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Venganza DE La Bestia

Capítulo 1 

Palabras:441    |    Actualizado en: 23/06/2025

ntras el mundo se oscurecía, lo último que oí fue el s

o, l

or la ventana de mi apartamento, el olor a c

o, mi padre y

eándome en el pecho, un sudor frío

Mateo, allí estaba él, dormido, respirando suavemente, su pequeño

o, un torrente d

ruñido bajo y profun

é lent

Guardia Civil, una sonrisa condescendiente en su rostro. Y

sti

ojos inteligentes y fríos, la misma mirad

o y correr. Pero el recuerdo del fracaso, d

uila, mujer, es para la seguridad

tiene razón, Sofía, con un niño en c

r, mis ojos fi

a un tambor furioso, pero mi rostr

hé lent

i voz sorprende

para acariciar la cabeza de mi suegro. Fu

y sonreí. Una sonr

mi voz llena de una falsa admiración.

símbolo de poder se desmoronaba antes de empezar. Quería que

ía esa sa

ijo, como si el nomb

ífico," respondí, levantándome. "Bienve

ectora mano sobre su espalda. El juego había comenzado, p

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Venganza DE La Bestia
Venganza DE La Bestia
“La luz del sol valenciano inundaba mi apartamento, un día cualquiera. El aroma a café fresco flotaba, y la voz de mi marido, Javier, rompió la calma. "Sofía, cariño, mi padre ya ha llegado." Pero mi mente seguía anclada en el sabor metálico de la sangre. En la oscuridad que lo había envuelto todo, en el silencio donde antes lloraba mi Mateo. Entonces, la imagen de Bestia, el Dogo Canario, sus ojos fríos e inteligentes. La misma mirada que me quitó la vida, la misma que se llevó a mi hijo. Corrí, temblorosa, hacia la cuna de Mateo. Allí estaba, mi pequeño Mateo, respirando; su piel, tibia, viva. Un alivio inmenso se mezcló con un horror profundo. Un gruñido me hizo girar: Ricardo, mi suegro, y a sus pies, la bestia. "Es por seguridad," dijo con su sonrisa condescendiente. Javier asintió, totalmente ajeno al mortal peligro que había entrado en casa. ¿Cómo podía estar reviviendo aquello que ya me había matado? No era una pesadilla, era una segunda oportunidad. La última pregunta de mi vida anterior resonó: ¿cómo supieron dónde estábamos? De la impotencia pasada, ahora brotaba una furia fría e implacable. Esta vez, no gritaría ni huiría. No buscaría razones, sino venganza. El juego había comenzado, y conocía las reglas. Esta vez, las reescribiría todas.”
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