Lex Bridges
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Libros y Cuentos de Lex Bridges
El Aniversario Olvidado
Romance Mi trigésimo cumpleaños, que también marcaba nuestro quinto aniversario de bodas, me encontró esperando a Mateo, como tantas otras veces.
La cena que preparé se enfrió sobre la mesa, mientras la noche avanzaba y él no regresaba.
Ni siquiera una llamada, la misma historia de siempre.
Pero esta vez fue diferente, porque el aroma a alcohol con el que llegó solo confirmó lo que mi corazón ya sabía: Daniela, su "princesita" , su "amiga de la infancia" , había vuelto a ser su prioridad.
Con una indiferencia que me destrozó, me ofreció una tarjeta de crédito, un insulto disfrazado de regalo.
"Lo siento, lo olvidé, cómprate lo que quieras, no te limites."
Mientras roncaba en el sofá, tomé su teléfono y descubrí la cruel verdad: el deslumbrante collar que su amigo creyó que era para mí, era para Daniela.
"No, es para Daniela, su cumpleaños es pronto, Sofía puede esperar, a ella no le importan estas cosas."
Sentí un 'crack' dentro de mí, el sonido de la última pizca de esperanza hecha añicos.
Al día siguiente, me propuso celebrar el cumpleaños de Daniela en un yate, mientras el mío lo había olvidado por completo.
"Sofía, no empieces, sabes que la situación de Daniela es especial."
"¿Especial? ¿Qué tiene de especial?"
"Sus padres murieron en ese accidente, ella solo me tiene a mí, ¿entiendes? Necesita que la cuiden, es frágil."
Me reí, una risa amarga al recordar el día de mi boda, cuando Daniela interrumpió la ceremonia con sus llantos y Mateo, mi futuro esposo, la consoló a ella, ignorándome por completo.
"¿Frágil? Mateo, han pasado diez años desde ese accidente, tiene treinta años, no es una niña, y yo soy tu esposa, ¿recuerdas?"
La humillación de aquel día, el sinfín de excusas y la constante presencia de Daniela, manipuladora y maliciosa, me golpearon con fuerza.
Cada vez que intentaba hablar, me silenciaba con la misma frase: "Ella es así, su mente se quedó atrapada en el pasado, tienes que ser comprensiva." Era el colmo de la farsa.
Entonces recordé el brazalete de edición limitada que Mateo había encargado con mis iniciales, un regalo del que nunca supe.
Una llamada anónima a la joyería reveló la verdad: "el señor Mateo Patterson recogió el brazalete, pero luego volvió y pidió que se cambiara la grabación, dijo que las iniciales eran incorrectas, quería que pusieran una \'D\'."
Una "D", por Daniela.
El regalo que era para mí, había terminado en las manos de ella.
La furia que sentí fue helada, cortante.
No podía más.
"Feliz quinto aniversario al hombre que me enseñó que el amor verdadero significa organizar fiestas sorpresa para tu mejor amiga en el cumpleaños de tu esposa, y regalarle las joyas que compraste para mí. Gracias por cinco años de lecciones inolvidables. @MateoPatterson, te deseo a ti y a @Daniela_Princesa toda la felicidad del mundo. Se la merecen."
"¡Qué hiciste!? ¡¿Estás loca?!"
"No, Mateo, estoy cuerda por primera vez en cinco años."
"¡Bórralo ahora mismo!"
"No. Y por cierto, quiero el divorcio." El Labial Rosa de la Traición
Urbano La noche de nuestro quinto aniversario, Ricardo rentó el restaurante más exclusivo de Polanco solo para nosotros.
Me sentía la protagonista de un cuento de hadas, con orquesta de cuerdas, pétalos de rosas y un chef famoso.
Ricardo se arrodilló, me entregó un collar de diamantes y me prometió hacerme la mujer más feliz del mundo.
Todos aplaudieron, el beso fue de película y al día siguiente los titulares decían: "El novio perfecto" .
Esa noche, en nuestra mansión en Las Lomas, mientras él se duchaba, metí la mano en el bolsillo de su esmoquin.
Y saqué un objeto pequeño y cilíndrico.
Era un lápiz labial.
Pero no era mío; era de un rosa chillón, fosforescente, pegajoso y barato.
Un olor dulzón y artificial, como a chicle de fresa, me invadió.
Me quedé helada.
Ricardo era un hombre obsesionado con el lujo, nunca habría algo tan corriente cerca de él.
Entonces, un recuerdo fugaz cruzó mi mente.
Carmen, mi asistente, llevaba ese mismo labial rosa hace unas semanas.
"¿Te gusta mi nuevo labial, Sofía? Ricardo dijo que me veía muy… fresca con él," me había dicho con una sonrisa extraña.
En ese momento, no le di importancia.
Pero ahora, con ese labial en mi mano, sus palabras resonaban de una forma siniestra.
Ricardo salió del baño, radiante.
"¿Lista para la segunda parte de la celebración, mi amor?"
Su sonrisa se desvaneció al ver el labial.
"¿Qué es eso?" , preguntó, tratando de sonar despreocupado.
"Lo encontré en tu saco," dije, la voz más calmada que pude fingir. "Es un color… interesante. No es mío."
Se rio, una risa forzada.
"Ah, eso. ¡Qué tonto! Debe ser de alguna invitada. Tíralo, mi vida, es una porquería."
Me quitó el labial, lo tiró a la basura con desdén y me abrazó.
"No dejes que una tontería así arruine nuestra noche. La única mujer que me importa eres tú."
Me besó en el cuello, pero su tacto, que antes me derretía, ahora se sentía frío, calculado.
Asentí, forzando una sonrisa.
"Tienes razón. Es una tontería."
Pero mientras él me llevaba a la cama, supe, con una certeza que me heló los huesos, que Ricardo era un mentiroso.
Y que mi cuento de hadas se había terminado. Huida De La Falsa Sin Amor
Urbano Máximo, el arquitecto más prometedor de Sevilla, iba a ser mi esposo después de seis años juntos.
Pero esa noche, un descuido suyo con el portátil me reveló la verdad más dolorosa.
Una carpeta llamada "Proyectos Personales" escondía un diario digital que destrozó mi mundo.
Cada recuerdo, cada gesto de cariño, cada aniversario que yo creí mágico, no era más que un cálculo enfermo para reconquistar a su exnovia, Sofía.
Mi amor incondicional fue un simple peón en un juego cruel que ni siquiera sabía que jugaba.
La traición me revolvió el estómago, el frío se instaló en mi pecho, y la dulzura de mis pasteles se volvió amarga bilis.
¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo se atrevió a usarme así durante media década?
Ya no había amor, solo un inmenso vacío y una rabia fría que pedía acción.
El anillo de compromiso encontró su lugar en el inodoro, y mi huida de esa farsa sin amor comenzó. Le puede gustar
La esposa abandonada regresa como heredera multimillonaria
Willow Chase Di a luz a mis gemelos completamente sola en una ruidosa habitación de hospital compartida.
Mientras yo agonizaba por el agotamiento del parto, mi esposo Julian estaba en una fiesta celebrando el éxito de mi hermana adoptiva, Amelia.
Cuando lo llamé temblando para decirle que sus hijos habían nacido, solo escuché risas de fondo antes de que me respondiera con frialdad.
"Estoy ocupado. Mándale los detalles a mi asistente".
Me colgó. Los familiares de las otras pacientes me miraban con lástima y murmuraban a mis espaldas, burlándose de la esposa a la que el gran Julian Sterling iba a dejar en la calle por una actriz.
Para darle su lugar a Amelia, Julian me había obligado a firmar un acuerdo de divorcio que me dejaba sin nada, amenazándome con obligarme a abortar si me negaba.
Incluso mis padres adoptivos me habían dado la espalda para apoyar a su hija biológica.
Me acurruqué en la cama llorando en silencio, sintiendo una humillación y una desesperación asfixiantes.
¿Por qué tenía que sufrir tanto solo por ser adoptada? ¿Cómo podía un padre ser tan cruel y descartar a sus propios hijos como si fueran basura?
Justo cuando creía que mi vida estaba acabada, el jefe de obstetricia vio una peculiar marca de nacimiento en mi muñeca.
Una prueba de ADN de emergencia reveló lo imposible: yo era la hija perdida de la multimillonaria familia Beaumont.
Horas después, mis verdaderos padres y mis tres poderosos hermanos llegaron en un jet privado para protegerme, jurando destruir a quienes me hicieron daño.
Con el imperio Beaumont respaldándome, tomé mi celular y le envié un mensaje a Julian.
"Mañana a las diez en el ayuntamiento. Es hora de firmar el divorcio". La Desheredada de la Familia
Nieves Gómez Isabella Sinclair lleva el apellido de la segunda familia más rica y prestigiosa del país, pero solo eso. Su padre, fue desterrado de la prominente familia, por contraer matrimonio con su madre, una mujer de procedencia humilde. Razón por la cual, Isabella nunca ha tenido ningún contacto con la familia de su padre.
Con apenas 22 años, Isabella se ha quedado sola y desamparada, viviendo en la calle, pues sus padres han muerto y el banco le ha quitado todo, debido a las deudas acumuladas.
Todo el mundo de Isabella se ha desmoronado, cuando algo increíble sucede. Ella recibe una carta de parte de la familia de su padre, los adinerados Sinclair, invitándola a una singular reunión familiar, la cual se efectuará en un crucero de dos semanas.
Al no tener un techo en el cual vivir, Isabella decide ir sin saber el giro que dará su vida durante este corto viaje, ¿Conocer a los Sinclair, significará su salvación o su perdición?
CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar
Escritorapalacio IMPORTANTE: ESTE LIBRO CONTIENE ESCENAS +18 Y SI ERES UNA LECTORA APASIONADA Y ROMÁNTICA, ESTE LIBRO ES PARA TI.
Gema había sido vendida ante un hombre lleno de malicia por parte de su madre para salvar la hacienda familiar. Tenía que sacrificarse, era casarse con ese hombre o buscar 50 mil dólares. Su abuelo quebrantado de salud le suplico no entregarse a ese hombre. Así que ella no tuvo más opción que salir de su pueblo e irse a la ciudad de Nueva York en busca de una oportunidad laboral sin imaginarse que terminaría sirviendo en el exclusivo y lujoso penthouse de Domenic Villarreal, un CEO implacable y al parecer sin corazón. Perfeccionista y rodeado de rumores sobre su sexualidad, quien oculta una oscuridad lasciva tras su máscara de frialdad, pero guapísimo tallado por los dioses.
Para Gema, el trabajo es una carrera contra el tiempo para conseguir el dinero que su familia necesita desesperadamente, mientras intenta sobrevivir a las exigencias de un hombre que parece despreciarla tanto como la desea.
El Ceo no la tendrá tan fácil, aunque Gema es una chica de pueblo, y quedó flechada al instante que lo vio, esto se convertirá en un juego de poder, necesidad y deseo prohibido.
¡No te quedes con las ganas de leer! Embarazada por accidente del heredero del multimillonario
PageProfit Studio Un error de laboratorio. Dos traiciones. Y un multimillonario que no cree en los accidentes.
Emily Vance pensó que llevaba un milagro en su vientre. Después de que su prometido, Julian, quedara en coma tras un terrible accidente automovilístico, se sometió a una fecundación in vitro para mantener vivo su legado. Se suponía que aquel bebé sería su ancla. Sin embargo, un error clínico revela que el hijo que espera no es de Julian. Es de Alistair Wolfe, un hombre cuyo nombre es sinónimo de poder despiadado y cuyo corazón parece hecho de hielo.
Pero la pesadilla no termina en la consulta del médico. Cuando Julian finalmente despierta, no pregunta por Emily, sino por Chloe, la hermanastra de esta. Así sale a la luz una relación secreta que convierte en una burla todos los años de lealtad de Emily.
Acorralada por una familia dispuesta a entregarla a un cobrador de deudas sin escrúpulos para salvar su negocio en quiebra, Emily se enfrenta a una decisión devastadora. Los médicos le advierten que esta podría ser su última oportunidad de convertirse en madre. Para conservar a su bebé y escapar del alcance de su familia, tendrá que hacer un trato con el lobo que acecha a su puerta.
Alistair Wolfe quiere a su heredero. Emily quiere protección.
Sin amor. Sin ataduras. Solo una unión temporal hasta que nazca el bebé. Pero cuando Emily entra en el mundo de Alistair, pronto descubre que fingir ser la esposa de un hombre como él es un juego peligroso en el que el corazón es lo primero que se pierde. Mi romance oscuro con el multimillonario
Viviene Advertencia de contenido/desencadenantes:
Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinado a público adulto (mayores de 18 años). Se recomienda discreción al lector.
Incluye elementos como dinámicas BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje soez.
No se trata de una novela romántica cursi. Es intensa, cruda y desordenada; explora el lado más oscuro del deseo.
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"Quítate el vestido, Meadow".
"¿Por qué?"
"Porque tu ex está mirando", dijo él, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió".
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Se suponía que Meadow Russell se iba a casar con el amor de su vida en Las Vegas. Sin embargo, se topó con su hermana gemela teniendo relaciones con su prometido.
Una copa en el bar se convirtió en diez. Un error de borracha se convirtió en realidad. Y la propuesta de un desconocido se convirtió en un contrato que ella firmó con las manos temblorosas y un anillo de diamantes.
Alaric Ashford, el diablo con un traje Tom Ford hecho a medida, era un CEO multimillonario, brutal, y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero.
Además, padecía una enfermedad neurológica: no tenía sensibilidad. Ni objetos, ni dolor, ni siquiera el contacto humano.
Hasta que Meadow lo tocó y él lo sintió todo. Y ahora ella le pertenecía. En el papel y en su cama.
Ella quería que él la arruinara. Que tomara lo que nadie más pudo tener. Él quería control, obediencia... venganza.
Pero lo que empezó como una transacción se convirtió poco a poco en algo que Meadow nunca se habría imaginado.
Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz y un dolor del pasado que amenazaba con romperlo todo.
Alaric no compartía lo que era suyo.
Ni su empresa.
Ni su esposa.
Y desde luego, tampoco su venganza.