El Relevo
da. No había libros antiguos, ni moquetas, ni secretos. Todo era transparente. Las paredes eran de cristal reforzado y los
os y el murmullo de su equipo de doce arquitectos. Elena entró camin
en y eficiente llamada Sara-. Quieren el render final de la estructura flotante antes del mediodía. Dicen que
lanca. Miró el plano. Era un diseño audaz: un edificio que parecía sostenerse en
a en sus propios oídos-. Pero dile que estaré f
lear y la miró c
n las fotos de la gala de
e su siglo se está acabando -respondió Elena, enrollando un plano c
lena, siempre dijiste que Editorial Legado era un
gile los mausoleos para que no los saqueen
a través de sus estructuras. Sabía cuándo una viga estaba cediendo por el ruido que hacía el metal al cont
Casal". Había ganado premios internacionales, había aparecido en portadas de revistas de arquitect
tador de Julián seguía repitiéndose en
cargas de los hoteles de Dubái, tecleó en el buscador:
que despidió a la nostalgia". En todas las fotos, Adrián aparecía con esa sonrisa asimétrica que Elena
ró Elena-. No porque me importe el papel, sin
autoridad en el terreno, y salió del estudio. Al cruzar el umbral, sintió que esta
alamientos se consideraban una deshonra. Elena sabía que iba a tener que apuntalar el imperio de su padre sin que é
ecibió un mensaje de texto
El hormigón es aburrido comparado con el papel, ¿verd
n movimiento. La sombra del lobo ya estab