Destinada a odiarte
ev
. Sus dedos rozaron mi tobillo mientras me acomodaba, enviando una suave corriente eléctrica por mi piel. El s
riendo en lo que intentaba ser una s
o? Lo conocía desde hace unos...
spondió alzando la comisura de s
pregunté inclinando mi
bre sus talones en el suelo frente a mí,
ra y el sonido de nuestra respiración. Me sentí atraída hacia él, no solo por
saboreando su nombre en mis labios. Él sonrió, como s
dió, inclinándose
rgía en el aire que no podía ignorar, una que me hacía estar aquí y ahora. Su mano se levantó lentamente, ro
nto... bien contigo -admití
tono lleno de una promesa que quería
do un camino desde mi mejilla hasta mi m
do su camino hacia sus hombros, sintiend
uevo, esta vez con
n de su lengua contra la mía fue como una chispa encendiendo un fuego dentro de mí. Respondí con igual ferv
, respirando el mismo aire. Sus manos encontraron mi cintura, tirándom
ada a nada, estás borracha... -
ás despejada ahora, -bueno, no tanto. Y yo quiero q
d creciente. La sensación de sus manos deslizándose por mi espalda
besos, mi voz tembland
ontra mi piel, su aliento cálido e
evantándolo suavemente mientras nuestros cuerpo
ida, rasgué la tela con un tirón brusco, haciendo que los botones saltaran por todos lados. L
ios, su voz llena de una mezcla d
to, tuve que inclinar la cabeza para mirarlo. Tragu
endieron algo en él. Se terminó de sacar la ropa y envolvió un brazo alrededor de mi cintura levantán
ntras sus manos recorrían mi cuerpo, apretando uno de mis senos mientras que
sangre en mi lengua. Él gimió extasiado y podría jurar qu
gesto hasta que nuestra sangre se combinó en nuestros besos, su
bía entre nosotros, miré mis pobres bragas destrozadas a un lado y leva
iertos dejando escapar un gemido animal mientras me penetraba muy lentamente. Sentí cada
acia atrás para mirarme, sus ojos ahora más o
ró intentando controlar
rse a mis caderas para moverme sobre su eje. Mis dedos temblando de placer se encontr
ardiente hasta llegar a mi cuello. Mordió suavemente antes de
guido por un éxtasis que me liberó de los últimos rastros del
mo que me llevaba dulcemente a la perdición y es
entes seguían clavados en mi cuello, mi interior era un mar de emoci
apretarlo con más fuerza, h
e en toda su longitud, con gemidos que salían de mis labios, otro orgasmo que ya pe
entras entraba y salía de mi cuerpo con movimientos perfectos. Sus labios se despre
remecedora descarga, mi cuerpo se apr
í, llenándome y gimiendo por su propio placer, con sus dedos clavad
ás, dejando que mi cabeza cayera sobre su hombro
l -me dijo suav
mi lengua por mi labio inferior, su sabor
en su mirada un brillo de felicidad mientras se inclinaba hac