icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
closeIcon

Obtenga su bonus en la App

Abrir

Libros de Romance para Mujeres

Top En curso Completado
El secreto del Vientre de hielo

El secreto del Vientre de hielo

El contrato era claro: nueve meses de encierro, una compensación millonaria y el abandono absoluto de cualquier derecho sobre el bebé que crecía en su vientre. Para Miranda Véliz, aceptar ser el vientre de alquiler de Damián Vance, el magnate más implacable y despiadado del país, era la única forma de salvar a su familia de la ruina. Pero el destino tenía otros planes. Lo que debía ser un nacimiento controlado se convirtió en una pesadilla. Un parto prematuro, una tragedia inexplicable y un robo a plena luz del día marcaron la vida de Miranda para siempre: le dijeron que solo uno de sus trillizos había sobrevivido, para luego arrebatárselo y dejarla en la miseria. Sin embargo, en medio del caos hospitalario, un milagro silencioso le permitió escapar con un pequeño secreto que los Vance creían muerto: su tercer hijo, Caleb. Seis años han pasado. Miranda, ahora una mujer transformada, elegante y decidida, ha regresado a la ciudad bajo una identidad que le abre las puertas del círculo íntimo de los Vance. Su objetivo no es el perdón; es la destrucción total de Damián y la recuperación de sus dos hijos, Alistair y Bastian, quienes crecen como prisioneros de oro en una mansión sin alma. Cuando los caminos de los tres hermanos se cruzan por primera vez, el parecido entre ellos es imposible de ignorar. Damián comienza a sospechar que el contrato que firmó no terminó cuando ella se fue, sino que apenas está comenzando a cobrarle su precio más alto. ¿Podrá Miranda recuperar a sus hijos sin perder el corazón en la venganza? ¿O descubrirá Damián que el "vientre" que desechó es la única mujer capaz de doblegarlo?
Coqueteando al CEO Millonario

Coqueteando al CEO Millonario

Un CEO testarudo, recto y disciplinado. Una nueva empleada que lo derrite con solo mirarlo. ¿Acaso algo saldría mal? Yo, Nathan Wright, no llegué a ser el Director Ejecutivo siendo amable y gentil con todos. Soy cruel y... y sí, en ocasiones maleducado con mis empleados. Pero no molesto a nadie cuando hacen su trabajo como es debido, es lo único que me importa. Algunos socios no ven esto con buenos ojos. Me acosan con que debo corregir esta conducta. Y de esta forma termino con Evelyn Bradford, si, la nueva empleada. Quiero ignorarla, pero cada vez que entra en mi oficina, la rechazo, pero es tan insistente, que no puedo contra ella. Me alejo, pero mientras más lo hago, ella se acerca más a mí. Ella es muy opuesta a mi personalidad: alegre, coqueta y además, es muy sexy; no puedo negarlo, ella es muy atractiva. Cuando hablamos, solo callo y presto atención, pero dentro mí fantaseo con recorrer cada una de las partes de su cuerpo. Esto no me hace bien, ni a la empresa. En algún momento, me suelto un poco con ella, y empieza a coquetearme, ese es el momento justo para besarnos a escondidas en la oficina. Y aunque el sexo con ella es genial, estoy casado con mi trabajo y mi empresa, no puedo seguir, aunque ella sigue tras de mí, y puedo sentir el deseo y la lujuria ardiendo dentro ella. Quiero despedirla, pero ¿Cómo puedo hacerlo, si quiero tenerla a mi lado?
Recuperando un Diamante Perdido

Recuperando un Diamante Perdido

Esta historia se desarrolla en la Inglaterra del siglo XIX, específicamente en Londres, en la corte inglesa, donde se encuentra el tercer Duque de Wellington, hijo mayor de los Archiduques imperiales y sobrino del Rey de Inglaterra, llamado Adler Remington. Este hombre fue víctima de un engaño muy bien elaborado, el cual le hizo creer que su esposa le fue infiel con un Noble de inferior rango, lo que trajo como consecuencia, que él exiliara y humillara a su ex esposa, la ex Duquesa de Wellington Giorgiana Cavendish, la cual fue desterrada junto a su familia, a las tierras altas escocesas. Estando en este lugar, Giorgiana fue destrozada en lo más profundo de su corazón, debido a un abuso sexual al que fue victima, durante su exilio, hecho que sumergió su existencia en el más absoluto dolor y resentimiento, ante quienes le desgarraron la vida de una forma muy despiadada, pero sobre todo, que la llenó de un profundo miedo y una mortal desconfianza. Sin embargo, un año después de este terrible suceso, el Duque de Wellington se da cuenta que la mujer que aún ama, es completamente inocente de todos los delitos, por los que fue condenada, por lo que Adler Remington no sólo tendrá que demostrarle a Giorgiana lo arrepentido que está, por no haber confiado lo suficiente en ella, sino que además, él deberá trabajar arduamente, para ganarse de nuevo, no sólo su confianza, sino también su perdón, el cual es de vital importancia, para que Giorgiana pueda deshacerse del miedo en el que se encuentra, desde ese fatídico día, en el que por culpa del desgarrador abuso sexual que ella sufrió, su confianza en sí misma y en las demás personas, fue derrumbada por completo, sumiendo su existencia, en la más densa tiniebla. Sin embargo, para Giorgiana no será sencillo, volver a confiar en sí misma y en su ex esposo Adler, pues, a ella le costará lo indecible, perdonar al hombre que juró un día ante un altar, amarla por siempre y protegerla con su vida si era necesario; pero que terminó despreciándola de la peor manera, por un delito que ella nunca cometió; convirtiéndola en una mujer llena de miedo y de desconfianza, hacia sí misma, hacia el mundo entero, pero sobre todo, hacia el Duque de Wellington, quien fuese el gran amor de su vida. ¿Logrará Adler Remington alcanzar el perdón de la mujer que aún ama? ¿Logrará Giorgiana Cavendish recuperar la confianza en sí misma y en su ex esposo? ¿Qué tendrá que hacer Adler para demostrarle a Giorgiana, lo arrepentido que está? ¿Podrán ambos darle una segunda oportunidad a su amor?
La abogada del padrino

La abogada del padrino

Diana Fernández es una abogada estrella, una máquina de precisión legal conocida por su firmeza glacial y su habilidad para ganar lo imposible. Con una vida privada blindada, su regla de oro es simple: la emoción es una debilidad. Su mundo, ordenado y predecible, se desmorona cuando Víctor Rivas, el indiscutible jefe de la mafia, la convoca a su presencia. Víctor la quiere para defender a su hijo, Martín Rivas, principal sospechoso del asesinato de un influyente político. Aunque la evidencia es abrumadora y el caso parece una condena segura, Víctor jura por la inocencia de Martín y está dispuesto a mover cielo, tierra y las sombras para demostrarlo. Diana rechaza la oferta al instante, consciente del peligro y la mancha en su carrera. Sin embargo, su rechazo es inútil. Víctor Rivas, no conforme con la negativa, utiliza su influencia para estrangular el flujo de su bufete y desenterrar un secreto del pasado de Diana que la forzaría a un exilio profesional. Le ofrece un ultimátum: ganar el caso de Martín, o verlo todo arder. Diana, atrapada y tentada por el desafío de su vida, acepta con una advertencia interna: "Si pierdes, la mafia no te da una segunda oportunidad." Martín es una maraña de contradicciones: es un joven de belleza inquietante, arrogante y sarcástico, pero con una vulnerabilidad intermitente que confunde a Diana. Mientras trabajan bajo la sombra de la vigilancia de Víctor y la presión mediática, las chispas no solo son de tensión profesional, sino de una atracción peligrosa y prohibida. Diana lucha por mantener la distancia, pero Martín la desafía no solo en la corte, sino en su propia armadura emocional. A medida que profundizan en el caso, descubren una red de corrupción que podría implicar tanto al político asesinado como a la propia organización Rivas. Diana empieza a dudar de la culpabilidad de Martín, pero se pregunta si la inocencia que ve es real, o simplemente un espejismo creado por el hombre que la está enseñando a sentir de nuevo, arriesgando todo lo que ha construido en el proceso.
Jaula de Oro, Alma Rota

Jaula de Oro, Alma Rota

Por cinco años, la mansión Vargas fue mi jaula de oro, y Alejandro, mi cruel carcelero. Me sometía a humillaciones diarias, excusándose en una supuesta "aversión" física hacia mí. La última tortura: arrodillarme sobre sal gruesa por una mota de polvo, mientras él murmuraba que la disciplina purificaba mi alma. Aceptaba su mentira, creyendo que su rechazo era una extraña enfermedad y que mi paciencia lo curaría. Pero una noche, un contacto accidental con su brazo desató su furia y sus gritos: "¡Estás sucia! ¡No me toques!" Horas después, en la soledad de mi habitación, la tablet reveló la verdad: "La Joya Oculta de los Vargas" era yo, subastada. "Se subasta: La primera noche con Sofía Romero de Vargas. Pureza certificada." Mi mundo se desmoronó, la humillación insoportable. Luego sonó mi teléfono, era Regina Castro, la amante de Alejandro, confirmando el engaño con una voz venenosa: "¿De verdad creíste lo de su 'enfermedad'? Tu virginidad es solo un trofeo." Los cinco años de mentira se hicieron añicos, dejándome vacía y rota. Caí al suelo, sollozando, con el dolor físico superado por la traición. En mi desesperación, recordé las palabras de Doña Elena, la abuela de Alejandro, el día de mi boda: "Si este muchacho te hace daño, llámame. Yo arreglé esto y yo puedo deshacerlo." Con manos temblorosas, marqué el número que guardé por si acaso, una última esperanza. "Abuela", susurré, mi voz rota, "Soy yo, Sofía. Necesito su ayuda. Por favor."
De matrimonio a Venganza

De matrimonio a Venganza

El día de mi boda, en la imponente nave de la hacienda familiar, mientras el sacerdote hablaba del amor eterno, sentí que, de algún modo mágico, había renacido. Mi mirada se posó en Javier Mendoza, mi futuro esposo, y el mundo se desdibujó para mostrarme con una claridad aterradora la imagen del cuchillo helado hundiéndose en mi espalda. En mi vida anterior, este mismo hombre, junto a Sofía, su amante, me despojó de todo: mi vasta herencia, el imperio de aguacates de mi familia y, finalmente, mi existencia. Morí sola, traicionada, mientras su ambición brillaba inquebrantable. Ahora, llevaba el mismo vestido blanco, en la misma iglesia, a punto de repetir la farsa. La sonrisa de Javier, antes cegadoramente encantadora, solo despertaba náuseas y un doloroso amargo recuerdo. ¿Cómo podía un alma regresar de tal deshonra? ¿Por qué la vida me ofrecía una segunda oportunidad para este mismo calvario? Pero en lugar de la desesperación que me consumió antes, una fría y calculada determinación invadió cada fibra de mi ser. Ya no había lugar para lágrimas ni súplicas. Mi "Acepto" rompió el silencio nupcial con una firmeza que sorprendió hasta al propio Javier. No era el inicio de un matrimonio, sino el comienzo de una venganza que duraría dieciocho años. Cada paso suyo, cada aliento de alegría robada, se convertiría en una pincelada de su propia y lenta destrucción. Esta vez, ellos mismos forjarían las cadenas de su perdición, mientras yo los observaba desde la sombra.