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El sustituto

El sustituto

Gsg1108

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Capítulo

Por una promesa y por una maldición, Dylan, un chico el cual había quedado huérfano desde pequeño, ha quien lo había criado su tía, de repente es visto en apuros cuando tiene que Casarse con un mandón y diabólico presidente ejecutivo, de una empresa de tecnología. Quien culpa a Dylan por su maldición Esta historia es LGBT, si eres sensible a este contenido te recomiendo no leerla. Gracias

Capítulo 1 La fiesta de Gaspar

Sin duda, hoy será un día difícil para el joven Dylan, quien ha vivido una vida complicada desde hace algunos años, cuando su madre falleció en un accidente trágico.

Quedando al cuidado de su hermana, quien tenía un hijo de la misma edad que Dylan, solo mayor por una semana, su primo Gaspar Smith.

Creyendo que su hijo estaría mejor con su propia hermana, le entregó la custodia de Dylan, junto con una cuenta bancaria donde mensualmente se depositaba una gran suma de dinero.

La señora Estela desconocía el origen de aquel dinero, solo había llegado junto con el uniforme del ejército y una bandera que le habían entregado, junto con la noticia de que su esposo había fallecido cumpliendo con su deber.

La señora Estela, quien contaba con 22 años de edad en ese momento y estaba embarazada de 8 meses, se derrumbó en la puerta de su casa al escuchar aquella cruel noticia, siendo ayudada a levantarse por el informante.

Pero a pesar de la tragedia, ella siguió adelante, encontrando felicidad solo en la compañía de su hijo en aquella pequeña casa que ahora llamaban hogar.

Debido a la falta de recursos, ella y su hijo tuvieron que ajustar su estilo de vida, ya que su familia les había negado cualquier tipo de ayuda.

Pero un día, cuando estaba deprimida y sin dinero, encontró consuelo en el uniforme de su esposo y descubrió la cuenta bancaria oculta en él.

Así, su calidad de vida mejoró de inmediato y llamó la atención de su hermana mayor.

Esta se acercó a la señora Estela y, después de algunos años, la convenció de firmar la custodia total de Dylan, argumentando que nadie sabía si algo malo le podría suceder.

Pero la única historia que Dylan conocía sobre su madre era que ella se había quitado la vida cuando él tenía dos años, debido a la incapacidad de mantenerlo.

También le habían hecho creer que su madre se había quedado embarazada de un hombre sin hogar, que vivía en la calle. Pero qué terrible decisión había tomado aquella señora al dejar a su pequeño bebé con una persona como su hermana Vanessa, a quien todos llamaban Vane.

Esta solo deseaba obtener la gran suma de dinero que su hermana recibía cada mes, lo cual le facilitaba llevar una vida de clase alta. Por eso, fue ella misma quien provocó el accidente que causó la muerte de la señora Estela horas después de llegar al hospital.

Justo hoy, 28 de diciembre, se cumplen 15 años de la muerte de la señora Estela y también el día en que Dylan cumple 17 años.

—Dylan, ¿por qué demoras tanto? Los invitados para la celebración del cumpleaños de tu primo están a punto de llegar, debes estar listo —gritaba la tía desde arriba de las escaleras.

—Ya estoy listo, tía —respondía Dylan mientras salía de su habitación, la cual compartía con otro joven empleado.

Así era la vida de Dylan en aquella casa, tratado como uno más de los empleados. Había trabajado allí desde los 10 años. Salía vestido como uno de los meseros de la fiesta.

—Asegúrate de que todo esté en orden, o mejor dicho, perfecto Dylan. Hoy en esta fiesta habrá personas muy importantes, aunque no lo hayan confirmado, es posible que los Miller vengan hoy.

Qué lástima que, a pesar de ser los más adinerados de la ciudad, solo tengan un heredero. Ahora se habla de que está maldito, después de la trágica muerte de sus 3 novias. Se rumorea que se ha vuelto un hombre cruel y ha prometido asesinar a cada persona con la que lo intenten casar.

—Sí, me aseguré de que todo esté perfecto, señora —le decía Dylan.

—¿Qué te dije? No quiero que cometas el error de llamarme tía delante de los invitados otra vez —le decía la señora Vanessa.

—Como usted desee, señora Vane —respondía Dylan, acentuando aún más la palabra «señora», lo que hacía fruncir el ceño de su tía.

—Hoy papá no estará porque está de viaje, así que no creas que te defenderá —le decía Gaspar.

Dylan se preguntaba por qué tenían que hacer lo mismo cada año desde que él vivía con ellos. Celebraban el cumpleaños de su primo en su propio cumpleaños y también en el aniversario de la muerte de su familiar.

A pesar de que después de 15 años ya estaba acostumbrado, y ese día no era la excepción, el lugar se fue llenando gradualmente y el día de Dylan se volvía cada vez más agobiante, sintiendo que era el único mesero que quedaba en aquel lugar.

—Dylan, ¿por qué no te mueves más rápido? Mis invitados tienen sus copas vacías y estoy planeando hacer un brindis pronto —le decía su primo Gaspar.

—Gaspar, ¡no puedo atender a tantas personas yo solo! ¿No has contratado más meseros? —respondió Dylan, preocupado al no ver a ningún otro mesero.

—¿Para qué más personal? No necesitamos a nadie más, para eso está la Chacha Dylan —respondió Gaspar burlándose junto a sus compañeros de la escuela.

El primo de Dylan disfrutaba menospreciarlo y ridiculizarlo, posiblemente porque Dylan era tan atractivo que cualquiera se enamoraba de él, incluyendo a la chica que le gustaba a Gaspar.

Con sus labios rosados y hermosos, sus largas pestañas que contrastaban con sus ojos color verde avellana, y su cabello rojizo, Dylan era un joven encantador. Medía 1.75 metros y pesaba 62 kilogramos, un poco delgado para su estatura.

Como todo adolescente de esa época, llevaba el corte de cabello de uno de sus personajes favoritos de anime, llamado Gojou Satoru.

A veces se tomaba fotos vestido como ese personaje, pero siempre procuraba que su tía no se diera cuenta, ya que ella encontraría una forma de castigarlo y no permitirle hacerlo de nuevo.

Además, intentaba publicar esas fotos solo en lugares como clubes de aficionados, para evitar ser descubierto por Gaspar de cualquier manera.

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