icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Corazón Roto de La Bailaora

Capítulo 3 

Palabras:516    |    Actualizado en: 25/06/2025

seda que no podía ocultar del todo la incipiente curva de su vientre. Mis ojos se clavaron en su cuello. Lle

artió en mil pe

so arrepentimiento y, sin previo aviso, se

tamente maquilladas. "Estaba loca, ciega de celos. Tu talento, tu vida con Ja

u hombro. "Ya la has oído, Isabela. Est

e me quemaba por dentro. Miré las manos de Catalina, entrelazadas en un gesto de súplica. Llevaba un anillo de

principio, si me hubiera pedido que me apartara, quizás el dolor habría

istió Javier, su voz

uía en el hombro de Catalina. Él er

ntamente,

n grito ahogado. Levantó la mano y vi con horror cómo se clavaba sus

as!", gimió, mirando a Javier con desesperación. "Mi

chó, tomó su mano herida con una del

, mi amor, tranqu

hacia mí, su ro

provocas? ¡Está embarazada! ¿No tienes coraz

blanco del hospital se transformó ante mis ojos. Vi a un bebé diminuto,

usurré, la voz

pedida silenciosa: Adió

fuera de cristal, y salieron de la habitación, dejándome

erpo temblando sin con

s baldosas. "Mamá no pudo protegerte. P

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Corazón Roto de La Bailaora
Corazón Roto de La Bailaora
“El suelo del tablao vibraba bajo mis pies, un eco de mi corazón embarazado por cuatro meses. Todo era perfecto hasta que una mano oscura me empujó, haciéndome caer del escenario, perdiendo a mi bebé y prometiendo una lesión grave de columna. En la oscuridad del hospital, aún bajo el efecto de los sedantes, escuché la voz de Javier, mi novio, diciéndole a su primo Mateo: "Es mejor así... Él [el niño] tenía que desaparecer", revelando que todo fue un plan para complacer a Catalina, la rica heredera. ¿Mi propio futuro esposo, el padre de mi hijo, había orquestado mi caída y la muerte de nuestro bebé por herencia y un estúpido "honor"? Cuando Javier me obligó a firmar un acuerdo de confidencialidad para perdonar a Catalina, y esta, en un acto teatral, se "autolesionó" para manipularlo, vi con horror cómo Javier, el hombre que me había jurado amor eterno, me abofeteaba con rabia, acusándome de no tener corazón por una mujer que me había destruido. En ese instante, morí. Pero la bailaora Isabela nunca se rinde. En medio del caos que orquesté para mi propia "muerte", decidí que, si me habían quitado a mi hijo y mi vida, yo les quitaría todo. Ahora, Elena ha vuelto.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10