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Libros de Romance para Mujeres

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Entre corazones y contratos

Entre corazones y contratos

SINOPSIS Rebecca Stellar era una estudiante de psicología fuerte e independiente. Había quedado huérfana estando muy niña, pero encontró la segunda oportunidad de un hogar de la mano de sus padres adoptivos. Ellos le brindaron a ella y a su hermana menor una vida de ensueño de la que siempre estuvo agradecida. Por eso, no dudó en aceptar un matrimonio arreglado con un desconocido cuando su padre murió. Era su condición para que ella pudiese hacerse cargo de la empresa familiar y cumplir con su legado. Luciano Lombardo siempre estuvo enredado en negocios sucios. Como heredero de una de las principales familias de la mafia italiana, las leyes no se aplicaban a él. Todos le respetaban y le temían por igual, pero había una sola persona a quien él no podía enfrentarse. Su abuelo. El viejo líder del clan fue quien lo educó y lo convirtió en lo que era. Le debía todo. Por eso cuando el anciano se empeñó en el matrimonio que había arreglado para él, tuvo que aceptar a regañadientes. Un contrato matrimonial es tan solo el inicio de una historia llena de amor y traición. Dos jóvenes con vidas distintas serán atraídos por el destino, donde los oscuros secretos que cada uno esconde se revelarán para atentar contra su felicidad. La inteligencia y perspicacia de los protagonistas será la clave para resolver el misterio oculto en el mundo de la mafia.
La reina de hielo

La reina de hielo

Victoria es la CEO de una exitosa marca de moda y cosméticos que construyó desde cero, pero su mundo se derrumba cuando descubre que su esposo, un modelo guapo pero vacío, y su mejor amiga, su abogada y confidente, la traicionan. La víspera de una fusión crucial, Victoria se entera de que ellos no solo la engañaban, sino que la grababan en momentos de estrés para desacreditarla ante la Junta Directiva. Con la imagen de una "CEO histérica" que la prensa explota, Victoria es destituida y abandona el mundo que había construido. Dos años después, Victoria regresa como una nueva mujer. Ahora conocida como "Fénix", ha reinventado su marca con una estética atrevida y exclusiva. Su entrada triunfal en la Semana de la Moda deja claro que ha dejado atrás su antigua vida, y con un solo comentario dirigido a su ex amiga, "¿Te conozco? Ah, sí, eres la que se quedó con mis sobras", muestra que su poder ya no depende de su antiguo círculo. Pero la venganza de Victoria no se centra en destruir la empresa de su ex esposo y amiga, sino en aniquilar su imagen. Con una campaña publicitaria sutil y sofisticada, expone la falsedad y la falta de calidad que gobernaban la antigua marca. Mientras tanto, se une a Gabriel, un CEO rival con el que siempre había tenido una tensa relación. Juntos, forjan una alianza peligrosa para acabar con la última parte del imperio de su pasado. A lo largo de su relación, Gabriel se convierte en la única persona capaz de ver a través de la coraza de Victoria. El respeto mutuo se transforma en una atracción explosiva, y aunque al principio su relación es puramente estratégica, los sentimientos se complican. Gabriel se convierte en su protector cuando su ex esposo intenta regresar, pidiendo su perdón y manipulación. La venganza culmina cuando Victoria compra su antigua empresa por una fracción de su valor y, en un acto de justicia personal, despide a su ex esposo y amiga en una sala de juntas de cristal, con Gabriel a su lado, sosteniéndole la silla. Pero lo inesperado ocurre cuando Gabriel, quien siempre admiró la fuerza de Victoria, la impulsa a un cambio que ni ella esperaba. En un giro sorprendente, ella decide no seguir con la guerra. La venganza pierde su poder cuando Victoria, más fuerte que nunca, entiende que lo que realmente le importa no es la caída de los demás, sino su propia reconstrucción. Así, decide alejarse de todo lo que la ató al pasado, comenzando una nueva vida, solo para descubrir que la única batalla que debe ganar es la que libra consigo misma.
Soy El Heredero Perdido

Soy El Heredero Perdido

Mi boda debía ser el día más feliz de mi vida. Había ahorrado meses para mi traje, mi corazón latía por Sofía del Valle, mi amor de la infancia. Pero la ceremonia se retrasó. Luego, mi prometida apareció del brazo de otro hombre, Alejandro Guzmán. Don Ernesto, el padre de Sofía y casi un padre para mí, los presentó con una sonrisa satisfecha que no llegaba a sus ojos. "Sofía ha encontrado a su verdadero amor. ¡Un hombre que sí está a su altura!" El salón estalló en murmullos venenosos, miradas de lástima y burla, fragmentos horribles: "Pobre diablo", "Nunca fue digno de ella", "¡Un arrimado de los Del Valle!" Mi corazón se detuvo, el aire se fue de mis pulmones. Sofía me ofreció dinero, una limosna por "mis gastos y molestias". Sentí la sangre subir a mi rostro, la humillación quemando por dentro. Mis años de servilismo a Don Ernesto, mi trabajo duro por una paga miserable, todo por ella, por ser parte de esa familia, se derrumbaban. Vi a Sofía. Por primera vez, la vi de verdad: superficial, ambiciosa, cruel. El amor se convirtió en cenizas. No tomé su sucio dinero. "¿Tú qué le ofreces?", flotó la pregunta de Don Ernesto. La rabia me ahogaba, pero me tragué mi dolor. No les daría el gusto de verme llorar. Me di la vuelta y justo cuando sentía todas las miradas sobre mi espalda, mi teléfono vibró. Un número desconocido de la Ciudad de México. "¿Hablo con el joven Ricardo Morales?" "Soy Armando, asistente del señor y la señora Morales. Lo hemos encontrado. Sus padres lo han estado buscando por más de veinte años." ¿Mis padres? Los padres que nunca conocí. Una familia poderosa de la Ciudad de México. Miré hacia atrás, al circo de mi vida destrozada. A Sofía, a Alex, a Don Ernesto, celebrando mi ruina. Una decisión fría y dura se formó en mi mente. No, no me derrumbaría. Esto no era un final. Era un comienzo.
La Venganza de una Dama

La Venganza de una Dama

El olor a tierra mojada y el aire frío se colaban por la rendija de la ventana, anunciando una tormenta de verano más. Mi preciado bolso de piel, regalo de mi esposo Mateo por nuestro aniversario, terminó empapado, como todo su contenido. Al revisar mis documentos importantes, abriendo con cuidado el sobre manila, mi corazón dio un vuelco. El acta de nacimiento de Mateo estaba manchada y mi pasaporte parecía un acordeón. Pero lo peor era nuestra acta de matrimonio, convertida en una masa ilegible. Esto era solo un contratiempo, pensé, hasta que la realidad me golpeó como un rayo. Al día siguiente, en el registro civil, una empleada con expresión de aburrimiento perpetuo me soltó la frase que lo cambió todo: "Señorita Reyes, aquí no hay ningún registro de matrimonio a su nombre" . El aire se me fue de los pulmones. "Eso es imposible" , balbucé, sintiendo un nudo en el estómago. Ella tecleó de nuevo, y luego me miró a los ojos, con una mezcla de lástima y confusión: "El señor Mateo Valdivia sí aparece en el registro… casado con la señora Isabella Torres" . Isabella. Mi asistente personal. La mujer que Mateo me había presentado como una "sustituta" temporal. El mensaje de Mateo en mi celular, "Mi reina, muero por llegar a casa y abrazarte. Te amo más que a nada en este mundo" , se convirtió en un veneno abrasador. Cada risa, cada promesa, cada momento juntos, ¿había sido una farsa? La humillación. El cinismo. Sentí que el mundo se me venía encima. Pero el verdadero golpe llegó cuando lo vi, riendo con Isabella, y sus palabras, frías y crueles, resonaron en mi alma: "Claro que Sofía no sabe nada, güey. Ella cree que es la señora Valdivia. Ella es la verdadera, la única que importa… Isabella es solo un seguro, una pieza en el tablero" . En ese instante, la Sofía dulce y confiada murió. Una rabia fría y cortante me invadió. No lloré. Arranqué el coche. Iba a desaparecer. Y luego, iba a volver. Iba a quitarle todo.