nada más que una herramienta. Y yo ya no estoy dispuesta a ser utilizada" . La rabia surcó su rostro. "¡Eres una mujer cruel y sin corazón! ¡Dejar morir a un hombre que podrías salvar!" "¿Salvarlo?" repetí, una sonrisa genuina sin alegría se dibujó en mis labios. "Doña Elena, su hijo no está enfermo por capricho del destino. Está en esa cama por sus propias acciones" . La confusión la invadió. "Ramiro está paralizado porque el carruaje en el que intentaba sabotear los frenos para matar a un rival se volcó sobre él. El universo le devolvió el golpe un poco más rápido" . Su rostro palideció. Sabiendo la verdad de su hijo, la certeza en mi voz era innegable. "Créame o no, no cambia mi decisión. No curaré a Ramiro. Busquen ayuda en otro lado" . Pero el destino, o la ironía, me trajo a la madre de Mateo. Mateo, el rival de Ramiro, el hombre que Ramiro intentó asesinar. "Mi hijo... Mateo... lleva meses en cama" , dijo. "Usted es mi última esperanza" . Lo sentí. La pieza clave del destino.”
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