icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Precio de Predecir

Capítulo 4 

Palabras:629    |    Actualizado en: 07/07/2025

casa el sábado

a cera de velador

on un abrazo apretado

dó en a

bajó las escaleras

a se había transformado, pa

ajo los ojos y una pal

inco años parecía haber

ada de dolor y

enté a

s ojos, y luego se fue a sentar al rincón más al

na conversación ligera, hablé de la

posible por agradarle a mi madre, le pr

nosílabos, su mente pare

n la cabecera de la mesa

s, con nerviosismo, carraspeó

os queremos mucho y... quisiera ped

te se ten

, con los ojos l

n feliz, hija", dijo

eciso instant

vantó de

principio, pensamos que si

minó lentamente hasta do

u boca al oído de Ca

vez en su vid

e yo, sentada al lado,

n una fuerza desbocada, un t

or me p

que se pusiera pálido, que

pasó nad

tamente quieto, con la

miró a Leo con una calma

, dijo Carlos, con una v

o res

vuelta y, antes de sal

ió a s

misma s

cía y espeluznante

e me heló e

a repetición d

escaleras arriba, me vol

arlos, dime qué d

lgo en sus ojos, una sombra, pero

na sonrisa que no le

r. No fue nad

voz subiendo de tono. "¡Leo n

eladas. "Solo me dijo que tuviera cuidado en la ca

le

ni una so

, la calma en su voz, l

mal, terri

so se había convert

amente, yo me quedé despierta, mirando el techo, con la

uevo, en el centr

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Precio de Predecir
El Precio de Predecir
“Mi hermano Leo, que llevaba diez años en un silencio ininterrumpido, era una presencia extraña en nuestra casa. Mi mamá lo llamaba un alma vieja, mi papá suspiraba, esperando que algún día hablara. Yo, Ana, de diecisiete, solo veía un niño mudo. Hasta un martes por la mañana, cuando, con mi papá a punto de irse al trabajo, Leo rompió el silencio. "Papá no va a ir a la chamba", dijo con una voz rasposa pero firme, clavando mi mundo en el asombro y el miedo. Mi mamá dejó caer la licuadora, mi papá quedó petrificado en la puerta. Él se quedó en casa ese día, pero no para descansar. Horas después, lo encontré en el patio, tirado en un charco de sangre, muerto. La policía lo cerró como un trágico accidente: un sonámbulo que cayó. Pero las palabras de Leo se clavaron en mi mente; nadie más pareció notarlas, solo yo. Cinco años después, el dolor seguía, mezclado con la culpa de un secreto que guardaba. Me había enamorado de Carlos, un refugio de normalidad. Anunciar nuestro compromiso significaba volver a casa, a ese mausoleo de nuestra familia rota, y enfrentarme a Leo, ahora un adolescente distante. Intenté ignorar el nudo en mi estómago, la inquietud que me decía que esa cena familiar no sería un nuevo comienzo. En medio de la cena, Leo, de nuevo en un susurro inaudible para mí, advirtió a Carlos. "Gracias por el consejo", dijo Carlos, una extraña calma en su voz, mientras mi hermano me lanzaba una sonrisa vacía, la misma de nuestra tragedia pasada. Él negó que fuera algo importante, pero yo sabía que me estaba mintiendo. La historia se repetía, y yo estaba, de nuevo, en el centro de la tormenta. Menos de veinticuatro horas después, el mundo se derrumbó. Los titulares lo gritaron: "El \'Niño Profeta\'...es encontrado muerto. Autoridades sospechan suicidio". No podía ser, no me creí la versión oficial. La llamada de Leo antes de su muerte resonó en mi cabeza, cortada por un ruido sordo. "No vayas a la iglesia... es una trampa...", me había advertido con pánico en su voz. Justo después, Carlos tuvo un accidente, su auto destrozado. La advertencia de Leo no era una casualidad, sino una profecía. Y ahora, todo se conectaba en una telaraña oscura y pegajosa que nos estaba atrapando a todos. El miedo me invadió, un terror insoportable por Leo, por Carlos, por mi madre. Ignoré todo y tomé una decisión: debía ir a esa iglesia. Tenía que llegar al pueblo de San Miguel y descubrir la verdad, sin importar cuál fuera.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10