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El Precio De Vuestra Ignorancia

Capítulo 3 

Palabras:993    |    Actualizado en: 04/07/2025

a el silencio reconfortante de la biblioteca. No valía la pena gastar ni un segundo de

dadero campo de batalla. Mientras mis manos se movían, mi mente repasaba el pasado. Recordé las innumerables noches que pasé estudiando, las horas dedicadas

ocaciones infantiles. Si Carlos quería hundirse en su propia estupidez, que lo hiciera. Yo tenía un objetivo claro: l

a la hora de la cena, las preguntas sobre mi día, todo me recordaba una normalidad que ya no sentía. Nece

lógico: quería eliminar el tiempo de viaje y tener acceso a los talleres y la biblioteca de la escuela a todas

io, pero para mí, era un santuario. Podía trabajar hasta las tres de la mañana sin que nadie me dijer

n la biblioteca, un zumbido fuerte interrumpió el silencio. Todos nos asomamos a la ventana para ver un dron sobrevoland

a mezcla de lástima y desprecio. ¿Cuánto dinero habría

on los gestos de Carlos. Las discusiones entre ellos se volvieron más frecuen

amigas lo tienen!", la escuché decirle

egará pronto, ya verás," respondió

ue al principio parecía inagotable gracias a los ahorros y al dinero que le sacaba a sus padres, ahora estaba casi siempr

ente volvió a ser la novia cariñosa y sonriente. Lo abrazaba en los pasillos, reía de sus chistes malos y lo mi

legal. Más tarde, escuché a su madre quejándose por teléfono con una amiga sobre cómo habían desapare

caciones habían subido de manera constante, colocándome entre los cinco primeros de m

vida anterior siempre había sido un estudiante decente (principalmente copiando mi trabajo), ahora era uno de los peores. Laura no estaba muc

su oficina un día después de clases. Era u

rogreso," comenzó, sonriendo cálida

s, prof

os. Solían ser tan buenos amigos... Sus calificaciones se han desplomado. Sus padres están deses

dad que se escondía detrás de la fachada de Carlos. En mi vida anterior, ha

o y

petuosa. "Carlos tomó sus propias decisiones. Ya no

recta, pero asintió lentamente. "Entiendo. Tienes ra

en alto. Mi camino estaba claro

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El Precio De Vuestra Ignorancia
El Precio De Vuestra Ignorancia
“El aire del salón de banquetes estaba impregnado del caro perfume de Laura y Carlos, pero para mí, Sofía, solo olía a humillación. Apreté la bandeja con los nudillos blancos, observando a mi exnovio y a mi ex mejor amiga bailar, perfectos y exitosos, en la pista que yo merecía estar. Hace años, compartimos sueños en la moda, hasta que su envidia y ambición me tendieron una trampa, robándome los diseños y la beca que cambiaría mi vida, dejándome en la ruina. Ahora, yo servía copas mientras ellos brillaban. Laura me vio y, tras susurrar algo a Carlos, se acercó con una sonrisa empalagosa. "Qué sorpresa verte aquí, Sofía. Veo que al fin encontraste tu lugar en la industria de la moda." Su mano, adornada con diamantes, "accidentalmente" golpeó mi bandeja, derramando champán sobre su vestido. Su grito dramático y las lágrimas de cocodrilo atrajeron todas las miradas. Carlos me lanzó una mirada de puro desprecio: "¿Todavía no puedes soportar vernos felices y exitosos?" La humillación me quemó, me despidieron en el acto. Caminé hacia la salida de servicio, las risas y murmullos como puñales, la desesperación consumiéndome. En un callejón apestoso, bajo una lluvia fina, las lágrimas se mezclaron con mi rostro. Todo me lo habían arrebatado. Cerré los ojos, deseando una segunda oportunidad. Al abrirlos, el sol inundaba mi habitación de la casa de mis padres. El calendario marcaba tres meses antes de la audición para la beca. Había regresado. Una sonrisa lenta y fría se dibujó en mis labios. Esta vez, la venganza sería mi obra maestra. Pero la sorpresa fue mayúscula. Carlos también había regresado, comportándose como el hombre exitoso que fue, con una arrogancia que no le correspondía a esta época. Su ostentosa declaración de amor a Laura en el patio de la escuela, algo que no había pasado antes, me heló la sangre. Laura, aunque cómplice, mostraba pánico y ansiedad; se estaba dando cuenta de que Carlos tenía sus propios y oscuros planes. La vieja Sofía estaba muerta. Y la nueva no iba a ser pisoteada tan fácilmente. No, esta vez yo no sería la víctima. Esta vez, el juego había cambiado, y yo conocía las reglas.”
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