icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
El Precio de Predecir

El Precio de Predecir

icon

Introducción 

Palabras:431    |    Actualizado en: 07/07/2025

en un silencio ininterrumpido, era u

ieja, mi papá suspiraba, esp

cisiete, solo v

ndo, con mi papá a punto de irse a

on una voz rasposa pero firme, clavan

cuadora, mi papá quedó

sa ese día, pero

en el patio, tirado en un

o un trágico accidente:

clavaron en mi mente; nadie

seguía, mezclado con la cul

de Carlos, un ref

casa, a ese mausoleo de nuestra familia rota, y

, la inquietud que me decía que esa ce

nuevo en un susurro inaudib

calma en su voz, mientras mi hermano me lanzaba una

mportante, pero yo sabía

yo estaba, de nuevo, en

ro horas después, e

iño Profeta\'...es encontrado muer

no me creí la

u muerte resonó en mi cabeza

una trampa...", me había ad

s tuvo un accidente,

no era una casualida

na telaraña oscura y pegajosa q

rror insoportable por Leo,

una decisión: deb

San Miguel y descubrir la ve

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Precio de Predecir
El Precio de Predecir
“Mi hermano Leo, que llevaba diez años en un silencio ininterrumpido, era una presencia extraña en nuestra casa. Mi mamá lo llamaba un alma vieja, mi papá suspiraba, esperando que algún día hablara. Yo, Ana, de diecisiete, solo veía un niño mudo. Hasta un martes por la mañana, cuando, con mi papá a punto de irse al trabajo, Leo rompió el silencio. "Papá no va a ir a la chamba", dijo con una voz rasposa pero firme, clavando mi mundo en el asombro y el miedo. Mi mamá dejó caer la licuadora, mi papá quedó petrificado en la puerta. Él se quedó en casa ese día, pero no para descansar. Horas después, lo encontré en el patio, tirado en un charco de sangre, muerto. La policía lo cerró como un trágico accidente: un sonámbulo que cayó. Pero las palabras de Leo se clavaron en mi mente; nadie más pareció notarlas, solo yo. Cinco años después, el dolor seguía, mezclado con la culpa de un secreto que guardaba. Me había enamorado de Carlos, un refugio de normalidad. Anunciar nuestro compromiso significaba volver a casa, a ese mausoleo de nuestra familia rota, y enfrentarme a Leo, ahora un adolescente distante. Intenté ignorar el nudo en mi estómago, la inquietud que me decía que esa cena familiar no sería un nuevo comienzo. En medio de la cena, Leo, de nuevo en un susurro inaudible para mí, advirtió a Carlos. "Gracias por el consejo", dijo Carlos, una extraña calma en su voz, mientras mi hermano me lanzaba una sonrisa vacía, la misma de nuestra tragedia pasada. Él negó que fuera algo importante, pero yo sabía que me estaba mintiendo. La historia se repetía, y yo estaba, de nuevo, en el centro de la tormenta. Menos de veinticuatro horas después, el mundo se derrumbó. Los titulares lo gritaron: "El \'Niño Profeta\'...es encontrado muerto. Autoridades sospechan suicidio". No podía ser, no me creí la versión oficial. La llamada de Leo antes de su muerte resonó en mi cabeza, cortada por un ruido sordo. "No vayas a la iglesia... es una trampa...", me había advertido con pánico en su voz. Justo después, Carlos tuvo un accidente, su auto destrozado. La advertencia de Leo no era una casualidad, sino una profecía. Y ahora, todo se conectaba en una telaraña oscura y pegajosa que nos estaba atrapando a todos. El miedo me invadió, un terror insoportable por Leo, por Carlos, por mi madre. Ignoré todo y tomé una decisión: debía ir a esa iglesia. Tenía que llegar al pueblo de San Miguel y descubrir la verdad, sin importar cuál fuera.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10