icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Guardía de Infierno

Capítulo 3 

Palabras:402    |    Actualizado en: 04/07/2025

o se arr

ndo era u

ba a teñirse de un gris pálido

en voz baja, una sinfonía

desvanecerse, sus pies y man

era una nube tóxica que f

e lealtad, observando el lento desmoro

aranjada apareció en el cielo, un

más bien,

El C

riento y rasgado, y su sombrer

débil, p

uerza un pequeño objeto plat

os vivos, un ancla inútil que solo servía para de

z llena de un alivio y una alegría q

leto del portal que se encogía, de la

jó a su

endrías!", exclamó, besa

grieta de luz, que ahora no era más grande que una puerta. "Ca

acunó, ajena

quí. Estás a salvo conmigo", le

guien desde la multitud

un grito ahogado po

riosa, como si la estuviéramos int

ecesita un momento para

a que derr

nto crítico, su únic

ra demasi

azaban, el portal par

virtió en un punto brillan

f

pulcral cayó s

atravesó el horizonte, bañando el

Mictlán se

mos at

noso

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Guardía de Infierno
La Guardía de Infierno
“El aire del Mictlán era frío, como siempre, pero el calor de la desesperación quemaba más. El portal de regreso, nuestra única esperanza, se encogía a cada segundo. La Catrina, mi novia, se paraba firme, bloqueando el camino. "No. Él vendrá. Le prometí que lo esperaría", dijo, refiriéndose a El Charro. La desesperación se convirtió en furia mientras mi cuerpo empezaba a deshilacharse. La amaba, el recuerdo de ese amor, pero la supervivencia era más fuerte. La golpeé en la nuca, un golpe seco y preciso. La arrastré conmigo a través del portal justo cuando se cerraba. De vuelta en el Mictlán, la observé despertar, furiosa, pero eventualmente pareció aceptar. Años de paz pasaron en mi mansión, nuestras almas fortalecidas. Yo estaba a punto de ascender, de convertirme en Cacique del Inframundo. Pero en medio de la ceremonia, el ataque de las Almas en Pena llegó. Y dirigiendo a la turba, estaba ella, La Catrina. Su rostro, cubierto de odio puro, me gritó: "¡Si no hubieras sido tan egoísta, El Charro no se habría desvanecido! ¡Tú lo mataste!". "¡Ahora ve y acompáñalo en su perdición!". Mi alma fue desgarrada, el dolor y la traición absolutos. Mi último pensamiento fue una furia que quemaba más que el fuego del infierno. Y entonces, desperté. Con el mismo olor a cempasúchil y tierra mojada. El mismo portal tembloroso y las mismas Almas en Pena. Y frente a mí, La Catrina, bloqueando el paso, con la misma expresión terca. "No. Él vendrá. Le prometí que lo esperaría". Había vuelto. Al día en que todo se fue al demonio. Pero esta vez, no habría golpe rápido ni escape. Esta vez, los iba a destruir. A los dos.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10