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La Miserable E Igonorante Esmeralda

Capítulo 2 

Palabras:836    |    Actualizado en: 01/07/2025

cimos en la universidad, yo estudiaba arte y él, economía, dos mundos que chocaron en la cafetería cuando accidentalmente de

cocinando pasta barata y soñando con un futuro que parecía tan brillante y alcanzable, él no tenía mucho dinero entonces, o eso creía yo, pero tenía ambición y una forma de mirarme que

conómicos de mi padre apenas comenzaban, pero con Diego a mi lado, sentía

un martes,

ío, sus cosas se habían ido, sus amigos no sabían nada, o eso decían, sus miradas esquivas me decían lo contrario, lo busqué durante semanas, meses, llamando a hospitales, a la policía, sintien

una montaña insuperable, y luego, el golpe final, mi madre fue acusada de fraude, un chivo expiatorio en un juego de hombres poderosos, y la enviar

ió a usar su belleza como una herramienta, su inteligencia como un arma y su corazón como una piedra, fue así como conocí a Ricardo, el heredero de

caprichos a cambio de la promesa de ayuda, una promesa que él mantení

no, Diego estaba de vuelta, no como mi salvado

to para respirar, para recomponerme, el reflejo en el espejo me devolvió la imagen de una desconocida

un clic, era Diego, su presencia llenó el p

gruñido bajo, lleno de una ira que no entendía, "¿Dejar

interior, ¿él, de todas las personas, se atrevía a juzgarme? ¿El hom

convertiste tú? Desapareciste, Diego, te fuiste sin una palabra, ¿qué esperabas q

dado," dijo, dand

íos, "Yo estaba sola, y tuve que hacer lo que tenía que hacer para sobrevi

e burló, su rostro se ensombreció,

or qué estás aquí ahora, y sinceramente, ya no me importa, ahora, si me disculpas, tengo q

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La Miserable E Igonorante Esmeralda
La Miserable E Igonorante Esmeralda
“La música vibraba en mis pies, pero el eco de mis deudas resonaba más fuerte; Ricardo, el heredero de Ciudad Esmeralda, me trataba como un objeto más en su fiesta de cumpleaños, un préstamo envuelto en seda roja. Entonces, el vino tinto se derramó sobre mi vestido, una humillación púbica orquestada por él, exigiendo que limpiara de rodillas, justo cuando vi a Diego, el hombre que me prometió amor eterno, sonriendo burlonamente desde la distancia. En ese instante, la Esmeralda ingenua que soñaba con jardines murió; mi madre en la cárcel por un crimen ajeno, mi padre en la ruina, y yo, vendiéndome al mejor postor para apenas sobrevivir. ¿Cómo pudo Diego, mi ancla, el hombre que desapareció sin dejar rastro justo cuando mi mundo se derrumbaba, atreverse a juzgar mi desesperación, mi forzada supervivencia? Cuatro años de infierno después, nuestra confrontación en el baño de lujo fue el catalizador: Diego confesó su cobardía, su huida, pero también su amor, mientras yo le mostraba la cruda verdad de mi familia y la red de corrupción que nos ataba; me ofreció una alianza, un plan arriesgado para usar a Ricardo contra su propio padre, con una meta clara: hacer que Ricardo se enamorara de mí de verdad, para luego traicionarlo y liberar a mi madre, costara lo que costara.”
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