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El Precio De Vuestra Ignorancia

Capítulo 2 

Palabras:881    |    Actualizado en: 04/07/2025

ndose sobre mí. Podía sentir su mirada furiosa en mi nuca. Después de un largo momento

A veces, las cosas pueden salir terriblemente mal. Un pequ

crisparon sobre el lápiz que sostenía, y sentí la punta de mis uñas clavándose en la palma de

ir. Había tocado la herida más

la beca. Estaba nerviosa, repasando mi presentación por última vez en la bibliotec

ho. "Mi receta especial. Te ayud

cuerpo pesado. Durante la audición, mis manos temblaban incontrolablemente. No podía enhebrar la aguja de la máquina de coser. Mis palabras s

lado, celebrando. Solo meses después, cuando ya estaba hundida en la miseria, até los

ición me llenaba de una furia helada. Me giré lentam

je, mi voz desprovista de emoción.

acción de segundo. No espera

estúpidos. Su plan en la vida anterior había funcionado porque yo era ingenua y confiada. Pero ahora, renacidos y con conocimiento del futuro, su

la vuelta y contonearse hacia su asiento junto a C

ca. Iba a destruirlos. Iba a exponerlos por lo que eran y

sente. Empezó a faltar a las clases de la tarde para tomar trabajos de medio tiempo mal pagados. Lo vi una vez, a través de la ventana de una cafetería, limpiando mesas con una expr

ógica era retorcida: si actuaba como el hombre exitoso que fue, entonces el éxito simplemente se materializa

das ausencias injustificadas. La oficina del director lo llamó varias veces. Empezó a juntarse con un grupo de chicos mayores, conocidos por meters

a, me lo encontré. Estaba con su nuevo grupo de amigos, bl

con un tono burlón y arrastrado. "La señorita perfecta, siem

ron, una risa hue

en que su uniforme escolar estaba arrugado y manchado

la biblioteca. Su risa me siguió por el pasillo, pero no me afectó. Era el sonido d

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El Precio De Vuestra Ignorancia
El Precio De Vuestra Ignorancia
“El aire del salón de banquetes estaba impregnado del caro perfume de Laura y Carlos, pero para mí, Sofía, solo olía a humillación. Apreté la bandeja con los nudillos blancos, observando a mi exnovio y a mi ex mejor amiga bailar, perfectos y exitosos, en la pista que yo merecía estar. Hace años, compartimos sueños en la moda, hasta que su envidia y ambición me tendieron una trampa, robándome los diseños y la beca que cambiaría mi vida, dejándome en la ruina. Ahora, yo servía copas mientras ellos brillaban. Laura me vio y, tras susurrar algo a Carlos, se acercó con una sonrisa empalagosa. "Qué sorpresa verte aquí, Sofía. Veo que al fin encontraste tu lugar en la industria de la moda." Su mano, adornada con diamantes, "accidentalmente" golpeó mi bandeja, derramando champán sobre su vestido. Su grito dramático y las lágrimas de cocodrilo atrajeron todas las miradas. Carlos me lanzó una mirada de puro desprecio: "¿Todavía no puedes soportar vernos felices y exitosos?" La humillación me quemó, me despidieron en el acto. Caminé hacia la salida de servicio, las risas y murmullos como puñales, la desesperación consumiéndome. En un callejón apestoso, bajo una lluvia fina, las lágrimas se mezclaron con mi rostro. Todo me lo habían arrebatado. Cerré los ojos, deseando una segunda oportunidad. Al abrirlos, el sol inundaba mi habitación de la casa de mis padres. El calendario marcaba tres meses antes de la audición para la beca. Había regresado. Una sonrisa lenta y fría se dibujó en mis labios. Esta vez, la venganza sería mi obra maestra. Pero la sorpresa fue mayúscula. Carlos también había regresado, comportándose como el hombre exitoso que fue, con una arrogancia que no le correspondía a esta época. Su ostentosa declaración de amor a Laura en el patio de la escuela, algo que no había pasado antes, me heló la sangre. Laura, aunque cómplice, mostraba pánico y ansiedad; se estaba dando cuenta de que Carlos tenía sus propios y oscuros planes. La vieja Sofía estaba muerta. Y la nueva no iba a ser pisoteada tan fácilmente. No, esta vez yo no sería la víctima. Esta vez, el juego había cambiado, y yo conocía las reglas.”
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