Bi Anhua
5 Libros Publicados
Libros y Cuentos de Bi Anhua
El Secreto de Mateo: Un Padre
Moderno El champán burbujeaba en "Alma de Fuego", mi restaurante, mientras celebrábamos a Mateo, mi hijo campeón de ciclismo.
Pero la puerta se abrió de golpe y Sofía, mi esposa, entró con Javier, mi "mejor amigo", con rostros congelados.
"Esta celebración se basa en una mentira", soltó Sofía, anunciando que yo había ocultado la "verdad" de Mateo durante dieciocho años.
Mi cuerpo se tensó, observando a mi alrededor mientras veía a sus buitres familiares relamerse por mi caída.
Mateo, mi orgullo, se interpuso, defendiéndome con furia: "¿Qué demonios están haciendo? Esta es la noche de mi papá".
"Javier es tu verdadero padre, él te dio la vida", me interrumpió Sofía, con una voz falsamente dulce.
"¿Tú te atreves a hablar de secretos?", le espetó Mateo, rompiendo mi fachada con su lealtad inquebrantable.
Sofía, desquiciada, gritó: "¡Todos saben que nunca pudiste tener hijos, Ricardo! ¡Este es el hijo de Javier!".
El linaje de los Mendoza se acababa, vociferaba la tía Elena, mientras los parásitos de su familia relinchaban de alegría.
"¡Seguridad! ¡Saquen a esta gente de aquí!", ordenó Mateo, con una autoridad que me llenó de un orgullo inmenso.
Confirmaron que traían una prueba de ADN que aclararía "todo" y sentir la mano de Mateo buscar la mía me partió el alma.
"No te preocupes, hijo. Tú y yo sabemos quiénes somos", le susurré, mientras mis ojos me suplicaban que no lo decepcionara.
Y entonces, con mi voz temblorosa, le di gusto a la víbora: "Sofía... si esto es verdad... ¿qué pasará ahora?".
"Podrás quedarte con el restaurante, es lo único que te queda", respondió, con la clara intención de apoderarse de mis propiedades.
Sabía que querían destruirme. Querían mi dinero, mi alma. Pero ese día, yo tenía mi propia sorpresa. Sofía: El Costo de la Libertad
Moderno El calor de la noche se pegaba a mi piel, se mezclaba con el sudor y el perfume barato de Ricardo, mi prometido.
Acabábamos de "compartir un momento de pasión", según él.
Para él, parecía una conquista más; para mí, el inicio de una pesadilla.
Un dolor agudo, como una navaja, me atravesó el vientre bajo.
"Me duele... mucho", apenas pude susurrar, mientras él se vestía y me ignoraba.
Su respuesta fue cortante: "¿Ahora qué, Sofía? No empieces con tus dramas, estoy cansado. Siempre te duele algo. Tómate una pastilla y ya."
Mientras yo me retorcía de agonía, mi celular vibró. Era una publicación suya en redes sociales.
"La gallina se puso a cacarear que le duele algo. Típico. De todos modos, con la lana que le di para el arras, no se atreverá a dejarme. Ya está amarrada."
"Gallina". "Lana". "Amarrada". Cada palabra era un golpe, más doloroso que la punzada en mi vientre.
La humillación me quemaba la cara. ¿El hombre con el que me iba a casar me veía como una transacción, como un animal que se podía comprar y controlar?
"¿Una broma?", repetí, sintiendo cómo la ira desplazaba al dolor. "¿Me estás llamando gallina frente a todos tus amigos? ¿Estás alardeando de que me compraste con dinero?"
Él se encogió de hombros, su sonrisa de suficiencia ahora era una mueca.
"Mira, Sofía, no es para tanto. Es solo para presumir un poco. Además, ¿qué vas a hacer? ¿Romper el compromiso? ¿Y el dinero del arras? Sé que tu familia no puede devolverlo tan fácil."
Esa fue la gota que derramó el vaso. Su egoísmo, su tacañería, su crueldad.
Con un grito que no sabía que tenía, me incorporé. Mis manos temblaban, pero mi mente estaba clara.
Agarré mi bolso, saqué mi celular y abrí la aplicación del banco.
Le transferí cada centavo del dinero del arras. Cincuenta mil pesos.
"Ahí está tu maldita lana," siseé, con veneno en cada palabra. "Puedes meterte tu dinero y tu compromiso por donde te quepa. Se acabó, Ricardo. Se acabó todo."
Me desplomé de rodillas, pero con una furia renovada marqué el 911.
"Necesito una ambulancia. Estoy en el Hotel Grand Majestic, habitación 712. Creo que tengo una hemorragia interna."
Ricardo me miró, paralizado.
"Lárgate de mi vista. No quiero volver a verte en mi vida."
Me desmayé.
Desperté en un hospital, sola. Ricardo me había dejado desangrándome. El diagnóstico: ruptura de cuerpo lúteo. Casi muero.
Y él se preocupaba por el costo del Uber.
Pero mi pesadilla apenas comenzaba. La "familia" de Ricardo, liderada por su madre, Elena, juró venganza.
"¡Te vas a arrepentir de esto, maldita zorra!"
Sus palabras resonaban en el hospital, y solo anunciaban la tormenta por venir. Te pido la Mano En Mi Boda
Romance Introducción
Mi vida pasada terminó con una broma cruel.
En el altar, vestida de blanco, esperaba que Javier, mi prometido, llegara para iniciar nuestra vida juntos, tal como lo habíamos planeado.
Pero no llegó, y el sonido de los murmullos me heló la sangre: se había ido con mi hermana, Sofía, quien intentó suicidarse.
Ese día empezó mi calvario: un matrimonio sin amor, una vida a la sombra de una hermana muerta, y un esposo que me abandonó en mis momentos más vulnerables.
Cuando Javier, mi esposo por treinta años, yacía moribundo, con su último aliento pidió ser enterrado junto a Sofía, revelando una verdad que me destrozó el alma: él nunca me amó.
¿Por qué fui tan ciega? ¿Por qué aguanté tanto dolor y humillación? Morí con un arrepentimiento tan profundo que preferiría morir sola antes que casarme con él de nuevo.
Entonces, abrí los ojos y el sol brillante me cegó: estaba de pie en el altar, el día de mi boda, ¡había renacido! Esta vez, no esperaría. Cuando el Amor Se Paga
Urbano Llevábamos diez años juntos, Jairo y yo. Diez años de noches sudorosas en garajes sucios de Medellín, construyendo un sueño a fuerza de talento y hambre. Yo era su mánager, su musa, su mujer: "La Jefa" de la escena underground.
Pero un día, después de hacer el amor, él lo soltó. Con una voz extrañamente tranquila, me dijo que su álbum salía la próxima semana y que el sello quería "limpiar su imagen".
Fue entonces cuando la risa seca de Jairo resonó en la habitación: "¿Y yo soy la parte sucia?". El silencio fue la respuesta abrumadora. Luego, la oferta: dos semanas para irme, una suma de dinero obscena por diez años de vida y de lucha compartidas.
¿Diez años reducidos a una transacción? ¿Nuestro amor, nuestra sangre, nuestro sudor, tenían un precio? Me ofreció dinero por nuestros recuerdos, por el sacrificio de cada día, por la pulsera de plata que me regaló cuando no teníamos nada, esa misma que prometió me protegería. Pero la humillación no terminó ahí. Al día siguiente, apareció con ella: Valentina, su nueva "musa" pura e inocente, presentada justo en "nuestra" puerta.
¿Por qué? ¿Por qué ahora, después de todos esos años aguantando penurias juntos? ¿Cómo se atrevía a borrarme así? ¿Qué hay detrás de esta traición tan fría y calculada? Justo cuando el mundo se derrumbaba a mi alrededor, bajo la lluvia incesante de Bogotá, un paraguas negro apareció sobre mi cabeza. Era Mateo, el hombre del que huí hace una década, diciéndome con una calma perturbadora: "Siempre he estado aquí. Esperando a que terminaras de jugar." El juego no había terminado, apenas estaba comenzando. Te Odio, Para Siempre
Romance Hoy se cumplen cinco años. Cinco años desde que mi mundo se convirtió en cenizas. El aire en la finca Vargas era pesado, olía a tierra seca y a la promesa de una tormenta de verano. Debería haber sido el día más feliz de mi vida, mi boda con Mateo, la unión de dos familias, los Vargas y los Romero, bajo el sol de Sevilla.
Pero en un instante, todo se desmoronó. Un accidente brutal, provocado por la trágica imprudencia de mis padres, no solo aniquiló a su familia entera, sino que destrozó el orgullo y el futuro del linaje Vargas. El amor de Mateo, ese que una vez me sostuvo, se transmutó en un odio implacable que me consumió.
Me condenó a cinco años de tormento inimaginable, prisionera en su finca. Cada día era un calvario, avivado por la crueldad de Isabel, su "Isa", la bailaora de ojos feroces, quien me humillaba sin piedad. Isabel no se detuvo ante nada: me empujó, fingió una lesión que me costó uno de mis riñones, y culminó su sadismo matando a mi perro Río para, luego, forzarme a consumir sus cenizas cucharada tras cucharada. Mi último intento desesperado por reconquistar a Mateo con un capote bordado con nuestros recuerdos fue destrozado ante mis ojos, aniquilando mi última esperanza.
¿Cómo podía sobrevivir a tanta desesperación? Cada día era un golpe, cada respiración una agonía. No había escapatoria para la hija de los Romero, la culpable de una desgracia que había pagado con mi cuerpo y mi alma. La paz seguía siendo un anhelo inalcanzable, una sombra burlona en el horizonte, mientras el odio me consumía.
Sin nada más por lo que vivir, me lancé a las frías aguas del Guadalquivir, buscando el olvido. La muerte me abrazó, pero no para siempre. Abrí los ojos y me encontré de vuelta en el día anterior a mi boda. Un milagro, sí, pero el terror se apoderó de mí: Mateo también recordaba cada lágrima, cada herida. Y ella, Isabel, ¿también había renacido? ¿Podríamos cambiar un destino tan cruel, o estábamos condenados a revivir este infierno una y otra vez? Le puede gustar
La esposa rechazada es multimillonaria
Leeland Lizardo Durante siete años fui la esposa perfecta y silenciosa, ocultando mi verdadera identidad mientras trabajaba como enfermera de urgencias.
Hasta que mi multimillonario esposo irrumpió en mi sala con una mujer cubierta de sangre en sus brazos. Era Allena, la prometida de su primo.
Me empujó con violencia para protegerla. Al examinarla, mis instintos médicos revelaron la repugnante verdad: una hemorragia interna masiva causada por relaciones sexuales salvajes. Él me arrojó un cheque de cien mil dólares para comprar mi silencio. Poco después, cuando sus amigos me acorralaron para humillarme, él volvió a empujarme para salvar a su amante de un simple café derramado. Mi cuerpo salió volando y mi brazo se estrelló contra una mesa de cristal, abriendo una herida profunda que empapó la alfombra de sangre.
Él se quedó paralizado, pero ni siquiera intentó ayudarme; seguía abrazándola a ella. Recordé cómo tuve que falsificar un aborto y esconder a nuestra hija durante cinco años porque él amenazó con destruirme si alguna vez quedaba embarazada. Todo mi amor y sumisión se convirtieron en puro asco.
Con escalofriante calma, me até un torniquete con los dientes, estampé mi sangre directamente en su impecable traje a medida y lo miré a los ojos.
"Terminé contigo."
El contrato matrimonial expira en tres días. Es hora de despertar a mi verdadera identidad, vaciar su penthouse y dejarlo rogando entre las ruinas. Rechazada por mi ex, deseada por su padre
Glitch Petal Tras seis años de relación, Joslyn fue abandonada justo antes de su boda, cuando su novio prefirió a su primer amor antes que a ella.
Entonces llegó una propuesta inesperada, de Connor, el padre adoptivo de su exnovio. "Cásate conmigo. Tendrás todo lo que quieras y podrás vengarte de él".
El acuerdo tenía sus ventajas: una generosa asignación mensual, abundantes recursos a su alcance, un marido que prácticamente nunca estaba en casa y el puro placer de restregarle a su exnovio su nueva posición social.
Pero el esposo distante que esperaba se volvió posesivo.
Mientras su ex le suplicaba públicamente que le diera otra oportunidad, Connor la atrajo hacia sus brazos. "Si vuelves a decir eso, te expulsaré de la familia para siempre".
Solo más tarde Joslyn descubrió la verdad: Connor había pasado seis años planeando hacerla suya.
Creyendo que solo era un trato beneficioso, ella aceptó.
¿Viajes constantes? Una completa mentira. ¿Y la promesa de que cada uno viviría su propia vida? Otro engaño cuidadosamente urdido. En su noche de bodas, él la tenía inmovilizada bajo su cuerpo, y sus besos le robaban el aliento. Y noche tras noche, seguía volviendo a casa, completamente obsesionado con ella. Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta
Autumn Breeze Fui al Registro Civil para pedir una copia de mi acta de matrimonio. Llevaba tres años casada con el heredero de los Cooley, o al menos, eso creía.
El funcionario me miró con pena a través del cristal y soltó la bomba:
"No hay registro. El acta nunca se devolvió. Legalmente, usted es soltera".
El mundo se me vino encima. Gray me había prometido encargarse del papeleo el día de nuestra boda.
Justo en ese momento, mi teléfono vibró. Una notificación de un álbum compartido titulado *Nuestro pequeño secreto*.
Al abrirla, vi una prueba de embarazo positiva y mensajes de texto fechados esa misma mañana:
"Aguanta un poco más, nena. Hoy se libera el dinero del fideicomiso. Mañana echo a esa mula estéril a la calle y seremos libres".
Era mi esposo hablando con Brylee, mi mejor amiga y dama de honor.
Entendí todo de golpe con una náusea violenta. No era una esposa, era un accesorio necesario para cobrar una herencia.
Me usaron para cumplir el requisito de tres años del fideicomiso. Se burlaban de mi infertilidad -la cual sufrí por salvarle la vida a Gray en un accidente- mientras ellos esperaban a su "verdadero heredero" a mis espaldas.
Planeaban dejarme sin un centavo, sin reputación y humillada al día siguiente.
Me limpié las lágrimas y saqué mi labial rojo sangre del bolso.
En lugar de confrontarlos llorando, llamé al enemigo mortal de la familia, el despiadado magnate Hjalmer Barrett.
"Sé que odia a los Cooley", le dije con voz firme al teléfono. "Yo tengo las llaves para destruirlos y quitarles todo. A cambio, quiero casarme con su hijo, la Bestia de Wall Street".
Esa noche volví a casa con una sonrisa, lista para convertir sus vidas en un infierno. Nunca más seré tuya
IReader Desde que Ryan la acogió, Camila había intentado ser razonable y agradable, adaptándose a sus cambios de humor.
Él la había criado, pero ella nunca lo vio como pariente; estaba segura de que terminarían juntos.
El día que cumplió veinte años, lista para confesar sus sentimientos de nuevo, la mujer que él amaba regresó al país.
La joven escuchó a su tío hablando con sus amigos sobre ella: "Camila es solo una niña para mí; nunca podría verla de esa manera. La única persona a la que amo es Olivia".
Ella se alejó, y Ryan se derrumbó.
Más tarde, en su boda, Camila sonrió radiante en su vestido blanco de novia. Ryan suplicó: "Me arrepiento, Camila. Por favor, no te cases con él".
Con calma, ella dijo: "¿Puedes dejarme ir? Mi esposo me está esperando". Matrimonio relámpago con el magnate, estoy muy mimada
IReader Repudiada por una familia de la "élite" y ridiculizada por la alta sociedad, Elena sorprendió a todos al casarse con el hombre más poderoso de la ciudad.
Todos suponían que era un acuerdo temporal; después de todo, él había dicho: "Esto es por dos años. Después de eso, se acabó".
Sin embargo, después de la boda, él se negó a dejarla ir. "Elena, no puedes dejarme".
A medida que él le prestaba más atención, los rumores se desvanecían uno tras otro. Pintora de renombre, hacker de élite y un genio de la tecnología: sus verdaderas identidades dejaron al mundo atónito.
Cuando un imperio del lujo anunció que había encontrado a su heredera perdida, todas las miradas se volvieron hacia ella. "¿Por qué se parecía exactamente a Elena?". Atraído por mi mujer de mil caras
Ocean Blue Era una doctora talentosa de fama mundial, CEO de una empresa que cotiza en bolsa, la mercenaria más formidable y un genio de la tecnología de primer nivel.
Marissa, una magnate con una plétora de identidades secretas, había ocultado su verdadera identidad para casarse con un joven aparentemente empobrecido.
Sin embargo, en vísperas de su boda, su prometido, que en realidad era el heredero perdido de una familia adinerada, canceló el compromiso, incluso la humilló y se burló de ella.
Cuando las identidades ocultas de la chica salieron a la luz, su exprometido se quedó atónito y le suplicó desesperadamente que lo perdonara. De pie, protector ante Marissa, un magnate increíblemente influyente y temible declaró: "Esta es mi esposa. ¿Quién se atrevería a quitármela?". Heredera renacida: El pacto de venganza del lobo
Gu Jian Mientras mi cuerpo yacía paralizado en la cama del sanatorio, mi padre ni siquiera tuvo el valor de mirarme a los ojos.
Sin dudarlo, firmó la orden de "No Resucitar" con una frialdad que helaba la sangre.
Fue entonces cuando mi madrastra se inclinó sobre mí, con una sonrisa cruel, para susurrarme la verdad que me llevaría a la tumba.
"No fue el accidente de coche, querida. Fue el té. Un veneno lento, igual que con tu madre".
En mis últimos segundos de vida, descubrí que mi prometido, por quien yo daba la vida, tenía un hijo secreto de dos años con mi propia hermana.
Mi herencia había pagado su nido de amor en las Islas Caimán mientras ellos planeaban mi muerte.
Mi padre arrancó el cable del monitor cardíaco y la oscuridad me tragó entre la rabia y la asfixia.
Pero el infierno no me recibió.
De golpe, aspiré una bocanada de aire y abrí los ojos.
Estaba en una suite de lujo. El calendario marcaba el 12 de septiembre.
Hace cinco años. El día de mi boda.
A mi lado, desnudo y con la mirada de un depredador, despertó El Cetro.
El enemigo mortal de mi familia. El hombre que destruiría la empresa de mi padre en el futuro.
En mi vida anterior, huí de esta habitación avergonzada y caí en la ruina.
Esta vez, me cubrí con la sábana de seda y lo miré fijamente.
"No me voy a ir", le dije con voz firme.
Él me miró con desprecio, esperando que saliera corriendo.
"Cásate conmigo", solté, ofreciéndole mi venganza en bandeja de plata.
"Ahora mismo. Hoy. Vamos a prenderle fuego a todo".