icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Familia Rota: El Reencuentro de Almas

Familia Rota: El Reencuentro de Almas

icon

Introducción 

Palabras:400    |    Actualizado en: 08/07/2025

e rasgó, un sonido seco que parti

quien lo dejé todo, sosteniendo

a," dijo, su voz ya sin la mús

un recuerdo escalofriante de

e matarnos a nuestros tres hi

ome lo justo para prolongar mi torment

, y en su retorcida mente, la culpa era

de dolor por mis hijos

na segunda oportunidad que él qui

aré y me casaré contigo," me propu

en encontrarme, el tiempo de mi martirio pasad

sin lágrimas, con

dije, mi voz extra

e sola con los p

en, la señal más potente que jam

mo, mi gente llegaría por mí

ecuestró, me encarceló en la

jardín. Ella, su prima, vestida de blanco,

aba. No era una víc

nsumió, y esca

su traje de charro convert

ntar siete maldit

a de ti! ¡Ustedes dos m

ón, encerrándome. Mi hu

vibración. No en mi

uauhtémoc y los hombres de mi p

llegado. Mi res

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Familia Rota: El Reencuentro de Almas
Familia Rota: El Reencuentro de Almas
“El papel del acta de matrimonio se rasgó, un sonido seco que partió mi nueva vida antes de empezar. Lo miré, a él, el mariachi por quien lo dejé todo, sosteniendo los pedazos de nuestro futuro. "Primero me casaré con mi prima," dijo, su voz ya sin la música que me enamoró, solo excusas. Un frío glacial me invadió, un recuerdo escalofriante de otra vida, de un pozo seco. Allí, él me encerró después de matarnos a nuestros tres hijos, uno a uno, sofocándolos. Me condenó a esa oscuridad, alimentándome lo justo para prolongar mi tormento, culpándome por la muerte de su prima. Ella se quitó la vida, deshonrada por él, y en su retorcida mente, la culpa era mía, por casarme con él, por no salvarla. Morí en ese pozo, loca de dolor por mis hijos perdidos, y allí, renací. Volvimos a este registro civil, una segunda oportunidad que él quiso usar para enmendar sus pecados. "Después de siete días, me divorciaré y me casaré contigo," me propuso, como si fuera un trato razonable. Siete días. Era el tiempo que tardaría mi gente en encontrarme, el tiempo de mi martirio pasado lejos de mi comunidad y de mi "Mal de Ojo" . Lo miré fijamente, sin lágrimas, con una sonrisa vacía. "Está bien," le dije, mi voz extrañamente tranquila. Se fue, dejándome sola con los pedazos de papel. Solté el dolor punzante en mi sien, la señal más potente que jamás emití, una promesa de libertad. Sabía que en tres días, máximo, mi gente llegaría por mí, mi Cuauhtémoc, mi destino. Pero él, subestimándome, me secuestró, me encarceló en la casa de mis peores recuerdos. Entonces, los vi. La fiesta. Su boda en el jardín. Ella, su prima, vestida de blanco, me sonrió con malicia a través de la ventana. Ella también recordaba. No era una víctima; era mi enemiga. La rabia me consumió, y escapé de esa jaula. Él me arrastró de vuelta, su traje de charro convertido en un disfraz ridículo. "¿No puedes aguantar siete malditos días?" siseó. "¡No voy a esperar nada de ti! ¡Ustedes dos me engañaron!" le grité. Me arrojó a la habitación, encerrándome. Mi humillación era absoluta. Y entonces, sentí la vibración. No en mi cabeza. En el suelo. Los vi. Al final de la calle. Cuauhtémoc y los hombres de mi pueblo, silenciosos, imponentes. Mi gente había llegado. Mi rescate estaba aquí.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10