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Libros de Romance para Mujeres

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Creyó que me quedaría: Su error

Creyó que me quedaría: Su error

Hoy era mi cuarto aniversario con Alejandro. Me dijo que me pusiera mi vestido blanco para una sorpresa que había planeado. Pasé toda la tarde arreglándome, practicando mi "Sí, acepto", segura de que por fin me iba a proponer matrimonio. Pero cuando llegué al salón del hotel, la pancarta decía: "Felicidades, Alejandro y Karen". Frente a todos sus amigos y familiares, se arrodilló y le propuso matrimonio a su amiga de la infancia, Karen Valdés. Usó el anillo de su madre, una reliquia familiar. El mismo que una vez me enseñó, diciendo que era para la mujer con la que pasaría el resto de su vida. Luego me presentó, a mí, su novia de cuatro años, como "una muy buena amiga". Su nueva prometida sonrió dulcemente y me dijo que su matrimonio sería abierto, dándome permiso para quedarme como su amante. Lo escuché decirle a su amigo su verdadero plan: "Karen es mi esposa para aparentar, pero Sofía puede ser mi mujer para divertirme". Creyó que aceptaría ser su juguete. Se equivocó. Saqué mi celular y le escribí a un número al que nunca me había atrevido a llamar: el albacea del testamento de mi padre, con quien no hablaba. "Necesito reclamar mi herencia". Su respuesta fue instantánea. "Por supuesto, señorita Garza. La condición es que se case conmigo. ¿Está lista para proceder?". "Sí", le respondí. Mi vida con Alejandro había terminado.
Esposa Virtuosa

Esposa Virtuosa

Anastasia White es una mujer de veinte años que viajó a estudiar arte y decoración en Europa cuando tenía quince años. Solía ser justa y noble, pero la soledad la había secado, convirtiéndola en una mujer rebelde e impulsiva. Daba la vida por su padre, el señor Emiliano White, quien enviudó y para sacarla de la tristeza en la que se había sumido; la obligó a irse a estudiar al extranjero. Llevaba seis años sin verlo, así que se decidió a regresar sin aviso alguno. Estaba cansada de su vida monótona y aburrida, no conseguía sentirse a gusto en un país extraño, ni encontrar una pareja estable. Al llegar al aeropuerto mantuvo una pelea acalorada con un extraño que pretendía llevarse su equipaje, por coincidencias tenían el mismo modelo de valija. Luego de resolver el inconveniente, se apresuró a tomar un taxi en dirección a su enorme mansión. La primera impresión que tuvo al bajarse del coche, fue que todo lucia descuidado. Entró sin hacer ruido y se sorprendió que no se hubiese cruzado con nadie. Su padre era el hombre más adinerado del condado, en la mansión solían abundar los empleados, pero ahora todo era soledad. Se dirigió hasta la cocina y allí encontró a dos cocineras, eran hermanas y llevaban años sirviendo para su familia. Las interrogó sobre el paradero de su padre y una de ella señaló el jardín. Ella se fue de prisa para sorprenderlo y lo despertó, el padre se enfureció al verla allí y le reclamó por haberse regresado. Sin embargo, le dio un frío abrazo y se desapareció por el pasillo. Estaba feliz por sentirse en casa, se dirigió al estacionamiento donde estaban los autos de colección de su madre que aún eran conservados en perfecto estado. Eligió el convertible de color rojo que tanto adoraba y decidió dar un paseo por toda la zona. Eso sirvió para que un hombre adinerado se enterará de su regreso y en la tarde envío a un abogado. Maximiliano García, así se llamaba aquel hombre a quien ella recordaba un poco. Lo invitó a pasar y le mencionó que su jefe Jhon Anderson Uriana le invitaba a cordialmente a su casa para charlar. Anastasia no vio inconveniente alguno y asistió. Apenas ingresó, le hirvió la sangre porque era el mismo hombre del aeropuerto que la recibió de forma tosca y primitiva. Le explicó que la razón por la que la había enviado a buscar era porque la exigía en matrimonio. Anastasia se negó y dijo que jamás iba a casarse con un hombre como él, incluso lo abofeteó. De modo calmado le explicó que él era la única solución a todos los problemas que tenía la familia White Nariño. Pues el padre de Anastasia, Emiliano White, había adquirido una horrible adicción al alcohol que lo estaba acabando poco a poco. Y solo tenía dos opciones casarse con él para poder pagarle un tratamiento en un sanatorio o verlo morir poco a poco. Anastasia se reveló y dijo que su padre tenía el dinero suficiente para pagarse su propio tratamiento, entonces Jhon Anderson procedió a mostrarle todos los documentos de las propiedades de la familia White Nariño, ahora a su nombre, le explicó que había pagado las hipotecas al banco para saldar las deudas de su padre y conservar las propiedades. Anastasia presa del dolor, no podía creer lo que aquel hombre le explicaba, después procedió a acercarle un contrato de matrimonio que lo había preparado con anterioridad y que solo debía firmar. Ella amaba su libertad, pero más amaba a su padre. Y si la solución era unirse en matrimonio con un ser egoísta y engreído, lo iba a hacer. Sin pensarlo mucho, acepta y se casa con Jhon bajo una ceremonia lujosa, con cientos de invitados importantes. Su padre es recluido en una de las mejores clínicas y en ella solo surge el odio al estar cerca de todas las propiedades de su familia y jura que volverá a recuperarlas. Jhon la obliga a cumplir con cada condición establecida en el contrato matrimonial, entre esas tener intimidad, sin protección, porque él deseaba tener un heredero muy pronto. Ella no sentía afecto ninguno por ese hombre, pero se entregaba a él cuando lo exigía. Ella no desea quedarse en casa y consigue que su esposo acepte que trabaje en una empresa internacional en la que se destaca por sus habilidades, poco tiempo después Jhon se muere de celos por las atenciones de uno de los jefes y le exige que se retire. Ella se opone, pero al descubrir que se ha quedado embarazada y que su salud ha empeorado, acepta renunciar, Jhon empieza a desvelarse por ella y por su embarazo. Se percata que empieza a tener sentimientos amorosos por Jhon gracias a la delicadeza de sus cuidados, pero teme confesarle que se ha enamorado de él y le demuestra todo lo contrario. Una vez que están en la espera del bebé, la conciencia empieza a pesarle a Jhon y es él quién propone romper aquella relación para que ella pueda ser feliz con otra persona. Con excepción de que él se quedará con la custodia completa del niño. Esto le parte el corazón a Anastasia y decide huir antes de que el bebé nazca, pues Jhon tenía otro hijo y ella dedujo que de la misma
Se Acabó Para Siempre

Se Acabó Para Siempre

Llevábamos cinco años juntos, una diseñadora y un torero a punto de casarse. Nuestra vida juntos, un sueño andaluz, estaba planeada hasta el último detalle, incluso la boda. Pero en una caseta privada, con el flamenco de fondo, la novillera Sofía, su sombra, lo soltó: "Estoy embarazada... y el padre es Javier". Él no negó nada, solo me pidió aplazar la boda para apoyar a 'su hijo'. El mundo se me vino encima al ver cómo me descartaba por un "accidente". En mi desesperación, cuando el teléfono sonó y era el discreto Mateo declarando su amor y pidiéndome matrimonio, respondí un rotundo "Sí". Al día siguiente, al intentar devolverle su capote olvidado, Javier y Sofía me humillaron, pidiéndome que cosiera su traje como una sirvienta mientras él me despreciaba por ser una "rica que solo sabe coser". Sentí la rabia quemarme el alma: "Se acabó, Javier, para siempre". En la Romería del Rocío, Sofía, celosa, me empujó, fingió un aborto y Javier me dio una bofetada delante de todos. Mateo me rescató de la vergüenza, prometiendo que se lo cobraría. En nuestra boda, Javier irrumpiendo, pidiendo perdón y queriendo "volver a antes". Ahí Mateo reveló que años atrás ya le había dado una paliza por reírse de mí. Javier fue arrastrado, su carrera destruida por mi padre. Sofía, obligada a casarse con él por su propio padre, terminó perdiendo al bebé y se obsesionó conmigo. Cuando Javier intentó huir, Sofía lo persiguió en coche, provocando un accidente fatal para ella y que él quedara discapacitado. Nosotros, Elena y Mateo, ¿qué hicimos? Construimos un imperio de arte y amor. Ahora triunfamos en Tokio, con nuestra "Alma Gitana", mirando las luces y construyendo nuestro propio fuego.
Pecados Placenteros: Lascivia

Pecados Placenteros: Lascivia

Lascivia. Lujuria y Deseo Las vacaciones acabaron y Rachel debe volver a su puesto como teniente en el ejército de la FEMF, encontrándose con que la central de Londres no es lo mismo. Llegó un nuevo coronel, soberbio y con una belleza que no parece humana. Hombre que no tiene ojos sino dagas de acero que la ponen entre la espada y la pared al sentirse tentada por su superior. Ella sabe que no es sano, bueno, ni correcto sencillamente porque quien incita deseos impuros es el mejor amigo de su novio; Bratt Lewis. Christopher Morgan no es solo el coronel, verdugo y dictador del ejército más importante del mundo, tambien es el terror de la mafia italiana y a futuro el arma que dañara al que predica ser su hermano. Él tenía claro a lo que iba, pero Rachel despertó tentaciones sexuales regidas por aquel pecado desconocido llamado lascivia, demostrando que en cuestiones de pasión no hay amigos, alianzas ni compromisos. Él esta casado y ella sueña con lo mismo, pero la tentación desencadenará entre ellos un torbellino de pasiones, lujurias y deseos que solo viven aquellos que se hacen llamar amantes. "Sus actitudes son las de un desalmado sin sentimientos, pero su físico... Joder, su físico me humedece las bragas." Mafias, ejércitos secretos, infieles, adicciones y engaños. ¿Complicado? No, complicado es convivir con la tentación hecha hombre.