Noventa y Siete Deseos Pendientes

Noventa y Siete Deseos Pendientes

Mint

5.0
calificaciones
417
Vistas
12
Capítulo

En el pináculo de su poder, Mateo brindaba por el contrato que lo convertía en la figura más influyente de la región. Pero la sonrisa se le borró al mencionar a Ximena, la mujer que, con sabiduría ancestral, lo había elevado de la nada, solo para ser desechada sin piedad. Escuché a las sirvientas cuchichear: "La tiró como a un perro. Dicen que solo la usó por un pacto extraño. ¿Cien deseos?" . A Ximena la había visto partir: sin lágrimas, sin tristeza, solo con una frase inquietante: "Todavía me debes noventa y siete deseos" . La historia de Ximena era un susurro a voces: una curandera de la sierra, atada por error a Mateo tras consumir una ofrenda destinada a un nahual. Tres años a su lado, transformándolo de joven caprichoso a hacendado próspero, mientras él la obligaba a sonreír y reír por mero capricho. Y ahora, tras la llegada de la rubia Sofía, Ximena fue humillada, echada de la hacienda, su sacrificio reducido a nada. Mateo la había arrojado al suelo, gritando: "¡Nunca significaste nada! ¡Solo eras un consuelo mientras esperaba a mi verdadero amor!" . Pero ella, con una calma inquietante, se levantó, su voz clara y sin temblor: "El pacto no ha terminado. Todavía me debes noventa y siete deseos" . Horas después, arrastrándose en el anonimato, Ximena sentía el dolor de un contrasentido brutal causado por los deseos contradictorios de Mateo: "Deseo que nunca me dejes" y el cruel "¡Lárgate de aquí!". Esto le provocó una tos violenta, y, al cubrirse la boca, vio una mancha de sangre. Al alba, Mateo la buscó con un nuevo deseo, el más cruel de todos: "Deseo que tomes el lugar de Sofía. Deseo que recibas su castigo: veinte azotes en la plaza. Y después, deseo que te largues de mi vista para siempre" . Ximena aceptó con serenidad, con cada latigazo, una palabra resonaba en su mente: "Hogar" . El vigésimo golpe la dejó atada y sangrando, pero libre. No era el fin, sino el inicio de una búsqueda desesperada por parte de Mateo, una vez que la verdad le fue revelada: Ximena, su víctima, era en realidad, aquella niña de ojos oscuros y rebozo rojo que le salvó la vida siete años atrás.

Noventa y Siete Deseos Pendientes Introducción

En el pináculo de su poder, Mateo brindaba por el contrato que lo convertía en la figura más influyente de la región.

Pero la sonrisa se le borró al mencionar a Ximena, la mujer que, con sabiduría ancestral, lo había elevado de la nada, solo para ser desechada sin piedad.

Escuché a las sirvientas cuchichear: "La tiró como a un perro. Dicen que solo la usó por un pacto extraño. ¿Cien deseos?" .

A Ximena la había visto partir: sin lágrimas, sin tristeza, solo con una frase inquietante: "Todavía me debes noventa y siete deseos" .

La historia de Ximena era un susurro a voces: una curandera de la sierra, atada por error a Mateo tras consumir una ofrenda destinada a un nahual.

Tres años a su lado, transformándolo de joven caprichoso a hacendado próspero, mientras él la obligaba a sonreír y reír por mero capricho.

Y ahora, tras la llegada de la rubia Sofía, Ximena fue humillada, echada de la hacienda, su sacrificio reducido a nada.

Mateo la había arrojado al suelo, gritando: "¡Nunca significaste nada! ¡Solo eras un consuelo mientras esperaba a mi verdadero amor!" .

Pero ella, con una calma inquietante, se levantó, su voz clara y sin temblor: "El pacto no ha terminado. Todavía me debes noventa y siete deseos" .

Horas después, arrastrándose en el anonimato, Ximena sentía el dolor de un contrasentido brutal causado por los deseos contradictorios de Mateo: "Deseo que nunca me dejes" y el cruel "¡Lárgate de aquí!".

Esto le provocó una tos violenta, y, al cubrirse la boca, vio una mancha de sangre.

Al alba, Mateo la buscó con un nuevo deseo, el más cruel de todos: "Deseo que tomes el lugar de Sofía. Deseo que recibas su castigo: veinte azotes en la plaza. Y después, deseo que te largues de mi vista para siempre" .

Ximena aceptó con serenidad, con cada latigazo, una palabra resonaba en su mente: "Hogar" .

El vigésimo golpe la dejó atada y sangrando, pero libre.

No era el fin, sino el inicio de una búsqueda desesperada por parte de Mateo, una vez que la verdad le fue revelada: Ximena, su víctima, era en realidad, aquella niña de ojos oscuros y rebozo rojo que le salvó la vida siete años atrás.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

Le di una bofetada a mi prometido y luego me casé con su némesis multimillonaria

Le di una bofetada a mi prometido y luego me casé con su némesis multimillonaria

PageProfit Studio
5.0

Ser la segunda opción está prácticamente en mi ADN. Mi hermana siempre se llevó el amor, la atención, los reflectores. Y ahora, hasta su maldito prometido. Técnicamente, Rhys Granger era ya mi prometido: multimillonario, devastadoramente atractivo y todo un referente en Wall Street. Mis padres me empujaron al compromiso después de que Catherine desapareció, y la verdad es que no me importó para nada. Yo llevaba años enamorada de Rhys. ¿Era esta mi oportunidad, de verdad? ¿Mi turno de ser la elegida? NO. Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una taza ridícula, mugrosa y fea que mi hermana le regaló hace años. Ahí fue cuando lo comprendí: él no me amaba. Ni siquiera me veía. Yo no era más que un sustituto con pulso para la mujer que realmente deseaba. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una simple taza de café. Así que le devolví la bofetada, lo dejé plantado y me preparé para el desastre: mis padres perdiendo la cabeza, Rhys que montaba una escena de multimillonario, su familia terrorífica que tramaba mi fin prematura . Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol. Y entonces llegó él. Alto, peligroso, increíblemente atractivo. El tipo de hombre que te hace pecadora solo por existir. Lo había visto solo una vez antes, y aquella noche, por casualidad, estaba en el mismo bar que yo, borracha y compadeciéndome de mí misma. Así que hice lo único lógico: lo llevé a una habitación de hotel y le quité la ropa. Fue imprudente. Fue una tontería. Fue completamente inadmisible. Pero fue también el mejor sexo de mi vida. Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado jamás. Porque mi aventura de una noche no es simplemente un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería permitirme meterme en líos. Y ahora, no está dispuesto a dejarme ir.

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Shu Daxiaojie
4.7

Observé a mi esposo firmar los papeles que pondrían fin a nuestro matrimonio mientras él estaba ocupado enviándole mensajes de texto a la mujer que realmente amaba. Ni siquiera le echó un vistazo al encabezado. Simplemente garabateó esa firma afilada y dentada que había sellado sentencias de muerte para la mitad de la Ciudad de México, arrojó el folder al asiento del copiloto y volvió a tocar la pantalla de su celular. —Listo —dijo, con la voz vacía de toda emoción. Así era Dante Moretti. El Subjefe. Un hombre que podía oler una mentira a un kilómetro de distancia, pero que no podía ver que su esposa acababa de entregarle un acta de anulación disfrazada bajo un montón de aburridos reportes de logística. Durante tres años, limpié la sangre de sus camisas. Salvé la alianza de su familia cuando su ex, Sofía, se fugó con un don nadie. A cambio, él me trataba como si fuera un mueble. Me dejó bajo la lluvia para salvar a Sofía de una uña rota. Me dejó sola en mi cumpleaños para beber champaña en un yate con ella. Incluso me ofreció un vaso de whisky —la bebida favorita de ella—, olvidando que yo despreciaba su sabor. Yo era simplemente un reemplazo. Un fantasma en mi propia casa. Así que dejé de esperar. Quemé nuestro retrato de bodas en la chimenea, dejé mi anillo de platino entre las cenizas y abordé un vuelo de ida a Monterrey. Pensé que por fin era libre. Pensé que había escapado de la jaula. Pero subestimé a Dante. Cuando finalmente abrió ese folder semanas después y se dio cuenta de que había firmado la renuncia a su esposa sin siquiera mirar, El Segador no aceptó la derrota. Incendió el mundo entero para encontrarme, obsesionado con reclamar a la mujer que él mismo ya había desechado.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
Noventa y Siete Deseos Pendientes Noventa y Siete Deseos Pendientes Mint Fantasía
“En el pináculo de su poder, Mateo brindaba por el contrato que lo convertía en la figura más influyente de la región. Pero la sonrisa se le borró al mencionar a Ximena, la mujer que, con sabiduría ancestral, lo había elevado de la nada, solo para ser desechada sin piedad. Escuché a las sirvientas cuchichear: "La tiró como a un perro. Dicen que solo la usó por un pacto extraño. ¿Cien deseos?" . A Ximena la había visto partir: sin lágrimas, sin tristeza, solo con una frase inquietante: "Todavía me debes noventa y siete deseos" . La historia de Ximena era un susurro a voces: una curandera de la sierra, atada por error a Mateo tras consumir una ofrenda destinada a un nahual. Tres años a su lado, transformándolo de joven caprichoso a hacendado próspero, mientras él la obligaba a sonreír y reír por mero capricho. Y ahora, tras la llegada de la rubia Sofía, Ximena fue humillada, echada de la hacienda, su sacrificio reducido a nada. Mateo la había arrojado al suelo, gritando: "¡Nunca significaste nada! ¡Solo eras un consuelo mientras esperaba a mi verdadero amor!" . Pero ella, con una calma inquietante, se levantó, su voz clara y sin temblor: "El pacto no ha terminado. Todavía me debes noventa y siete deseos" . Horas después, arrastrándose en el anonimato, Ximena sentía el dolor de un contrasentido brutal causado por los deseos contradictorios de Mateo: "Deseo que nunca me dejes" y el cruel "¡Lárgate de aquí!". Esto le provocó una tos violenta, y, al cubrirse la boca, vio una mancha de sangre. Al alba, Mateo la buscó con un nuevo deseo, el más cruel de todos: "Deseo que tomes el lugar de Sofía. Deseo que recibas su castigo: veinte azotes en la plaza. Y después, deseo que te largues de mi vista para siempre" . Ximena aceptó con serenidad, con cada latigazo, una palabra resonaba en su mente: "Hogar" . El vigésimo golpe la dejó atada y sangrando, pero libre. No era el fin, sino el inicio de una búsqueda desesperada por parte de Mateo, una vez que la verdad le fue revelada: Ximena, su víctima, era en realidad, aquella niña de ojos oscuros y rebozo rojo que le salvó la vida siete años atrás.”
1

Introducción

08/07/2025

2

Capítulo 1

08/07/2025

3

Capítulo 2

08/07/2025

4

Capítulo 3

08/07/2025

5

Capítulo 4

08/07/2025

6

Capítulo 5

08/07/2025

7

Capítulo 6

08/07/2025

8

Capítulo 7

08/07/2025

9

Capítulo 8

08/07/2025

10

Capítulo 9

08/07/2025

11

Capítulo 10

08/07/2025

12

Capítulo 11

08/07/2025