Destinada a odiarte
a
luminaba su rostro, destacando los contornos fuertes de su mandíbula y el brillo penetrante de sus ojos. Su mirad
as adecuadas, pero la sorpresa de encontrarlo aquí, en
ndo plano, y todo lo que podía oír era el latido acelerado d
por el encuentro anterior, su presencia traía consigo un tipo de calma e
él, su voz baja y preocupada, rompien
rescura de la noche, un contraste reconfortante
a fiesta -dije finalmente, encont
í, como si cada detalle de mi rostro le dijer
si estuviera a punto de decir algo más o de ofrecer ac
, solo añadió suavem
antente se
a que parecía grabar mi imagen en su
igas, pero mi corazón y mi m
d del encuentro con Kane. Aunque sabía que nada podía suceder en
entí unas manos en mis caderas. Por un momento, dejé que mi imaginación se llevara por la música, pre
identidad de mi compañero d
ra K
a mirándome con una sonrisa presu
? -pregunté, alejánd
una manera que no me gustó. Intentó volver a colocar sus manos sobre mí,
pujándose entre nosotros con un fuego en los ojos
voz firme y baja. -No vuelvas a inte
-protestó él, provocando que mi indignaci
sona! -le grité, mi voz i
ahora? -Travis frunció el ceño, su expresión torciéndose
y claro, atrayendo la atención de todos a nuestro alred
o, me tomó del brazo y me
ción ardiente por las palabras de Travis. Sabía que necesitaba alejarme, poner distancia entr
atando de calmar el caos de emociones que Travis había desencad
tas descansar y alejarte de
eguré a Clau mientras a
-preguntó por quinta vez desde q
u mano en señal de agradecimiento. -Ve con las chi
para asegurarse de que estaba en condiciones de estar sola, me bajé del auto. Entré al edificio
mi bolso, distraída en mis pensamientos y
iera reaccionar o incluso levantar la vista completamente, Kane estaba ya frente a mí. S
ia igual a la que yo sentía por verlo. Me apretó contra la puerta de mi apartamento, y antes de que pudiera e
ió detenerse e
or el calor de su cuerpo contra el mío, por la manera en que su beso parecía buscar algo más que solo el contacto
respirando con dificultad. Abrió los ojos y me miró, y en ellos vi no solo
s palabras se me quedaron
ualquier pensamiento coherente,
elo con una facilidad sorprendente, cargándome con cuidado pero con firmeza mientras cruzábamos el umbral. Mi
suave, Kane me bajó pero no se apartó. Su cuerpo me atrapó en
ovilizaba los brazos contra la puerta y gemí incluso antes de que me besa
a de su pecho, frotándose contra mí par
o de mí, su mirada intensa y seducto
uebró ligeramente, evidenciando su pro
bles consecuencias. La parte de mí que había reaccionado a su
mplicaciones que traería, dudaba, te