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La lanza del destinó: Crónicas de Belkan

La lanza del destinó: Crónicas de Belkan

Tang Jia Sao

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Capítulo

Jesús es un campesino común de la ciudad de Tiniel, una de las ciudades mas pequeñas que existen en el electorado de Brandemburgo de Alemania, un dia mientras iba a recoger agua del pozo cercano a la ciudad, de forma repentina observa una luz brillante en el cielo y ve con sorpresa como esta luz se termina por estrellar justo frente a él y puede observar que el objeto que se estrello frente a él... Es una antigua lanza romana. Olivie es una joven que ha sido bendecida con el don del cantó, atrayendo a miles de personas todos los dias con su hermosa voz angelical, pero un dia empieza a escuchar una voz desconocida en su cabeza la cual la alienta a dejar todo atras e ir mucho mas allá de lo que alguna vez a viajado... A lugares que nunca ha visto. La vida de Jesús y Olivie cambiará de forma drástica y todo gracias a la lanza que cayo de los cielos y las voces desconocidas que retumban en sus cabezas. "Con esta lanza... Tú reinaras"

Capítulo 1
La lanza que cayo de los cielos

Electorado de Brandemburgo, ciudad Tiniel, mes de marzo del año 1444

La ciudad de Tiniel, era uno de las innumerables ciudades relativamente pequeñas y sin importancia que existían en la región central del electorado de Brandemburgo, uno de los 7 países electores del Sacro Imperio Romano Germánico, cuyo deber era elegir al Emperador de dicho imperio.

Esta ciudad solo tenía poco menos de diez mil habitantes, y no tenía mucha importancia en el ducado en el cual estaba ubicada, de hecho, su importancia en el condado en el cual estaba ubicada, tan poco era muy grande, se podía decir que solo era una de las típicas pequeñas y comunes ciudades alemanas que abundaban y estaban esparcidas por todo el Sacro Imperio Romano Germánico, las cuales no tenían virtualmente ninguna importancia, sobre todo al compararlas con grandes metrópolis como Viena o Frankfurt.

Ya era la mañana del día de hoy, y al lado de uno de los caminos viejos que conducía a la ciudad, un joven se encontraba caminando, mientras llevaba un par de baldes junto con él, este joven era de piel blanca, y no era para nada atractivo, e incluso se le podía llamar feo, su cabello era de color castaño oscuro, al igual que sus ojos, y su altura solo estaba entre el metro setenta y el metro setentaicinco, la altura promedio que un hombre de su edad tendría.

Este joven, se llamaba Jesús, y era uno de los miles de jóvenes adultos que abundaban en la ciudad de Tiniel, tenía en la actualidad veinte años, y al igual que muchos otros jóvenes adultos en la ciudad, su única preocupación, era lograr conseguir un medio para poder mantenerse a sí mismo y poder abandonar la casa de su familia.

Su familia, estaba compuesta por su madre, su hermano mayor, su abuela, su abuelo, su tía, y el mismo obviamente, todos apretujados en la misma casa, y llevaban las vidas comunes que cualquier otro campesino llevaría en el país.

—Maldición… ¿Por qué solo yo tengo que buscar el agua para beber? —pensó Jesús, mientras caminaba a un lado del camino.

El día de hoy, su abuela lo había enviado a buscar agua al pozo cercano a la ciudad, una tarea que no le gustaba mucho, pero tenía que hacerse si quería beber agua, como tenía que hacer todos los días.

Jesús en muchas ocasiones, pensó como seria la vida si fuera parte de la nobleza, había visto con envidia como las elites pertenecientes a la nobleza, se pavoneaban frente a la muchedumbre campesina sin ninguna clase de escrúpulos, desperdiciando un montón de dinero en lujos que por lo general eran totalmente innecesarios.

Él quería ser parte de esa elite, pero no era algo que se pudiese hacer así como así, él era solo un campesino común y corriente de una ciudad pequeña y sin importancia, con tales origines ¿Cómo podía llegar a ser un noble?

Su situación actual le causaba mucha frustración, pero no había nada que hacer, por lo que solo pudo guardarse sus frustraciones, al igual que todos los campesinos que eran como él.

—Por fin llegue —dijo Jesús, mientras llegaba junto al pozo que le suministraba agua a su familia.

Una vez que llego junto a el pozo, Jesús empezó a llenar los dos grandes baldes de agua que había traído con él, y una vez que ambos estuvieron llenos, él se preparó para la tarea de tener que llevarlos a su casa una vez más.

—Aquí vamos —pensó Jesús, mientras miraba los dos grandes baldes que tendría que llevar de vuelta a su casa, usando para ello la carretilla que había traído consigo.

Pero antes de que Jesús, pudiera iniciar su camino de vuelta a casa, por alguna razón, se quedó mirando el cielo, había sentido de forma abrupta unas ganas por mirar fijamente el sol en pleno apogeo, algo verdaderamente estúpido, teniendo en cuenta que si hacías esto, tus ojos arderían.

Pero por algún motivo, mientras Jesús miraba el sol, sus ojos no mostraban ningún signo de ardor en lo absoluto, y él se quedó viendo fijamente al sol durante unos breves momentos, antes de que notara como un rayo de luz parecía salir despedido del sol en su dirección.

— ¡¿Pero qué carajos?! —grito Jesús, mientras que por puro instinto, trato de correr para alejarse del rayo de luz que se dirigía directamente hacia él, pero por algún motivo, sus piernas no parecían obedecerlo, por lo que solo se quedó allí parado, mientras el rayo de luz, se dirigía directamente hacia él.

El rayo de luz, termino estrellándose cerca de Jesús, levantando una breve nube de polvo que encegueció a Jesús durante unos breves momentos, hasta que dicha nube de polvo finalmente desapareció.

Cuando Jesús, pudo ver finalmente una vez más, pudo notar que una lanza, de al menos dos metros de altura, se encontraba clavada justo frente a él, el diseño de la lanza, era romano al parecer, y mientras se encontraba clavada allí, Jesús tuvo el irresistible deseo de tocarla.

Cuando Jesús toco lanza, sintió que algo empezó a “entrar” en él, cuando sintió esto, obviamente se asustó, pero solo instantes después, sintió como una gran energía empezaba a inundar su cuerpo, literalmente hablando, Jesús sintió como si pudiera correr o hacer actividad física durante años, sin ninguna clase de descanso.

—Esto… ¿Sera el… poder de la nobleza? —murmuro Jesús, mientras sentía como la energía continuaba llenando su cuerpo.

El “poder de la nobleza”, era el nombre por el cual los campesinos como él, llamaban a las habilidades especiales que por lo general solo la nobleza o los miembros del ejército tendrían.

Este “poder de la nobleza”, le permitía a los nobles, realizar todo tipo de proezas que estaban más allá de la imaginación de un simple campesino, Jesús y otros campesinos como él, habían visto a miembros de la nobleza utilizar su “poder de la nobleza” para poder levantar rocas del tamaño de casas enteras, desviar el curso de algún rio, o quemar a cenizas… a decenas de campesinos como él, quienes habían tenido el descaro de discutir con un noble.

El “poder de la nobleza”, era la razón por la cual las elites nobles podían reinar y actuar despóticamente sin ninguna clase de control, en contra del campesinado, ya que si lo campesinos se atrevían a oponerse a la nobleza, entonces ellos utilizarían sus habilidades especiales para matar y exterminar a eso revoltosos campesinos.

Se decía que mientras más alto sea tu rango nobiliario, más fuerte y grande seria tu “poder de la nobleza”, corría el rumor de que un duque del electorado de Brandemburgo, poseía el poder de matar por sí mismo, a más de un millar de campesinos como Jesús, y lo haría de forma relativamente fácil, en cuanto a si esto era cierto o no, eso nadie lo había comprobado.

¿Y en cuanto al “poder de la nobleza” del príncipe elector del electorado de Brandemburgo?.... bueno, corrió el rumor de que el príncipe elector, podría llegar a matar por sí mismo, hasta diez mil campesinos… lo que en otras palabras significaba que el príncipe elector de Brandeburgo, si quería, podría exterminar por sí mismo a toda la ciudad de Tiniel, y a todos sus habitantes por sí mismo y sin ayuda de nadie.

Ningún campesino sabía a ciencia cierta que era el “poder de la nobleza” o porque solo los nobles y los miembros del ejército la tendría, pero lo que si sabían, era que deseaban tener este poder para sí mismo, ya que de esa forma, las elites nobles no podrían tratarlos como les diera la gana.

— ¡Esto debe ser el “poder de la nobleza”! ¡¿Esta lanza… me lo habrá dado?! —pensó Jesús, mientras miraba con emoción la lanza que se encontraba frente a él.

Pero mientras él, hacia esto, sintió un sentimiento extraño recorrer su cabeza, y de forma repentina, sintió como si alguien le susurraba palabras a la cabeza.

—Con esta lanza… tú… reinaras —dijo una voz, que sonó dentro de la cabeza de Jesús, el cual poco después de escucharla, sintió que de repente, todo su camino futuro estaba totalmente claro ante sus ojos.

Ahora… él, sabía lo que tenía que hacer

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