Las 99 Promesas Borradas

Las 99 Promesas Borradas

Xi Yue

5.0
calificaciones
343
Vistas
26
Capítulo

En nuestro séptimo aniversario de bodas, esperaba a Sofía en el restaurante más caro de Medellín, con un collar de esmeraldas y 99 promesas de amor grabadas en el techo de nuestra casa. Pero ella nunca llegó; en su lugar, una historia de Instagram la mostraba radiante, fascinada por un artista callejero llamado Leo, el inicio de una obsesión que destrozaría mi vida. Sofía, cegada por ese capricho, me abandonó en una carretera asfixiándome, pisoteó las cenizas de mi madre y hasta me empujó por las escaleras para meterme a su nuevo "juguete" en casa como cuidador. Con cada traición, con cada dolor, la vi desmantelar mi existencia, reemplazar nuestro pasado y amenazar a mi familia, sin importarle mi sufrimiento ni el sentido de la cordura. Ya no había nada que salvar; con el corazón en cenizas, borré la última promesa, empaqueté mi vida en silencio y, sin que ella lo supiera, desaparecí para siempre, dejando que el juramento de su amor eterno se quemara hasta volverse polvo.

Introducción

En nuestro séptimo aniversario de bodas, esperaba a Sofía en el restaurante más caro de Medellín, con un collar de esmeraldas y 99 promesas de amor grabadas en el techo de nuestra casa.

Pero ella nunca llegó; en su lugar, una historia de Instagram la mostraba radiante, fascinada por un artista callejero llamado Leo, el inicio de una obsesión que destrozaría mi vida.

Sofía, cegada por ese capricho, me abandonó en una carretera asfixiándome, pisoteó las cenizas de mi madre y hasta me empujó por las escaleras para meterme a su nuevo "juguete" en casa como cuidador.

Con cada traición, con cada dolor, la vi desmantelar mi existencia, reemplazar nuestro pasado y amenazar a mi familia, sin importarle mi sufrimiento ni el sentido de la cordura.

Ya no había nada que salvar; con el corazón en cenizas, borré la última promesa, empaqueté mi vida en silencio y, sin que ella lo supiera, desaparecí para siempre, dejando que el juramento de su amor eterno se quemara hasta volverse polvo.

Seguir leyendo

Otros libros de Xi Yue

Ver más
Papá de Espíritu Me Protege

Papá de Espíritu Me Protege

Fantasía

5.0

Juan, el charro más respetado de la hacienda, agonizaba en su cama. Su propia esposa, Doña Elena, veía con frialdad cómo le extraían la sangre, una sangre destinada a salvar a Don Ricardo, el capataz, por quien, decían, se estaba muriendo Juan. Pedrito, mi hijo de cinco años, entró corriendo, sus ojitos llenos de pánico al ver a papá tan pálido. "Mamá, por favor, ayuda a papá," suplicó, "se está muriendo." Pero ella, como una reina de hielo, me ignoró, sus ojos solo mostraban irritación fría. "Tu padre está haciendo lo que debe, está cumpliendo con su deber para con esta hacienda," me dijo, y luego me mandó callar y me abandonó, dejándome a merced del cruel Ricardo. Cuando volví al lado de mi padre, vi su respiración volverse más superficial, más débil. Corrí a buscar ayuda, pero en el patio, Don Ricardo me detuvo, más sano que nunca, y con una sonrisa burlona me dijo: "Ladra para mí, Pedrito, ladra como el perrito que eres." La humillación me ahogó, pero por mi padre, abrí la boca y un ladrido ahogado y patético salió de mi garganta. Los sirvientes murmuraron sobre mi madre, sobre cómo me odiaba ¡incluso parecía que yo no era su hijo! Mientras, Ricardo se reía a carcajadas, una risa que resonó en la peor noche de mi vida. Papá, ¿por qué mamá nos odiaba tanto? Ya no podía respirar, mi cuerpo se enfriaba, pero una última pizca de fuerza me ayudó a pedirle a Pedrito un último favor: "Necesito que me traigas un dulce de leche, mi niño. Y a partir de hoy, no solo serás Pedrito, serás 'El Justo' ." Y así, mientras mi hijo corría por el dulce de leche, yo el charro Juan, moría. Mi espíritu se elevó, y no sentí odio, solo una profunda y abrumadora tristeza, pues vi a mi alma y a mi pequeño Pedrito, solos en un mundo cruel, con una traición que nos había destrozado.

Quizás también le guste

La Esposa Virginal del Alfa

La Esposa Virginal del Alfa

Baby Charlene
4.9

EXTRACTO DEL LIBRO. "Quítate la ropa, Shilah. Si tengo que decirlo de nuevo, será con un látigo en la espalda", sus frías palabras llegaron a sus oídos, provocando que le recorriera un escalofrío por la espalda. La chica sostuvo su vestido con fuerza contra su pecho, sin querer soltarlo. "Soy virgen, mi rey " su voz era demasiado débil para decir con claridad las palabras, que apenas se escucharon. "Y tú eres mi esposa. No lo olvides. Te pertenezco desde ahora y para siempre. Y también puedo optar por poner fin a tu vida si así lo quieres. Ahora, por última vez, quítate la ropa". * * Shilah era una joven que provenía de los hombres lobo, también conocidos como los pumas. Creció en una de las manadas más fuertes, pero desafortunadamente, no tenía habilidades de lobo. Ella era la única de su manada que era un lobo impotente y, como resultado, su familia y otros siempre la intimidaban. Pero, ¿qué sucede cuando Shilah cae en manos del frío Alfa Dakota, el Alfa de todos los demás Alfas? También era el superior y líder de los chupadores de sangre, también conocidos como vampiros. La pobre Shilah había ofendido al rey Alfa al desobedecer sus órdenes y, como resultado, este decidió asegurarse de que ella nunca disfrutara de la compañía de los suyos al tomarla como su cuarta esposa. Sí, cuarta. El rey Dakota se había casado con tres esposas en busca de un heredero, pero había sido difícil ya que solo dieron a luz niñas: ¿Era una maldición de la diosa de la una? Era un rey lleno de heridas, demasiado frío y despiadado. Shilah sabía que su vida estaría condenada si tenía que estar en sus brazos. Tanbíen tenía que lidiar con sus otras esposas aparte de él. Ella fue tratada como la peor de todas, ¿qué pasaría cuando Shilah resulta ser algo más? ¿Algo que nunca vieron?

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro