icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Guardía de Infierno

Capítulo 4 

Palabras:482    |    Actualizado en: 04/07/2025

e instantáne

e las almas atrapadas cuando e

mear, a deshac

iega, y toda esa furia se dirigió hac

atrina, señalándola con un dedo que se desvanecía.

arro. "¡Por una estúpida caja de m

de docenas de espíritus a punto de

o siempre, se escondió

buscando mi Mariachi de Plata. Lo perdí

tica que solo avivó má

rgo, se irguió, prot

bailar en sus manos, un

a tocarlo. Cualquiera que se ac

era casi admirabl

podía detener el pánico. La

afió una voz. "¿Tu amor

ando La Catrina

ático, sacó un co

idiana negra, pulida y oscura

to de Ob

me permite contactar a los Guías de Almas. Pueden abrir un pasaje especial para nosot

speranza recorri

le? ¿Había

paso al frente, mi voz era la calma en medio de la tormenta. "P

, desesperados p

satisfecha de haber

zón. Síganme. Yo n

espíritus moribundos hacia la haci

amuleto e

e dibujó en mis labi

ir

a y la de todos los

más remota idea de q

or

ilusa

no era su

e la cadena con la que

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Guardía de Infierno
La Guardía de Infierno
“El aire del Mictlán era frío, como siempre, pero el calor de la desesperación quemaba más. El portal de regreso, nuestra única esperanza, se encogía a cada segundo. La Catrina, mi novia, se paraba firme, bloqueando el camino. "No. Él vendrá. Le prometí que lo esperaría", dijo, refiriéndose a El Charro. La desesperación se convirtió en furia mientras mi cuerpo empezaba a deshilacharse. La amaba, el recuerdo de ese amor, pero la supervivencia era más fuerte. La golpeé en la nuca, un golpe seco y preciso. La arrastré conmigo a través del portal justo cuando se cerraba. De vuelta en el Mictlán, la observé despertar, furiosa, pero eventualmente pareció aceptar. Años de paz pasaron en mi mansión, nuestras almas fortalecidas. Yo estaba a punto de ascender, de convertirme en Cacique del Inframundo. Pero en medio de la ceremonia, el ataque de las Almas en Pena llegó. Y dirigiendo a la turba, estaba ella, La Catrina. Su rostro, cubierto de odio puro, me gritó: "¡Si no hubieras sido tan egoísta, El Charro no se habría desvanecido! ¡Tú lo mataste!". "¡Ahora ve y acompáñalo en su perdición!". Mi alma fue desgarrada, el dolor y la traición absolutos. Mi último pensamiento fue una furia que quemaba más que el fuego del infierno. Y entonces, desperté. Con el mismo olor a cempasúchil y tierra mojada. El mismo portal tembloroso y las mismas Almas en Pena. Y frente a mí, La Catrina, bloqueando el paso, con la misma expresión terca. "No. Él vendrá. Le prometí que lo esperaría". Había vuelto. Al día en que todo se fue al demonio. Pero esta vez, no habría golpe rápido ni escape. Esta vez, los iba a destruir. A los dos.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10