Corazón Roto de La Bailaora

Corazón Roto de La Bailaora

Calv Momose

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Capítulo

El suelo del tablao vibraba bajo mis pies, un eco de mi corazón embarazado por cuatro meses. Todo era perfecto hasta que una mano oscura me empujó, haciéndome caer del escenario, perdiendo a mi bebé y prometiendo una lesión grave de columna. En la oscuridad del hospital, aún bajo el efecto de los sedantes, escuché la voz de Javier, mi novio, diciéndole a su primo Mateo: "Es mejor así... Él [el niño] tenía que desaparecer", revelando que todo fue un plan para complacer a Catalina, la rica heredera. ¿Mi propio futuro esposo, el padre de mi hijo, había orquestado mi caída y la muerte de nuestro bebé por herencia y un estúpido "honor"? Cuando Javier me obligó a firmar un acuerdo de confidencialidad para perdonar a Catalina, y esta, en un acto teatral, se "autolesionó" para manipularlo, vi con horror cómo Javier, el hombre que me había jurado amor eterno, me abofeteaba con rabia, acusándome de no tener corazón por una mujer que me había destruido. En ese instante, morí. Pero la bailaora Isabela nunca se rinde. En medio del caos que orquesté para mi propia "muerte", decidí que, si me habían quitado a mi hijo y mi vida, yo les quitaría todo. Ahora, Elena ha vuelto.

Introducción

El suelo del tablao vibraba bajo mis pies, un eco de mi corazón embarazado por cuatro meses.

Todo era perfecto hasta que una mano oscura me empujó, haciéndome caer del escenario, perdiendo a mi bebé y prometiendo una lesión grave de columna.

En la oscuridad del hospital, aún bajo el efecto de los sedantes, escuché la voz de Javier, mi novio, diciéndole a su primo Mateo: "Es mejor así... Él [el niño] tenía que desaparecer", revelando que todo fue un plan para complacer a Catalina, la rica heredera.

¿Mi propio futuro esposo, el padre de mi hijo, había orquestado mi caída y la muerte de nuestro bebé por herencia y un estúpido "honor"?

Cuando Javier me obligó a firmar un acuerdo de confidencialidad para perdonar a Catalina, y esta, en un acto teatral, se "autolesionó" para manipularlo, vi con horror cómo Javier, el hombre que me había jurado amor eterno, me abofeteaba con rabia, acusándome de no tener corazón por una mujer que me había destruido.

En ese instante, morí. Pero la bailaora Isabela nunca se rinde.

En medio del caos que orquesté para mi propia "muerte", decidí que, si me habían quitado a mi hijo y mi vida, yo les quitaría todo.

Ahora, Elena ha vuelto.

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