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El Precio De Vuestra Ignorancia

Capítulo 4 

Palabras:867    |    Actualizado en: 04/07/2025

su coche estacionado frente a la escuela. Me apresuré a pasar, pero no lo suficiente. Escuché la voz del

os que salían de la oficina. La curiosidad pudo más que yo,

na vergüenza!", gritaba su padre. "¡Y estas

rlos, su voz irritantemente tranquila. La arrogancia que h

blorosa y aguda. "¡Tu director dice que podrías

tre dientes. "Ustedes no lo entienden. Estoy destinado a la grandeza. Laura y yo, vamos a se

ial no sirve de nada sin trabajo duro. Mira a Sofía, por ejemplo. Ella ha estado trabajando sin de

onar mi nombre fue como

con esa pájara aburrida que solo sabe estudiar! ¡Ella no tiene talento, solo es una r

de imaginar la escena: la cara de sorpresa

de la chica que solía ser tu

los descaradamente. Su mirada, incluso a través de la p

o y seco. Un "¡PLAS!". Su

ónito, seguido por el sonido d

ó Carlos, su voz rota por

illante en su mejilla. Pasó junto a mí sin siquiera verme, sus ojos ardiendo de furia. Su

como un reguero de pólvora. Para el final del día, todos sabían que Carlo

ente las chicas más jóvenes y soñadoras, convi

grupo decir en la cafetería. "Sus padres no aprueban su re

n la arrogancia, la pereza, la malicia. So

éfonos. Sus padres estaban fuera de sí, llamando a todos sus amigos, i

sueño. Los encontraron en un pequeño y sórdido motel de paso en las afueras de la ciudad, conocido por ser un lugar de encu

parte aún est

mismo tiempo que la de Carlos. El padre de Laura, un hombre corpulento y de m

amenazas. Hubo vio

ura, agarró una silla de metal que estaba en el pasillo del motel. Sin decir una p

. La sangre brotó de su pierna rota. El caos estalló. La madre de Carlos

ngún lado por un buen tiempo. Su caída en espiral acababa

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El Precio De Vuestra Ignorancia
El Precio De Vuestra Ignorancia
“El aire del salón de banquetes estaba impregnado del caro perfume de Laura y Carlos, pero para mí, Sofía, solo olía a humillación. Apreté la bandeja con los nudillos blancos, observando a mi exnovio y a mi ex mejor amiga bailar, perfectos y exitosos, en la pista que yo merecía estar. Hace años, compartimos sueños en la moda, hasta que su envidia y ambición me tendieron una trampa, robándome los diseños y la beca que cambiaría mi vida, dejándome en la ruina. Ahora, yo servía copas mientras ellos brillaban. Laura me vio y, tras susurrar algo a Carlos, se acercó con una sonrisa empalagosa. "Qué sorpresa verte aquí, Sofía. Veo que al fin encontraste tu lugar en la industria de la moda." Su mano, adornada con diamantes, "accidentalmente" golpeó mi bandeja, derramando champán sobre su vestido. Su grito dramático y las lágrimas de cocodrilo atrajeron todas las miradas. Carlos me lanzó una mirada de puro desprecio: "¿Todavía no puedes soportar vernos felices y exitosos?" La humillación me quemó, me despidieron en el acto. Caminé hacia la salida de servicio, las risas y murmullos como puñales, la desesperación consumiéndome. En un callejón apestoso, bajo una lluvia fina, las lágrimas se mezclaron con mi rostro. Todo me lo habían arrebatado. Cerré los ojos, deseando una segunda oportunidad. Al abrirlos, el sol inundaba mi habitación de la casa de mis padres. El calendario marcaba tres meses antes de la audición para la beca. Había regresado. Una sonrisa lenta y fría se dibujó en mis labios. Esta vez, la venganza sería mi obra maestra. Pero la sorpresa fue mayúscula. Carlos también había regresado, comportándose como el hombre exitoso que fue, con una arrogancia que no le correspondía a esta época. Su ostentosa declaración de amor a Laura en el patio de la escuela, algo que no había pasado antes, me heló la sangre. Laura, aunque cómplice, mostraba pánico y ansiedad; se estaba dando cuenta de que Carlos tenía sus propios y oscuros planes. La vieja Sofía estaba muerta. Y la nueva no iba a ser pisoteada tan fácilmente. No, esta vez yo no sería la víctima. Esta vez, el juego había cambiado, y yo conocía las reglas.”
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